Ante la ausencia de Zinedine Zidane de la selección francesa, Thierry Henry es el abanderado de los galos y el hombre sobre el que seguramente recaerán todas las miradas de los aficionados ‘Bleus’.
El delantero francés es realmente sensacional, un jugador que convierte en sencillo jugadas que parecen muy complicadas y sobre todo es un atacante que guarda un profundo romance con las redes rivales.
Su potencia y habilidad son imposibles de controlar para los defensores rivales, que quedan desairados cada vez que el francés los encara. Ni que decir de su cuota goleadora, es un jugador que nació para festejar, aunque muchas veces no lo parezca por la sobriedad que muestra en los terrenos de juego.
Si bien en los últimos meses las lesiones no le han permitido mostrar lo mejor de su fútbol en el Barcelona de España, Henry llega a la Eurocopa de Austria y Suiza con el rótulo de estrella mundial y como el jugador sobre el que recaerá las aspiraciones francesas de conquistar el ‘Viejo Continente’.
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