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2. La ley 100 y los problemas del Sistema
de Pensiones
Con la expedición de la Ley 100 de 1993
se buscó darle aplicación a los
principios constitucionales y solucionar los problemas
financieros estructurales que se evidenciaban
en materia del Sistema Pensional y que eran el
resultado de decisiones tales como bajas cotizaciones,
cuando las había, dispersión de
regímenes pensionales y beneficios exagerados.
Todo esto se agravó por razones de tipo
demográfico, como es el caso de la disminución
en las tasas de natalidad, fecundidad y mortalidad,
combinadas con aumentos en la esperanza de vida.
La esperanza de vida al nacer pasó de
61 años al inicio de los años setenta,
a 70 años a finales de los años
noventa y es posible que aumente a 74 años
en el 2015. Así mismo la esperanza condicional
de un adulto que alcanza los 60 años supera
los 80 años.
Cuadro 1
Esperanza Completa de Vida y Edad Máxima
Esperada
|
.
|
.
|
1995
- 2000
|
2000
- 2005
|
2005
- 2010
|
2010
- 2015
|
2015
- 2020
|
2020
- 2025
|
|
Genero
|
|
ex
|
Edad
Esperada
|
ex
|
Edad
Esperada
|
ex
|
Edad
Esperada
|
ex
|
Edad
Esperada
|
ex
|
Edad
Esperada
|
ex
|
Edad
Esperada
|
|
FEMENINO
|
55-59
60-64
|
24
20
|
81
82
|
24
20
|
82
83
|
25
21
|
82
83
|
25
21
|
83
83
|
25
21
|
83
84
|
26
22
|
83
84
|
|
MASCULINO
|
55-59
60-64
|
22
18
|
79
81
|
22
18
|
80
81
|
22
19
|
80
81
|
23
19
|
80
81
|
26
19
|
80
81
|
23
19
|
80
82
|
Fuente - DANE
ex - Número de años
que se espera viva cada uno de los grupos de edades
Nota - En el calcúlo de pensiones debe
considerarse además el tiempo de disfrute
de la pensión de los s sustitutos.
De hecho, con anterioridad a la expedición
de la Ley 100 de 1993 se estimaba que el pago
de una pensión duraba en promedio cerca
de 15 años, aspecto tenido en cuenta para
el cálculo de las cotizaciones, mientras
que actualmente dicha expectativa de pago está
en 26 años incluyendo el disfrute de la
pensión por parte de los beneficiarios,
con tendencia a aumentar, con el costo para las
finanzas públicas que esto significa, dado
el tiempo adicional que deben financiarse las
pensiones ya causadas.
En el caso concreto del ISS, además del
efecto del proceso demográfico, el desequilibrio
financiero se agudizó por cuanto ha habido
un proceso de maduración del Régimen
de Prima Media. Lo anterior significa que la tasa
de dependencia, definida como la relación
entre el número de pensionados y el número
de afiliados cotizantes, ha experimentado un aumento,
porque este indicador que era de 2 pensionados
por cada 100 afiliados en 1980, llegó a
un nivel de 10 pensionados por cada 100 afiliados
cotizantes en 1993 y a 21 pensionados por cada
100 afiliados cotizantes en el Régimen
de Prima Media en el año 2002.
Las medidas tomadas con la Ley 100 de 1993 no
fueron suficientes para solucionar los grandes
desequilibrios que ya en ese momento se presentaban
en el sistema, como eran el proceso demográfico
y la maduración del Régimen de Prima
Media. A esto se sumó un factor adicional
en contra de la estabilidad financiera del ISS
y del Sistema General, la fase recesiva experimentada
por la economía colombiana en la segunda
mitad del los años noventa y comienzos
del presente siglo. Los altos niveles de desempleo
e informalidad derivados de la crisis no han permitido
que los afiliados cumplan con el pago de sus aportes
y ha sido creciente el número de afiliados
inactivos en el sistema dual.
A lo anterior se agrega que la ley 100 de 1993
no cobijó todos los sectores, pues no incluyó
a los miembros de las fuerzas militares, a los
servidores afiliados al Fondo Nacional de Prestaciones
Sociales del Magisterio y a los trabajadores de
Ecopetrol. Así mismo, la ley no afectó
las convenciones o pactos colectivos regularmente
celebrados ni impidió que se continuarán
celebrando.
De esta manera, el Sistema General de Pensiones,
incluyendo el régimen de transición,
y los regímenes exceptuados en Colombia
han venido presentando dificultades de financiamiento
que se reflejan en elevados déficit operacionales.
En efecto, el déficit operacional que se
muestra en el cuadro que se expone a continuación,
medido como el desequilibrio entre cotizaciones
y beneficios del sistema pensional, generó
la necesidad de utilizar recursos de las reservas
del ISS y del Presupuesto General de la Nación
equivalentes al 3.3% del PIB en el año
2000 ($5.1 billones) y de 4.6% del PIB para el
año 2004 ($8.2 billones).
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