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¿Quién tuvo la iniciativa de negociar
el TLC?
Fue Colombia
la mayor interesada en que comenzáramos las negociaciones
para alcanzar un TLC con los Estados Unidos, a las cuales
se han unido Ecuador y Perú, lo que nos concede
una mayor capacidad negociadora.
Pero
¿acaso no tenemos ya unas preferencias concedidas
por Estados Unidos?
Sí,
de manera unilateral Estados Unidos ha concedido a Colombia,
junto con Bolivia, Ecuador y Perú, como un reconocimiento
por su lucha contra el narcotráfico, una serie
de preferencias arancelarias que les permite a estos
países vender determinados productos sin pagar
aranceles. Estas preferencias se encuentran contenidas
en la Ley de Promoción Comercial Andina y de
Erradicación de las Drogas (ATPDEA).
Infortunadamente,
el ATPDEA vence en diciembre de 2006 y no existe ninguna
garantía de que se vaya a prorrogar.
El TLC
que estamos negociando es mejor que el ATPDEA porque
incluirá más productos, además
de servicios, y porque su vigencia será a término
indefinido. Esto posibilita que los empresarios hagan
inversiones a largo plazo para aumentar su capacidad
productiva, con la tranquilidad de que las buenas condiciones
para exportar no se las van a quitar en unos cuantos
meses o años.
¿Estamos
obligados a firmar el tlc con estados unidos?
Firmar
el TLC con Estados Unidos no es obligatorio. Si el gobierno
colombiano lo está negociando es porque está
convencido de sus bondades para la economía del
país y el bienestar de sus habitantes, pero si
el texto a que se llegue no resulta satisfactorio para
los intereses nacionales, no se firmará. El gobierno
siempre ha dicho que el TLC sólo se firmará
si resulta conveniente para el país.
El TLC
se negocia entre Estados soberanos e independientes,
en pie de igualdad. Se hacen concesiones mutuas, pero
se busca siempre defender y sacar adelante los intereses
nacionales. A pesar del mayor peso económico
de Estados Unidos frente a Colombia, jurídicamente
somos sujetos equivalentes y como tales negociamos.
¿Y
qué pasa si no firmamos el TLC?
Sería
un suceso infortunado, pero tampoco una catástrofe.
De cualquier forma, debemos tener muy claro que, si
no firmamos el TLC, los países que sí
han negociado sus tratados con Estados Unidos, con condiciones
favorables para el ingreso de sus productos a dicho
mercado, como México, Chile, República
Dominicana y los países centroamericanos, tendrán
mayores ventajas que Colombia y nuestras exportaciones
se verían seriamente afectadas.
Los compradores
estadounidenses preferirán adquirir productos
mexicanos, chilenos, dominicanos o centroamericanos
antes que los colombianos, porque aquellos les resultarán
más baratos.
¿Es
el TLC la receta para sacar adelante el país?
Es una
parte de la receta, pero no toda. El TLC solamente no
es suficiente para incentivar el crecimiento de la economía
colombiana, pero sí es una herramienta fundamental
para lograrlo, la cual debe unirse a otros programas
y estrategias para mejorar nuestra infraestructura productiva,
aumentar la competitividad, y controlar y hacer más
eficiente el gasto público.
El objetivo
es llevar al país a tasas de crecimiento anuales
superiores al 5% (hoy por hoy estamos creciendo al 4%)
que permitan disminuir sustancialmente el desempleo,
aumentar el gasto social y mejorar la calidad de vida
de todos los colombianos.
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