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Necesitamos dirigentes económicos con imaginación

Luego de casi dos horas de entrevista con el profesor Eduardo Sarmiento Palacio queda una cosa en claro: los responsables del manejo económico han sido y siguen siendo más papistas que el Papa. Y el problema que esto implica nos está haciendo quedar rezagados del resto del mundo.

Además de seguir aplicando las soluciones de cartilla sin beneficio de inventario, los tecnócratas colombianos no aprenden de los tropiezos ajenos. Hace unos meses nos ponían a escoger entre Ecuador y Brasil-Argentina. Nos decían que los ajustes y acuerdos cortesanos con el FMI eran la salida para encontrar el crecimiento al estilo de los colosos del sur y que lo contrario era la pauperización y la mala imagen , la maldita imagen siempre, del Ecuador.

Sarmiento nos hace ver como Argentina sigue de para abajo, Brasil crece en indicadores incluido el más importante el de pobreza y Ecuador se sostiene con las uñas pero no se diferencia en nada a la situación crítica de los modelos económicos a seguir en Sudamérica. Las soluciones previstas en estos países, las mismas que ha debido adoptar Colombia gracias a la sapiencia impermeable de Urrutia, Santos, Restrepo, Montenegro y Echavarría entre otros sabiondos públicos y privados, además dela presión, decir, la asesoría del FMI, estas soluciones, van bien de acuerdo al contexto como en toda ciencia no exacta y que se basa en casuística.

Sin embargo, esta regla no ha sido entendida y la receta se ha seguido al píe de la letra sin conocer las características propias del enfermo. Los tecnócratas han tratado a Colombia con la misma dosis y frecuencia que con la que se intentado curar a los pacientes del lado. Lo grave es que no se determinó de que estaba enfermo cada uno con precisión.


La ortodoxia manda la parada aunque no de resultados. Por otros lados, donde se dejó la imaginación al manejo económico después del descalabro de la receta, los resultados de tratar con otra medicación tiene saltando de la dicha a todos, incluidos los ortodoxos de las firmas calificadoras de riesgo, el FMI y el Banco Mundial y los inversores de todo el mundo. Este avezado heterodoxo de las formulas de salvación económica es Malasia.

Este país asiático viene creciendo al 10,3 por ciento luego de caer como los otros tigres de su región en la crisis que también nos golpeó y sentimos aún. Sarmiento señala que allá los sabios de la economía revaluaron las tendencias que se habían impuesto en su modelo de desarrollo, léase Neoliberalismo, y pensaron sus propias necesidades parta encontrar soluciones a su medida.

Los malasios se cerraron un poco para proteger los sectores de su economía que mayor mano de obra requerían, invirtieron en mejorar la calidad de su capital humano y re-estructuraron los planes fiscales que se habían trazado bajo el modelo que no les dio resultado. Se hizo énfasis en crear un ambiente propicio para el consumo y la reactivación de la producción y se empezó a abrir las puertas de nuevo. El resultado: una tasa de crecimiento equivalente al doble de Estados Unidos y un descenso vertiginoso del desempleo, Lo mejor, lo que más le preocupa a los expertos nacionales, los inversionistas extranjeros no se molestaron con los resultados, tampoco al FMI ni alas calificadoras. Todos quieren tener dinero allí. La razón: en el mundo de la economía, como dice un comercial, la imagen es nada, lo importante son lo resultados.

Aquí en Colombia, los sabihondos de turno y los inmortales están más preocupados por el rimel de sus hojas de vida y el alisado de sus manejos y propuestas, todo en busca, quizá, de un puesto en el FMI, la CEPAL o el BM (Perry y Ocampo nos suenan conocidos). Y sino es así, entonces lo están en mantener con soberbia infantil sus teorías aunque sean equivocadas. Teorías que se impusieron gracias a pertenecer a las roscas de moda en el gobierno de turno (recordemos que la no planeada apertura de Gaviria estuvo sostenida por Montenegro presidente de la Anif y por Echavarría director de Fedesarrollo, y estos personajes son los más ortodoxos de todos).

En este caso Sarmiento nos dice, "lo que falta es amor por el país, dolor con la situación de los desempleados y personalidad para cambiar, porque mecanismos es lo que hay".

Para el profesor la emisión es positiva. Por otro lado la reactivación se consigue realmente al revés de lo que plantea la teoría neoliberal que es respetada por el actual gobierno y sus asesores y ministros.

Primero, dice, la inflación puede ser inflacionaria en condiciones de normalidad para la industria, para la producción y para la demanda. Pero cuando todas está deprimido la inflación es sólo un factor marginal. Sarmiento aclara que se ha emitido para salvar ala sector financiero por un monto de casi 9 billones de pesos, este dinero lo ha salvado del ahogamiento, a pesar de esto los beneficios no se han visto porque los bancos no revierten ese gesto hacia el sector real. Lo que se debe hacer es emitir directamente para el empleo.

La forma es crear un fondo de reactivación, el cual arrancaría con 4 billones de pesos fruto de una emisión específica para este objeto. Se calcula más o menos que se requiere generar un millón de empleos en el corto plazo. Para esto, del fondo se destinan dineros para inversión pública y en obras civiles, se determina un salario de 400 mil pesos por trabajador y un promedio de 800 mil pesos de costo por cabeza en la creación cada puesto de empleo. Un millón 200 mil pesos sería el costo inicial por trabajador lo que da un presupuesto de un billón 200 mil millones de pesos en el arranque, según la propuesta del profesor Sarmiento.

Obviamente de los 4 billones saldría para este inició, la inversión y el sostenimiento del plan durante tres meses, aunque realmente su propuesta es de 10 billones de pesos. El dinero restante saldría de una movida técnica en la refinanciación de la deuda pública y el manejo de impositivo que nos daría para hablar horas como pasó en el auditorio. Por ahora lo que se ve, es la una propuesta que implica inversión y generación de empleo y que, recalca, no es inflacionario por lo siguiente, que es además la segunda parte de su planteamiento.

Las medidas que se han tomado, muy cumplidoras de la cartilla que dice: la mano invisible del mercado lo cura todo, lo que han hecho es agudizar la capacidad adquisitiva de los trabajadores el buscar mejorar las condiciones de los empresarios, mostrando por el contrario un efecto boomerang mortal. La rebaja de salarios, la supresión de puestos de trabajo, la congelación de aumentos y el nerviosismo que estas medidas han generado en la relación de los agentes del mercado laboral, es decir, las consecuencias lógicas de un modelo que funciona por oferta y demanda sin más factores han deprimido al paraíso perdido del neoliberalismo: la economía de mercado.

Las empresas no tiene quien compre su productos ya que los consumidores no tienen dinero porque no tienen empleo o porque sus salarios no les permiten comprar más de lo necesario. A su vez las empresas siguen viendo como su capacidad de pago se ve mermada a la par con sus ingresos y empiezan por incumplir con sus obligaciones hacia la banca. Este panorama lleva a que los créditos se cierren para todos, para empresas y para individuos. Entonces no se tiene con qué producir y por lo tanto se deben acabar con más puestos de trabajo para mantener las empresas abiertas, sin embargo esto acentúa la crisis pues se reducen los potenciales consumidores cada vez más. Y así indefinidamente hasta la quiebra de las industrias y el colapso de la economía.

Sarmiento ante esto dice, "se debe dar plata a la gente para que compre. Eso de que la oferta crea su demanda es ilógico. Si no hay con que producir, primero, que oferta se puede mostrar. Y si se puede producir quien va a comprar si la gente no tiene plata, La salida al circulo vicioso es activar la demanda. Esto jalona la producción, activa la industria y empieza a dar frutos en la generación de empleo lo que significa ponerse al día con las deudas, la banca ve mejorar su cartera y deja de requerir salvavidas, por el contrario, empieza a ver a los agentes de la producción y el consumo con buenos ojos para ser sujetos de crédito. Es decir. Se revierte positivamente el circulo vicioso".

"Emitir para cubrir déficit es una locura, para darle a las empresas tampoco es bueno, de igual forma es descabellado seguir haciéndolo como hasta el momento con el sistema financiero que ha sacado el dinero para Miami, y no lo ha dado a la industria o al consumidor. Emitir con estas razones es estúpido, por eso no lo he propuesto. Pero se debe tener en cuenta que satanizar un método es más estúpido. Todos los países emiten, se ha emitido desde que existen bancos para hacerlo en cada país. Lo que se debe saber es para dónde y en que momento", afirma Eduardo Sarmiento.

En conclusión los métodos existen, no se los han acabado de inventar, ya han funcionado. Por otro lado en el mundo ya se ha visto como se puede romper con la cartilla y no pasa nada porque en el todo el planeta, como lo subrayan en Colombia todos los días los banqueros, lo importante no es cómo sino obtener resultados rentables. Lo importante en la economía hoy es que el negocio sea bueno.

Sarmiento concluye así, "lo que nos falta para salir del atolladero es dirigentes con imaginación, analistas con lo mismo y además que sean independientes, sobre todo con amor por el país y no sólo por el dinero".

Los esperamos ...!!

 

 

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