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MANUEL ELKIN PATARROYO (Científico)
Colombia.com Aunque en los últimos años han sido varios los intentos, el grupo del científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo logró desarrollar la primera vacuna contra la malaria en enero de 1986. En ese momento, no dudó en donar la patente de su invento a la Organización Mundial de la Salud, para asegurar su uso en beneficio de la humanidad y no el de las casas farmacéuticas o el suyo propio.

Cortesía Todelar


Manuel Elkin Patarroyo ha sido incansable en la búsqueda de soluciones definitivas para las enfermedades que afectan especialmente a los países del tercer mundo. Optimista, un poco soñador y muy culto, Elkin, se ha metido en el bolsillo a medio mundo, aunque a otro medio le moleste, hoy sueña con encontrar una vacuna para el sida y la tuberculosis.

Su interés por la investigación biomédica le llevó a abandonar los laboratorios europeos y norteamericanos para fundar en 1972 el Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios y dedicarse casi por 15 años a la búsqueda de la vacuna que evitara la muerte de 1.5 millones de personas al año.

Desde allí, Patarroyo ha llevado a cabo sus investigaciones, acompañado de un grupo interdisciplinario de
científicos colombianos, en su mayoría muy jóvenes, entre los que se encuentran médicos, bacteriólogos y microbiólogos, a los cuales ha formado en la investigación.

Actualmente, trabaja tanto en la mejora de la segunda generación de la vacuna de la malaria como en las vacunas de la tuberculosis y de la hepatitis B, enfermedades que cada año acaban con la vida de 7 millones de personas en el mundo.

Reconocimientos no le han faltado, aunque algunos hayan pasado desapercibidos en su propio país, Manuel Elkin Patarroyo recibió The Edinburgh Medal - el más alto reconocimiento que Inglaterra concede a un científico-, el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Roberth Koch, considerado por muchos como la antesala del Nóbel, y a pesar de esto sigue siendo el humilde colombiano que soñaba en su adolescencia con salvar al mundo.

El científico colombiano que nació en Ataco (Tolima), el 3 de noviembre de 1947, es médico inmunólogo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia y de las universidades Rockefeller (New York) y de Estocolmo (Suecia), editor de 3 libros, galardonado con 3 premios nacionales de medicina y acreedor al Premio Nacional de Ciencias Alejandro Ángel Escobar en los años de 1.979, 1.981, 1.984, y 1986; conferencista en más de 100 simposios internacionales y un sinnúmero de congresos nacionales; autor de más de 100 publicaciones científicas internacionales.


Podría hacerse mucho más por los enfermos...

Manuel Elkin
Patarroyo en una ocasión dijo que “la industria farmacéutica no hace todo lo que podría por los enfermos de sida, y que sólo se ocupa de buscar métodos de curación que alargan el tratamiento pero no acaban con la patología. Todo, por motivos económicos”.

“Nadie tiene ni idea de cómo va a ser la evolución de la humanidad y probablemente quienes hoy están arriba, mañana pueden estar abajo. Creo que hasta por egoísmo hay que ser solidario”, pronunció Patarroyo cuando fue elegido por la Organización Manos Unidas en favor del apoyo a proyectos de desarrollo en los países más necesitados.

Patarroyo proviene de una familia de 11 hermanos, de los que 5 son médicos, una enfermera y otra psicóloga. Sus padres eran comerciantes, pero siempre les inculcaron la vocación de servicio, lo cual se ha cumplido a cabalidad ya que ninguno de sus hermanos están en la práctica privada. Por ser el más inquieto de la familia, desde los 8 años sus padres le daban a leer libros sobre vida de Pasteur y una colección sobre mitos griegos, a lo que atribuye sus dos tendencias: la medicina y la filosofía.

Elkin ha sido autodidacta y afirma que nunca fue buen alumno.
Desde el primer año de su carrera trabajó en virus con uno de sus mentores en la Fundación Rockefeller, de ahí pasó a Yale. Nunca se desvió hacia la fisiología del sistema inmune, ya que le interesaba era la química y la inmunología.


Una forma de ver la ciencia

Casado y con tres hijos, su vida
familiar y su calidad humana son tan propios en él como su pasión por la investigación. Por lo tanto, es apenas lógico que su familia siempre esté en torno a su proyecto científico y no es un pacto porque considera que “no se pacta sobre lo que se está convencido”.

Elkin Patarroyo es amante del arte, especialmente de pintura al óleo y se precia de poseer una de las mejores colecciones de arte colombiano, no por el dinero que gana, sino porque a sus amigos pintores les puede decir "me gusta ése", y ellos no se atreven a decirle que no.

Después de las dificultades con el Ministerio de Salud, con los bancos por los embargos y con el Estado por la falta de interés en las investigaciones científicas, Manuel Elkin Patarroyo se salió con la suya y a partir de este 7 de mayo los colombianos tendremos un nuevo instituto de inmunología.

Las instalaciones del desaparecido Instituto de Asuntos Nucleares, será la nueva sede de La Fundación Instituto de Inmunología de Colombia, a cuya apertura asistieron personalidades como el premio Nóbel de química Bruce Merryfield, expertos en malaria, miembros de la Organización Mundial de la Salud y un representante de José Saramago.

Patarroyo puso su ciencia al servicio del hombre. Sus trabajos salvarán miles de vidas, y su perseverancia y ahínco, su perspicacia y excelencia científica, merecen que se le reconozca desde ya como uno de los más grandes científicos del siglo XX, y quizás del siglo XXI.
 
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