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INGRID BETANCOURT (Político)
Colombia.com Como “una mujer de una sola pieza. Es la misma con la guerrilla, cuando se reúne con un presidente, ella no cambia de tono, ni actitud o de lenguaje”, así la define su esposo Juan Carlos Lecompte. La rectitud, ética, fortaleza, análisis y una rapidez mental impresionante; son otras de sus cualidades como comenta su mamá Yolanda Pulecio.

Ingrid Betancourt es una mujer que ha sobresalido en el escenario político por sus dotes de líder, alguien que como se diría en el “argot popular” no ha tenido agua en la boca para hablar con firmeza y denunciar al que haya que hacerlo.

Así lo ha hecho desde su actividad como parlamentaria donde adelantó acciones contra la corrupción, la penetración de dineros del narcotráfico en la política, la paz y la ampliación de la democracia. “Si sabía” y “La rabia en el corazón”, son algunos de los testimonios que quedan como muestra de ello. Este último, fue editado en Francia, puesto que en Colombia se le cerraron las puertas e incluso fue una editorial italiana la que decidió publicar el libro.

Se recuerda por ejemplo, la ocasión en que trató de promover el referendo contra la corrupción para realizar una Reforma Política anticlientelista, oportunidad en la que más de 500.000 firmas fueron anuladas por la Registraduría; lo que frenó su iniciativa.

Ingrid, fue elegida Representante a la Cámara por Bogotá para el período 1994-1998 con la más alta votación del Partido Liberal. Luego, en enero de 1998 se retiró del mismo para fundar el Partido Verde Oxígeno y los colombianos votaron por ella nuevamente en esta ocasión para el Senado, cargo que ocupó entre 1998-2002. También, ejerció como asesora del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y del de Comercio Exterior.

Francia, su segundo hogar

Su sentido crítico lo formó en Francia, donde se desarrolló buena parte de su vida. Allí obtuvo el título de Politóloga, Relaciones Internacionales y Comercio Internacional en el instituto de Ciencias Políticas de París; lo cual le ayudó a aprender a no comer entero; según asegura su madre Yolanda Pulecio.

Esta bogotana nacida el 25 de diciembre de 1961, es hija del ex ministro Gabriel Betancourt y de la ex congresista y ex embajadora Yolanda Pulecio. Ello explica cómo mostró desde temprana edad su interés por la política al educarse en medio de un ambiente en el que los ex presidentes Carlos Lleras Restrepo, Misael Pastrana, o Virgilio Barco, además de personalidades como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez o Fernando Botero hacían casi parte del círculo familiar.

Acostumbraba acompañar a su madre a sus giras en la época en que ésta hacía campaña para concejal e incluso, le sugería las soluciones que podían adoptarse cuando los miembros de la comunidad les comentaban sus problemas.

“Nosotros tenemos la idea de que la política es servirle a Colombia y a su gente, pero para eso se necesita tener vocación”, asegura Pulecio al admitir con orgullo que su hija le heredó la vena política y también la sensibilidad.

Precisamente, esa pasión por esta profesión fue la que la llevó a soñar con llegar a la Presidencia en busca de lograr cambios estructurales para la nación. Para ello, renunció en mayo de 2001 a su curul en el Senado de la República y se pudo postuló a la Primera Magistratura del Estado.

Historia de un secuestro

Sin embargo, las Farc le obstaculizaron sus anhelos al secuestrarla y fue su familia la que tuvo que asumir el compromiso y la responsabilidad de liderar las riendas de la campaña. Esto sucedió el 23 de febrero de 2002, día en que el grupo subversivo decidió retenerla cuando se desplazaba hasta San Vicente del Caguán (Caquetá) en compañía de su fórmula vicepresidencial, Clara Rojas.

Tomó esta determinación pese a la difícil situación de orden público en la región y en cumplimiento a un compromiso adquirido con sus habitantes, desde el momento en que fuera elegido como alcalde de la población, Néstor León Ramírez, un miembro de su movimiento.

Ingrid Betancourt les dijo que estaría con ellos, en las buenas y en las malas, y luego ante el rompimiento del proceso de paz, simplemente no podía mantenerse indiferente por lo tenía que demostrarles a sus pobladores que más que nunca estaba con ellos.

“Los pocos líderes no se pueden quedar en su casa, simplemente contando los muertos por televisión tienen que actuar y la única manera es salir a la calle y divulgar su mensaje”, asegura Lecompte.

Las principales replicas de su familia tras su plagio, radican en la manera como obró el Gobierno, consideran que no se le brindaron las garantías de seguridad, ni los medios de transporte requeridos para poder cumplir con su propósito y que prefirieron abandonarla a su suerte como se evidenció cuando la culparon de no haber atendido a las advertencias.

“Es un secuestro inexplicable por parte de la guerrilla si se tiene en cuenta que Íngrid busca los mismos cambios estructurales que ellos han planteado, pero por la vía democrática. Está contra la corrupción y la inequidad social, la pasividad del Estado para asumir los grandes cambios que necesita el país”, asegura asimismo Francisco Rodríguez, amigo cercano de Ingrid.

Una de las más duras pruebas que ha tenido que aguantar en medio de su cautiverio, fue la muerte de su padre Gabriel Betancourt, el 23 de marzo de 2002, tan sólo un mes después de ser secuestrada por las Farc. En esta ocasión, sus familiares clamaron por su liberación para que pudiera asistir al funeral de su padre, pero no se obtuvo respuesta alguna.

Sólo dos pruebas de supervivencia

En todo este tiempo además, sus familiares han recibido sólo dos pruebas de supervivencia. En la primera de ellas, Ingrid le solicitó a la Procuraduría investigar que responsabilidad tuvieron los funcionarios públicos en su secuestro.

Sin embargo, el Ministerio Público consideró que pese a que la dirigente política fue advertida tanto de manera oral como escrita de los peligros de viajar por vía terrestre a San Vicente del Caguán, ella decidió hacerlo.

Destacó entonces, que ni los funcionarios del DAS, ni los de la Fuerza Pública incurrieron en omisión y tampoco son responsables del plagio de la ex candidata presidencial. Asimismo, las autoridades competentes ofrecieron apoyo “en la medida de sus posibilidades reales y especialmente, le advirtieron de la situación que se vivía en la zona en ese momento”, indicó el organismo.

Solidaria comunidad internacional

Pero si de parte del Gobierno las expresiones de apoyo son pocas, otra es la actitud asumida por la comunidad internacional como queda claro en el papel activo que ha tomado el Gobierno de Francia o en la decisión de más de mil ciudades del mundo que la han nombrado como su ciudadana de honor.

Francia ha intervenido no sólo en diferentes oportunidades para que se dé su liberación, sino que ha ofrecido su territorio para acoger a guerrilleros de las Farc en caso de darse el acuerdo humanitario. Aún se recuerda la controversia generada por una supuesta negociación de su liberación, en la que resultó involucrado el Gobierno francés como lo aseguró la Revista Brasileña “Carta Capital”.

La hermana de Ingrid Betancourt, Astrid, aclaró entonces, que había recurrido a la ayuda francesa tras ser contactada por un guerrillero que le expresó la intención de liberar a Ingrid y sospechar que este gesto, obedecía a que se encontraba mal de salud.

Fue así como se desplazó hasta Leticia y de allí, a Manaos en la frontera con Brasil donde al parecer se produciría la entrega y Francia, acordó el envío de un avión con asistencia médica a la zona. No obstante, según Astrid las versiones difundidas por el medio brasilero frenaron el regreso de su hermana y posteriormente, surgieron diferentes versiones que señalaban por un lado, que el Presidente de Francia, Jacques Chirac, había consentido el envío de la aeronave, mientras que otras, afirmaban lo contrario. También, se mencionó que tal operación fue posible por autorización expresa del Ministro de Relaciones Exteriores francés, Dominique de Villepin.

“En la única parte del mundo donde no la respetan y no se han dado cuenta de lo que es ella es aquí”, afirma indignada doña Yolanda.

Otra de las demostraciones de apoyo se dieron con Forbach y Santo Géniès del Mourges en Francia, Lorena Québec en Canadá, Baelen, Perulwez, Esneux, Pont-à-Celles y Hamois en Bélgica y más recientemente Cancún (México), entre otros, que la han declarado como ciudadana de honor en el mundo.

Este gesto de solidaridad, hace parte de la campaña "Ingrid Betancourt Citoyenne de Honor", un esfuerzo internacional destinado a apoyar las acciones emprendidas para su liberación y la de todas las personas secuestradas actualmente en Colombia.

También, ha recibido diferentes premios por su aporte a favor de la democracia. Entre ellos están, el “Geuzenpenning” y el Petra Kelly 2002 y fue galardonada con el “Rainbow 2002”, por su lucha contra la drogadicción en Colombia manifestada a través de su posición frente al narcotráfico y la corrupción política.

Hoy en día, el clamor por su liberación crece cada día más, al tiempo que el anhelo de los familiares de otros plagiados porque el Gobierno y las Farc firmen un acuerdo humanitario. Mientras tanto las oraciones y el llanto de doña Yolanda Pulecio seguirán. “Pienso que el día que tenga a Ingrid libre, puedo morirme”, expresa.

Texto: Johanna Guevara Olier
Fotos: Archivo familiar
 
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