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JUAN LUIS LONDOÑO (Economista)
Foto: Colombia.com
Colombia.com Quien lo vio alguna vez exponiendo alguna de sus tesis podría pensar que era un maestro que se sabía muy bien la lección. Con cifras que guardaba en su memoria y que se sabía casi de memoria, podía pasar de hablar de la bomba pensional que estaba carcomiendo al sistema a referirse a otro tema igual de espinoso: el régimen laboral.

Así era Juan Luis Londoño, el Ministro de la Protección Social, cartera que surgió de la fusión de las antiguas de Trabajo y Salud y que asumió este nuevo nombre como parte del plan de Renovación de la Administración Pública o mejor, de la reestructuración del Estado.

Ese talento de la enseñanza que parecía intrínseco a él, debió tener sus orígenes en su experiencia como docente en la Universidad de los Andes, en el programa de Postgrado en Economía o a las habilidades que desarrolló en los más de 35 simposios internacionales realizados en 17 países en los que intervino.

Era bogotano, pero admitía que se sentía paisa. Nació el 26 de junio de 1958 y era un aferrado a su familia y a sus ideas. Recomendaba hacer deporte como lo hizo durante la jornada del Día sin Carro, su primera actividad de este jueves 6 de febrero de 2003, el día que murió.

Se preocupaba por cumplir con metas de vacunación o por recorrer regiones con el fin de convencer a gremios y empresarios de la necesidad de comprometerse con el Pacto por el Empleo.

Su vida, la compartió entre las carreras de sus luchas diarias, empleo, mejor cobertura en salud, sus ansias por renovar el sistema pensional y su familia, su esposa María Zulema Vélez y sus tres hijos: Juliana, Daniela y Juan Felipe. Trabajador incansable, manejaba un ritmo acelerado de trabajo, al igual que el de su "jefe", el Presidente Álvaro Uribe.

Sus gustos de lectura se inclinaban por la filosofía y disfrutaba de un buen bolero o un tango. Al mismo tiempo, era un hombre supremamente sencillo y afable, recibía a los demás con una sonrisa y sabía escuchar.

Su experiencia

Su encuentro con Uribe no se dio precisamente en la campaña del actual Jefe de Estado.
Foto: Colombia.com
Sucedió, cuando quería sacar adelante la Ley 100 y se encontró en el actual mandatario de los colombianos, a un aliado para sacar adelante esta norma en el Congreso de la República.

Asimismo, cuando el Presidente aspiraba a la Primera Magistratura del Estado, él le apostó al proyecto de Noemí Sanín y al movimiento Sí Colombia donde se desempeñó como jefe de la ex candidata. Allí, hizo parte del equipo económico y trabajó temas como el empleo.

Precisamente, sus conocimientos en campos como este y en otros, como la pobreza, seguridad social, salud, educación y pobreza; fueron otras de sus fortalezas.

Londoño, se graduó de economista de la Universidad de los Andes y obtuvo Ph. D. en la misma carrera de la Universidad de Harvard, luego, hizo un Masters of Arts. Ejerció como titular de la cartera de Salud durante la administración de César Gaviria, fue subjefe de Planeación Nacional y secretario del Consejo de Política Económica y Social (Conpes) entre 1990 y 1992.

También, fue economista principal del área social en el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Secretario Técnico de la Misión Chénery y Director de la Revista Dinero.

Escribió más de 15 libros, 34 artículos en revistas académicas y 12 en periódicos internacionales, como "American Economic", "Review" y "Journal of Development Economics".

En 1992, fue destacado como uno de los mejores cinco ejecutivos antioqueños y condecorado con la orden del Zurriago. Luego, en 1993 fue elegido como uno de los mejores 10 ejecutivos jóvenes del país por la Cámara Junior de Colombia. Ahora, sin duda será recordado como uno de los ministros del Gabinete Uribe más queridos y brillantes.

La imagen más presente que se tiene de él es la de un Juan Luis sonriente, espontáneo y cercano a la gente, pese a las pocas veces que se le hubiera visto o tratado. Pero no importaba, pues eso era lo que él le hacía sentir a las personas aún sin conocerlas mucho. Simplemente, inspiraba confianza, tranquilidad y buena energía.

Texto y fotos: Johanna Guevara Olier
 
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