La sirena del Río Guatapurí

Ella, una mujer hermosa, joven y bastante rebelde, decidió desafiar a sus padres, quienes no le dieron el permiso para ir a nadar al río Guatapurí. ¿La razón? Era jueves santo y según las creencias nunca se debe estar en ese lugar en Semana Santa.

Sin dudarlo, se fue a escondidas. Allí se lanzó al río desde una gran roca. Después de hacerlo empezó a sentir sus piernas pesadas, y aún con esta dificultad logró llegar a la orilla. Allí se llevó una gran sorpresa, sus piernas ahora eran una cola de pez. No era la joven de antes, ahora ella era una sirena.

En el pueblo todos la buscaron, pero nadie la halló. El viernes santo, quienes la buscaban la vieron sentada en la roca de la que se había lanzado el día anterior. Ella se limitó a decir adiós con la cola y de nuevo regresó al agua.