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El consabido balance 2006

 

(02/Ene/2007): Cecilia López Montaño, senadora de la República

El balance del 2006 debe ser muy distinto al de los últimos años. No será la economía el dolor de cabeza porque América Latina está en la fase expansiva del ciclo económico y Colombia no es la excepción, con una tasa de crecimiento alrededor del 6% y baja inflación, cerca al 4%.

Los problemas están en otro lado, el de siempre, la situación social, que se debe analizar seriamente porque se está perdiendo la gran oportunidad de generar los cambios que harían de este país una sociedad menos injusta.

A esta situación se le agrega una particularmente grave, la situación política para no mencionar los problemas internacionales con los vecinos. El escenario con que empieza el 2007 es bastante particular: se requiere menos triunfalismo y más realismo. El hecho de que se esté en el ciclo económico positivo no puede ocultar los problemas económicos que permanecen y los de otra naturaleza que no se resuelven cuando simplemente crece la economía.

Cada día es más evidente que no es suficiente para estos países en desarrollo, una alta tasa de crecimiento si esta no es sostenible y especialmente si no está acompañada de los cambios que cada país requiere. Es decir, es más importante el tipo de crecimiento económico que la sola tasa así esta sea muy positiva. Por esta razón, precisamente por no estar en una crisis económica, es el momento de preguntarse si este es el tipo de crecimiento que Colombia requiere. Este es el balance que se debería hacer para empezar a identificar las políticas públicas que permitan llegar a los problemas estructurales de la sociedad colombiana.

Al mirar lo que está sucediendo con objetividad surgen serias preocupaciones. En este período de expansión económica regional al cual se han sumado decisiones en términos de seguridad que sin duda han favorecido la expansión económica del país, los grandes empresarios nacionales e internacionales han recibido toda clase de estímulos para invertir en el país.

Pero Colombia, durante este año de bonanza, perdió en términos de desarrollo humano, pasó de la categoría 69 a la 70 y nadie dijo nada. Lo fundamental es entender que hay detrás de esta cifra. Dos hechos pueden explicar esta pérdida: un crecimiento económico que no solo no genera empleo sino que aún más, no crea empleo decente. Así no le guste al gobierno, sus mismas cifras laborales corroboran esta realidad.

El desempleo ha mostrado crecimiento y la participación en el mercado laboral no ha aumentado, es decir, hay desaliento entre la población en edad de trabajar porque no ven buenas oportunidades. A esto se le debe agregar ahora un incremento demasiado bajo en el salario mínimo, inexplicable en un momento de bonanza. Obviamente los empresarios están felices porque sus costos no se les elevarán mientras los trabajadores han expresado su desconcierto.

El otro elemento preocupante y que es parte de la explicación de menor desarrollo humano, es que la política social del gobierno no esta funcionando. No es a punta de limosnas para unos cuantos como se resuelven las profundas injusticias de Colombia. La política educativa reproduce la pobreza, educación pobre para los pobres, dado que la calidad preocupa poco al gobierno y la política de salud es lo mismo o peor, rica para los ricos, pobre para los pobres y miserable para los más pobres. Allí se encuentra parte de la explicación de por que en medio de una economía en expansión, la desigualdad y la injusticia siguen imperando en el país. Y todos tan contentos. Obviamente los ricos, y aquellos sectores que les llega algo de la bonanza o que están en la danza del lavado de dólares que pocos economistas quieren ver.

Si a lo anterior se le agrega la crisis política tan enredada con el narcotráfico y que ha llegado al ejecutivo, el balance no deja de ser positivo en algunas áreas, pero deja serias preocupaciones que no deben pasar desapercibidas.

Los ricos de este país no pueden seguir enriqueciéndose mientras los pobres reciben migajas. El país no puede sustraerse del grave peligro que conlleva el tener tanta ingerencia para y narco en la economía y en la sociedad, a lo cual se suma una guerrilla con iguales males, que no se vence. El balance definitivo, bien, pero…
 
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