(09/Feb/2007): Cecilia López Montaño. Senadora de la República
Por fin, lo que era la comidilla de muchos barranquilleros, de muchos soledeños, salió a la luz pública: del clientelismo y la corrupción que ha marcado la política en el Atlántico y también en muchas otras partes del país, para ser justos, hoy se le agregan narcotráfico y para-militarismo con la posibilidad de que la guerrilla también aparezca. De nuevo, esto sucede en el resto del país, para ser justos. Pero ya no son rumores, ni chismes sino que empiezan a tener rostro.
Y muchos de esos rostros son los que se rumoraba que deberían ser. Se destapó la olla podrida pero el proceso apenas empieza y lo más importante es que no se detenga. Por fortuna, el esfuerzo que se hizo para frenarlo, callando a El Heraldo, se les devolvió como un boomerang y les tocó echar para atrás.
La opinión nacional e internacional actuó rápidamente y se levanto una gran solidaridad con el periódico más importante de la Región Caribe. Este fue el primer paso en la dirección correcta.
El segundo paso que hará de éste un proceso irreversible es que llegó al nivel nacional: dos páginas de El Tiempo un día domingo, con un titular que produce escalofrío y que hará reflexionar a toda la sociedad costeña: "El Silencio, sombra protectora de los paras en Barranquilla".
Queda en evidencia que la excusa "del mal menor" se derrumbó y perdió toda validez para justificar el silencio. El rostro más importante del escándalo es David Name Teran, reconocido por su astucia, por su poder y por haber creado instituciones como Consultores para el Desarrollo que al competir, se decía, con Planeación Nacional en términos del número de profesionales a su servicio, logró acaparar gran parte de la contratación pública. ¿Cuánto hace que se habla de los dúos dinámicos de senadores exitosos con hermanos contratistas? Lo dice el mencionado artículo de El Tiempo" uno de sus antiguos socios de los Name Terán: "David (era) el responsable de conseguir la plata para que José llegue a las curules."
Pero la ambición rompe el saco: de la compra de votos, del clientelismo se pasó a una relación, que la justicia tiene que esclarecer, con los paras. La indiferencia de las elites barranquilleras ahora ha cobrado su precio.
Cuando se creyó que el paramilitarismo era un problema de los tenderos, de los de izquierda, de los barrios pobres, de las zonas marginadas, no hubo gran inquietud. Tampoco hubo gran preocupación cuando aumentaban los asesinatos que se sentían lejanos y cuando era la plata destinada a los pobres en la salud, la que desaparecía.
Pero ahora todo cambió, el problema es con la plata de los impuestos y con personas que de alguna manera se han movido en los círculos de poder de la ciudad. Jorge 40 encontró el espacio abierto para avanzar hasta llegar a la situación actual cuando se le ve comprometido en el escándalo de la empresa Métodos y Sistemas.
Lejos de entrar en pánico es el momento de apoyar un verdadero proceso de esclarecimiento de la crítica situación de la ciudad y de muchos de los municipios del departamento.
Lo importante es que ese temor o esa cierta complacencia que abonó el terreno para que progresara el para-militarismo en la Costa, no frene el proceso. Por ello es tan grave el asesinato de Yolanda Izquierdo, la valerosa líder de Córdoba que se jugó la vida por defender a las víctimas de los paras. Se había logrado que el miedo fuera vencido y las denuncias de muchas de las víctimas empezaron a invadir los noticieros de la televisión.
Gracias a la desidia del Gobierno, que no atendió las lágrimas y súplicas de esta mujer para que le dieran protección, volverá el miedo y con el la imposibilidad de avanzar en la verdad. Este sería el principio del fin de un proceso de limpieza de la política que tanto necesita Barranquilla y el Atlántico en general. Repito, como muchas otras regiones del país pero ésta, por obvias razones, es la que más duele.