|
En
el campo de la escultura colombiana se distingue el trabajo
tridimensional en cuanto a la abstracción en los años
cincuenta y ello fue patentizado por los escultores Edgar
Negret y Eduardo Ramírez Villamizar, quienes a finales
de la década comienzan a definir los parámetros de sus
respectivos lenguajes escultóricos, ambos utilizando elementos
geométricos, ambos basados en el impulso constructivo
pero con resultados completamente singulares y distintos
entre sí.
|
Edgar Negret
Nació en Popayán en 1920. Empezó a mostrar sus cualidades desde
muy temprana edad y pasó a convertirse en uno de los mejores escultores
del país y del continente.
Sus obras se empezaron a mostrar
en los años cuarenta cuando aun dejaban ver rasgos académicos
presentando más tarde algunas piezas cuya simplificación, protuberancias
y concavidades eran señal temprana de su inclinación abstraccioncita
.
Negret, ha conformado una obra que hace agudas alucinaciones
de las nuevas tecnologías y los espacios dentro de la naturaleza,
sin salirse de un estricto y meditado ordenamiento.
En otras palabras, las formas de las esculturas de Negret, reorganizan
la naturaleza y reinventan la imagen de las máquinas, pero sin
perder jamás su concreción y su unidad como esculturas que estimulan,
además de la imaginación, la apreciación visual, el goce estético,
y las consideraciones sobre su concepción y ejecución. Su trabajo,
meticuloso, disciplinado, exacto y simultáneamente vivo y expresivo.
Eduardo Ramírez
Villamizar
Comenzó por trasladar a una exigua tridimensionalidad los planteamientos
geométricos de su pinturas -a las cuales ya se ha hecho referencia-mediante
la construcción de relieves en madera, pintados de blanco y
en los que, produciendo un sutil juego de luces y de sombras
sobre un plano escueto y amplio, sec suceden líneas horizontales
y verticales así como círculos o sus segmentos.
Ya en la década de los sesenta el artista experimenta con diferentes
materiales como el aluminio, el acrílico y el hierro en la producción
de piezas plenamente tridimensionales (es decir, que no demandan
el punto de vista frontal propio de la pintura y los relieves).
Ramírez, ha realizado numerosas
esculturas públicas (inclusive muchas de sus obras más pequeñas
dan la impresión de ser anteproyectos para trabajos monumentales
) como la situada en el Parque Nacional de Bogotá, en la cual
16 módulos de acento vertical, como torres de cemento armado,
invitan visualmente a un recorrido de su espacios interiores
y a contemplar el panorama delimitado o "encuadrándolo" con
sus rígidas formas, las cuales contradicen con su exactitud
y contundencia las ondulaciones y el capricho crecimiento de
la naturaleza circundante.
FERNANDO
BOTERO EL ESCULTOR