El nuevo Teatro en Colombia surgió
en la década del sesenta y reflejó los cambios políticos y sociales
que vivía el país y que se captaban en la vida cultural. A pesar
de ser el género "literario" que más tardo en tener un desarrollo
independiente de las corrientes culturales foráneas, apareció
en los últimos años como un baluarte de patrimonio cultural
y multiétnico de Colombia.
El Nuevo teatro es la concertación
de una cultura popular que ha sabido resistir a través de los
años: la discriminación, la marginación y la represión ejercida
por la cultura oficial dominante; que ha controlado todos los
medios de comunicación, que ha regulado los programas educativos
y que ha definido la política cultural nacional.
De otra parte, la Creación Colectiva,
los talleres de dramaturgia, las escuelas de teatro, los seminarios
e intercambio entre los diversos grupos, los encuentros teatrales
nacionales y los grupos de teatro fomentaron la dramaturgia
en Colombia, con la producción de obras nacionales en forma
colectiva, con la formación de dramaturgos y actores a través
de talleres y actividades experimentales y con formulaciones
teóricas que ayudaron a consolidar la dramaturgia nacional.
Estas actividades han permitido
el intercambio de experiencias de los grupos en festivales nacionales
e internacionales que fortalecen esta labor artística.
El teatro colombiano recrea las
peripecias del hombre pero con cierta intención política, debido
a que presenta la realidad cambiable y al ser humano con alternativas;
proyecta la imaginación de un mundo mejor y con mayores posibilidades
para todos.
La utopía se traslada al futuro
y su consecución es una responsabilidad colectiva. Es un teatro
que aboga por la comprensión del pasado y del presente para
posibilitar los cambios necesarios que nos conduzca as un mundo
mejor.