Es innegable
que a pesar de el lunar de la inseguridad, salir a la calle,
manejar el espacio público en Bogotá, es algo cada vez más agradable,
no sólo por las innumerables obras de mejoramiento, si no por
la presencia cada vez más notable de obras artísticas de carácter
monumental que están haciendo de nuestros parques y avenidas,
espacios más completos y más bellos. Cinco obras maravillosas
se están instalando en la capital.
Primero
fue la recuperación del espacio público liderada por el alcalde
Peñalosa y detrás, llegaron los artistas, no sólo plásticos.
El número de presentaciones, recitales y eventos al parque ofrecidos
al aire libre durante el presente año, aumentó considerablemente.
La "llegada"
del arte urbano, monumental, interactuando directamente con
el peatón, con el ciudadano estaba estancada. Voló entonces
mágica La Mariposa de Edgar Negret sobre el hacinado espacio
de San Victorino, generando un verdadero hito con sus macondianos
colores y recuperando la armonía robada por el zinc y la madera.
El pomposo
descubrimiento de la pieza en un impresionante marco como el
del esta cara amable del centro de Bogotá, generó inmediatamente
un nuevo estilo y afortunada costumbre que le está literalmente
cambiando la cara a la capital.
Luego siguió
la fiesta con el Hombre a Caballo del maestro Botero en el Parque
Renacimiento y ahora le corresponde el turno a Rita 5:30 pm
en homenaje a los 80 años de Enrique Grau, luego seguirá la
pieza Pórtico de Ramírez Villamizar y después serán las Patillas
de Ana Mercedes Hoyos, las cuales serán "instaladas" en el Parque
El Tunal.
Definitivamente
Bogotá se está vistiendo poco a poco del arte que tanto necesitaban
sus calles.. El esfuerzo por la recuperación del espacio público
ha sido gratamente seguido por la magia de varios e importantes
artistas.