Técnicas y estilos culturales del metal
Cuando los
antiguos peruanos empezaron a usar los metales, la minería y la
búsqueda de rocas y pigmentos estaban altamente desarrolladas,
gemólogos y mineros eran ya prominentes y sabían distinguir la
dureza, la belleza y el uso que podía dar a cada roca o mineral
y dónde obtenerlo.
Los metales
por excelencia que se trabajaron en los Andes centrales fueron
el oro, plata, el estaño y el plomo, tanto hallados directamente
de la naturaleza como obtenidos gracias a la metalurgia.
Los minerales
se pueden encontrar aleados de manera natural; por eso el oro,
la plata y el cobre no son necesariamente puros. Las aleaciones
naturales más utilizadas por estas culturas eran el electrum,
mezcla de plata y oro, cuyas vetas, según se cree, ya desaparecieron,
y la tumbaga, mezcla de oro y cobre que fue muy utilizada por
los indígenas del Perú y Colombia, en un principio de manera natural
y posteriormente de forma intencional.
Las antiguas
culturas peruanas alcanzaron técnicas avanzadas para la elaboración
de estas piezas, como la cera perdida y el martillado, y su creatividad
estuvo motivada por razones religiosas y sociales. En esta sección
se exhibirán, en su gran mayoría, objetos suntuarios como collares,
narigueras, frontales, orejeras, pendientes, broches, placas y
piezas rituales como platos, vasos y husos, elaborados para la
clase dirigente con el objeto de ser utilizados durante las ceremonias.
Los muertos eran enterrados con estas piezas, ya que se creía
que la vida se prolongaba más allá de la muerte.
Los
Mochicas
Los Mochicas fueron la primera sociedad en los Andes en alcanzar
un nivel de Estado; controlaron vastos territorios a través de
una organización burocrática centralizada, implementaron un sistema
de producción de alimentos y artefactos en gran escala; lograron
abastecer a una numerosa población, mediante el desarrollo de
sistemas de irrigación y de comunicaciones de gran envergadura
y crearon un estilo artístico muy refinado.
De las artes
elaboradas por los Mochicas, la cerámica siempre ha sido la que
mayor interés ha despertado. A lo largo de sus setecientos años
de historia este grupo creó representaciones en tres dimensiones
de animales, seres humanos y divinidades.
Las piezas
cumbre de este tipo de cerámica son los vasos o huacos retratos,
famosos no sólo por la calidad técnica de su confección y por
el enorme detalle de su representación, sino por su capacidad
de trasmitir un estado de ánimo y una actitud individual.
En el Museo
Nacional se exhibirán vasos con representaciones de individuos
de la sociedad Mochica como el degollador, el prisionero con mujer,
el castigado con cepo, y el vigía, entre otros.
Arte Erótico
La cerámica
es el elemento a partir del cual se han podido conocer mejor las
diferentes culturas de los antiguos peruanos. Se encuentra habitualmente
en forma de ofrendas funerarias.
En muchas
tumbas, junto con otros motivos cerámicos, en su gran mayoría
recipientes que contenían agua o chicha, se hallaron vasijas con
motivos eróticos. Para los arqueólogos es un verdadero enigma
el por qué los antiguos peruanos utilizaron ofrendas funerarias
con motivos eróticos en las tumbas tanto de adultos como de niños.
Los primeros
vasos hallados con estos motivos fueron elaborados por las culturas
Virú y Salinar entre los años 500 y 800 a.C. Posteriormente reaparecen
y alcanzan su mayor apogeo en el auge de la cultura Mochica hacia
el año 500 d.C. Se sabe, también, que las manifestaciones eróticas
se presentaron en la parte norte de la costa peruana.
Se considera,
además, que las representaciones eróticas están asociadas a las
ideas religiosas y filosóficas de los Mochicas, que creían que
no todo acababa
con la muerte
(abona esta tesis el hecho de que se hayan encontrado esqueletos
que llevaban una vida sexual que no difería de la de los vivos)
y que su divinidad era el centro de poder de la fecundación (la
representación de su divinidad estuvo asociada a lo erótico).
El artista
Mochica no sólo recreó al ser humano a través de una representación
minuciosa de su anatomía, sino a los animales en el momento del
apareamiento, con un significado aún más profundo que la simple
representación de los mismos. Esta cultura buscó dejar una constancia
de la fecundidad en todas las especies.