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RUFINO
TAMAYO "INTELIGENCIA Y SENSIBILIDAD"
Por estos días
se presenta en el Museo de Arte Moderno de Bogotá la obra del maestro
Rufino Tamayo, considerado uno de los mejores artistas de México.
Es la expresión de toda una vida a engrandecer el arte de ese país
centroamericano. Siempre se caracterizo por su libertad en la imaginación
y creación y como lo dijo el poeta Luis Cardoza y Aragón "vuela con
sus raíces. Se enraíza con sus alas. Es inmortal".
Tamayo
es considerado en México el artista que más certeramente ha expresado
la naturaleza ancestral y contemporánea mexicana. Igualmente, el
primero de los artistas modernos quien plasmo una síntesis de la
naturaleza múltiple del espíritu azteca.
Gran
parte de su pintura posee esa poesía sensible, con nítida elegancia,
con clara elocuencia y un refinado humor. En su obra hubo espacio
también las previsiones de su pensamiento profético respecto al
progreso y el devenir del hombre, sin que nada de esto contaminase
nunca su pintura de contingencia o narración alguna. Sus personajes
sensuales o solemnes, han aportado un nuevo capítulo de gran frescura
a la historia del arte moderno.
El color pasa a ser parte de una metáfora
en sus obras. Evoca sensaciones, olores, sabores, temperatura y
atmósferas. De allí, cuando se observan sus cuadros con un cierto
cuidado se pueden apreciar las diferentes capas de color superpuestas;
es decir, debajo de un color aparece otro, y ese otro deja ver uno
más en la profundidad.
Como resultado en el juego de colores que utilizó lo llevó a formular
espacios cromáticos de una riqueza y expresividad.
Rufino Tamayo se consagró al arte poético. Tanto la composición
y los colores, refleja una poesía visual siendo inherente a su producción.
Sus noventa y dos obras: treinta y una pintura al óleo, treinta
y un dibujos y una treintena de obras gráficas. Se presenta también
la reciente exhibición de los dibujos en Oaxaca, la ciudad natal
de Rufino Tamayo y que fue realizada con motivo del la celebración
del primer centenario del pintor, nos ha permitido adentrarnos en
el significado y valoración de la disciplina del dibujo en Tamayo.
Los
visitantes al Museo tendrán la oportunidad de constatar la retroalimentación
existente entre los dibujos, pinturas y estampas del artista mexicano.
Las entalladuras en madera y linóleo producidas en las décadas de
los veinte y treinta, de las que se pueden ver tres ejemplos como:
Sirenas, Hombre con maguey y Virgen de Guadalupe, son testigos del
primer acercamiento del artista a una de las técnicas de impresión
más antiguas.
PINTURAS
MAS DESTACADAS
Niño
Y Fonógrafo -1926-. Es una delicada acuarela que parece
un autorretrato retrospectivo. En ella el artista se ve a sí mismo
como una criatura vulnerable y solitaria, un niño indígena que en
su orfandad descalza atenúa su desventura con el sonido mágico de
la música emergente de un gramófono.
Pareja - 1929-. Es un cuadro sofisticado y elegante
en donde México pretende olvidar sus orígenes agrarios y se disponía
a integrarse al cosmopolitismo que exige el progreso. La pareja
posa en una postura muy plácida ante los fotógrafos y el escenario
es un muro de ladrillos.
El
frutero azul -1939-. Es un cuadro cercano a la época en
la cual el artista ha descubierto y estudiado a Picasso. Las formas
y los volúmenes de cada objeto que se presentan en este cuadro están
subordinados al color.
Pedregal
-1953-. Paisaje pétreo y desolado que, sin embargo, es de una sofisticada
belleza. Los peñascos de recia y eterna estructura sirven de escenario
para un prodigio natural de efímera belleza.
Tres
personajes jugando -1958-. Tamayo retoma el tema de la familia
jugando. Es un cuadro lúcido, de agradables formas y colores. Los
cuerpos de los protagonistas de ese lienzo llevan a cabo una intensa
actividad.
Encuentro
II -1960-. Se asocia fácilmente a la abstracción de tendencia
lírica, pro con un armazón de estructuras geométricas sabiamente
atenuadas con los colores. El zig-zag, el semicírculo, el triángulo
y la línea recta se destacan en colores rojos proyectándose sobre
un fondo azul-gris que acercan a una pareja cuyo escenario es el
amor.
El
hombre contra el muro -1960- el cuerpo del individuo es
reducido en cada una de sus partes a la más esquemática geometría.
La movilidad del cuadro se alcanza mediante la proyección multilineal
que sugiere la vibración del cuerpo a través del interés que el
artista ha puesto en la acción de la luz representada en las líneas
cercanas al cuerpo.
El
reloj del pueblo -1986-. Es un silencioso paisaje nocturno
de una elemental pero racia composición. Describe en forma muy sencilla
y con líneas reducidas la arquitectura de un edificio probablemente
colonial. Los muros interiores de una casa, manchados por una rica
textura, sirven de base a otro edificio vecino donde se encuentra
el reloj iluminado por una misteriosa nube verde-grissácea, que
a la vez recibe la luz de otro foco fuera del cuadro.
La pintura, el dibujo y la gráfica de Rufino Tamayo, esta desde
el pasado 8 de junio, abierta al público que desee ver una de las
mejores obras del siglo XX por un artista latinoamericano y será
exhibida hasta el 30 de julio del 2.000. Es de anotar, que la exposición
es organizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
a través del Instituto Nacional de bellas Artes y el Museo de Arte
Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo de México y en Bogota
por el Museo de Arte moderno ubicado en la calle 26 No 6-00.
Tel: 2860466- Fax: 3366175.
e-mail: mam1@multi.net.co
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