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El
deporte de las narices chatas siempre ha sido protagonista
en la historia deportiva de Colombia, por muchas razones
positivas y negativas, cabe anotar que son más los aspectos
positivos, no solamente por los campeones, medallas,
invictos y otras hazañas. El análisis más importante
del box en Colombia lo hacemos desde la faceta humana
y es ésta la razón por la cual muchos hombres oriundos
de la costa en su mayoría, son impulsados por las necesidades
así como por los golpes que da la vida.
La
poca infraestructura del deporte a nivel local en pequeñas
regiones, hace que hombres de bajos recursos saquen
puños rústicos que si se perfeccionan pueden llegar
a costar millones y pueden llenar de gloria los cuadriláteros,
a las familias y a la nación en general.
Pero
algo que vale la pena anotar es que muchas de las glorias
que hemos tenido han sido personas que no han contado
con ningún tipo de apoyo y han llegado a recibir más
respaldo del sector privado que del mismo estado; Grandes
glorias hemos tenido en Colombia gracias a hombres que
se han levantado de la nada y a punta de esfuerzo, de
puños, de sudor y de hambre han llegado a las grandes
ligas del Boxeo.
Algunos
de los boxeadores se han forjado su carrera boxística
con enormes esfuerzos y han entrenado en condiciones
adversas, con cero recursos y con muy poca ayuda técnica,
con entrenadores que pueden venir de Cuba o de otras
tierras casi exiliados y lo más grave es que la gestión
a nivel gubernamental, oficial no llega o llega tarde;
Por lo tanto la piedra angular que es la parte económica
pues se hace inexistente.
Una
vez el boxeador o el diamante está pulido, tiene que
seguir haciendo esfuerzos para lograr mostrarse y captar
la mirada, el respaldo y hacer el negocio de su vida
ante un manejador o un empresario que le consiga peleas
y que lo promocione, velozmente a veces de manera mediocre
o no. Si el pugilista cuenta con suerte puede hacer
combates en coliseos o en plazas e ir mostrando su madera,
sacrificando muchas cosas para que finalmente se pueda
acercar al cuarto de hora.
De cada diez boxeadores que se encaminan en ese complicado
mundo, solo uno logra llegar a figur5ar al menos solo
por una vez y en contados casos llega a tener combates
ante rivales cotizados, que lo vayan llevando a aspirar
a un combate por título mundial. La mitad de la vida
boxística es luchando por llegar a ser retador y la
otra mitad se desarrolla tratando de mantener una curva
de rendimiento que le permita ganar un título y retenerlo
hasta el punto indicado.
Pero
un factor que nunca es trabajado es el lado humano,
netamente familiar y personal del deportista, porque
en Colombia se les da ayuda y el reconocimiento cuando
ya están besando la gloria o cuando ya están en la etapa
descendente de su trayectoria. El sector empresarial
a veces hace más que los llamados a cumplir con ese
papel y muchas veces como en el caso de la mayor gloria
que ha tenido Colombia como lo es Antonio Cervantes
KID Pambelé aparece el apoyo estatal extemporáneamente.
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