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Tras el fracaso de la Olimpíada de París, en 1900, Saint
Louis fue la sede del evento. Los americanos pretendían
despertar envidia a los franceses, pero esta Olimpíada
igualó la desorganización de los parisino.El
atleta vencedor del maratón, Fred Lorz, se montó en
un carro para concluir la carrera. Fue eliminado cuando
los jueces descubrieron el fraude.
Esta vez el dinero no fue el inconveniente. Los norteamericanos
no convencieron a los europeos sobre la conveniencia
de atravesar el Atlántico para participar de la competición.
Apenas siete países del viejo mundo enviaron atletas.
Ni el mismo Pierre de Coubertin, que prestigió tanto
la tradición del evento, asistió a las Olimpíadas.
En
la fiesta de apertura, los organizadores inauguraron
el desfile con un espectáculo llamado Anthropological
Day. El desfile estaba compuesto por un grupo de personas
que representaba las razas inferiores: negros, mestizos
y enanos. Las mejores razas siempre tendrían mejores
resultados que las peores. Aún basados en estos conceptos
absurdos, la organización elaboró una competición paralela
reservada para negros, indios y orientales.
En
la ceremonia de apertura, uno de los atletas que llamó
más la atención fue el cartero cubano Félix Carvajal.
Félix desfilaba con ropa rasgada, causando risa al público
que asistía. Aunque no fue parte de la delegación cubana,
Félix consiguió conquistar el cuarto lugar en el maratón.
Como él solamente tenia la ropa que llevaba en el cuerpo,
corría de pantalones en el maratón. Sin embargo, el
norteamericano Martin Sheridan, campeón de disco, consiguió
una tijera y cortó los pantalones de Félix. Finalmente,
los atletas sensibles a la situación del cubano, pagaron
su pasaje de regreso a Cuba. Aún así le dieron el título
de "el más glorioso perdedor".
Los
norteamericanos repitieron el error de los franceses
al coincidir la fecha de la Olimpíada con la fecha de
la Feria Internacional. En consecuencia, pocas personas
se interesaron por las competiciones. El público prefería
circular por la Feria.
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