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Los
Angeles 1932 Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles marcaron
la segunda participación de los Estados Unidos como
sede del evento. Los norteamericanos se empeñaron a
no cometer los errores de la primera Olimpíada, realizada
en Saint Louis, 1904.
De la misma manera en que los franceses se recuperaron
en 1924 de la vergüenza de 1900, los americanos consiguieron
superar el desastre de 1904. El comité organizador construyó
un estadio en la época, con instalaciones lujosas. También
contrató cocineros especializados que merecerían subir
al podio. Más de 100 mil personas llenaron el Memorial
Coliseum. Varios récords fueron rotos gracias a la calidad
de las instalaciones.
Había
temores de que el evento no tuviera éxito. El país sentía
los efectos de la gran crisis generada por la quiebra
de la Bolsa de Nueva York, 1929. Además los anfitriones
temían que los atletas del viejo mundo no apreciaran
el valor de los juegos. Para llegar de Europa a América,
era necesario cruzar el Océano Atlántico durante más
de una semana. Después de desembarcar, había que viajar
en tren 5 días hasta California.
En Los Ángeles, compitieron menos atletas que en la
Olimpíada anterior. Excepto en este aspecto, el resto
corrió con perfección. Hasta el mismo sol ayudó, cubriendo
a California. El público también superó las expectativas.
En ningún evento hubo tanta participación popular. En
los intervalos, el público podía divertirse, pues la
comisión organizó varios espectáculos.
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