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Barrancabermeja
al anochecer
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Para
los visitantes que vinieron motivados por las competencias
del Mundial de Patinaje, se llevarán guardados muchos
recuerdos agradables en su visita a Barrancabermeja.
Durante el día de descanso, las diferentes delegaciones
han podido dedicarle tiempo para caminar y detallar
todos los atractivos que se ven por esta hermosa y agradable
ciudad.
Primero
hay que resaltar el imponente escenario que sin duda
se ha convertido en el mejor templo de la disciplina
en el mundo. No solo por lo impecable y extraordinario
de su pista con peralte parabólico y superficie de cemento,
sino por su armonioso y estético trazo arquitectónico,
algo realmente digno de ver.
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Iluninación
de la Pista
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Sobresale
su sistema de iluminación, diseñado estratégicamente
como un puente colgante que recorre el largo de la pista,
para ofrecer una iluminación uniforme, clara, rara vez
encontrada en un escenario deportivo de esta naturaleza.
En
el recorrido el visitante encuentra los cubículos de
las firmas patrocinadoras presentes durante el evento
como Verducci, Roxes, D&D, Faritz Representaciones,
Hyper. Toda una "feria internacional" de implementos
para la práctica del patinaje.
Y
como el deporte siempre alcanza su máxima figuración
cuando toca los linderos del arte, no podía faltar esta
expresión plástica de la actividad física, representada
en una gigantesca escultura que guardará la memoria
de la realización del más importante evento del patinaje
mundial en esta acogedora ciudad.
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La
colosal escultura de 2.5m de largo por 1.6m de alto
y 290 kilos de peso recrea a un patinador en su máximo
esfuerzo por alcanzar el tiempo que es la base donde
se genera el éxito o la derrota. Elaborada por el escultor
colombiano Fabio Ossa Gómez, un artista de la
calle que recurrió a diferentes piezas de chatarra,
o partes de cajas registradoras y otra serie de objetos
metálicos que martilló y les dio forma para cubrirla
con un acabado electrostático transparente que la hacen
única en el mundo, pues estatuas hay de muchos géneros,
pero como la del artista Ossa Gómez, ninguna.
La obra está avaluada en US$20.000, y el artista duró
tardó un año en su modelación y ejecución.
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