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Ciclismo
en Colombia
El
movimiento que ha generado la Vuelta a Colombia en Bicicleta
jamás fue sospechado por aquellos primeros escarabajos
que dieron fortaleza a las sucesivas generaciones de
jóvenes que aspiraban a emular a sus antecesores, sin
soñar más allá que coronarse campeón de una Vuelta a
Colombia.
Los que si debieron imaginar, o al caso ensoñar los
éxitos que brindaría una competencia de esas magnitudes
fueron los promotores entre ellos Donald W. Raskin que
generó un movimiento en torno a su idea de hacer la
primera vuelta en bicicleta del país, por allá en el
año de 1951.
Participaron
además del proyecto Efraín Forero, Guillermo Pignalosa,
Mario Martínez y Jorge Buitrago, que lograron vincular
a la empresa privada, pues sin el apoyo de unos patrocinadores
hubiese sido sencillamente imposible desarrollar el
proyecto.
Se sumaron El Tiempo, Avianca, Bavaria, Avisos Zeón
y la Flota Mercante Grancolombiana.
Los 1.157 kilómetros del trayecto de la primera edición
fueron recorridos por el "Zipa" Forero en 45 horas y
23 minutos, quien aventajó a Roberto Cano que llegó
segundo luego de dos horas.
Por
aquellas épocas los ciclistas corrieron más por el reto
personal que por los premios ofrecidos que no compensaban
el esfuerzo y la inversión que debían hacer y esa fue
una constante en esta primera década en que la prueba
se consolidaría y alcanzaría renombre que la llevó a
ser la prueba por excelencia en el deporte colombiano,
que le brindó satisfacciones y alegrías.
El
"Zipa" había sido quedado como el primer campeón, pero
fue Ramón Hoyos el primero en convertirse en ídolo.
El dominio absoluto que ejerció por aquella época lo
encumbró a la cima de los venerados y los grandes de
la historia del ciclismo nacional.
Consiguió
cinco títulos y en 1953 impuso una marca que aún hoy
es difícil de superar: ganó ocho de las 15 etapas del
recorrido y dejó sembrada la semilla del favoritismo
de la gente por los corredores de estirpe antioqueña,
hombres corajudos y de mucho temple.
Gracias
a Hoyos, los recibimientos en los pueblos y las grandes
ciudades hicieron presagiar lo que podría llegar a ser
la vuelta, un espectáculo del que participarían no sólo
alcaldes y reinas de belleza, sino presidentes y altos
mandos militares.
Se
registra así la apertura de la vuelta en 1954 por Rojas
Pinilla, quien acompañado por su esposa y su hija, se
encargó de dar la partida a los 46 participantes.
Por
entonces Hoyos corría ya por las Fuerzas Armadas, pues
en ese momento prestaba el servicio militar y de allí
que el apoyo del Ejército Nacional en la parte logística,
hizo que la competencia se convirtiera en un motivador
social.
En
1956, al tiempo que Hoyos conseguía su cuarta victoria,
la vuelta se descentralizó al realizar su partida desde
la ciudad de Bucaramanga, dando la largada la reina
nacional de la belleza, Esperanza Gallón.
En
su paso por la población de Melgar, el presidente Rojas
recibió en su casa de campo a los protagonistas de la
vuelta, acompañado de la reina del deporte del Tolima,
Yolanda Díaz.
Por entonces la televisión era un artículo más que de
lujo, era un objeto curioso, sin embargo comenzaba a
tener la importancia que llevaría a su desarrollo actual.
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Rubén
Darío Gómez
"El Tigrillo de Pereira"
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Con
la implantación del mal llamado Frente Nacional, luego
de la caída de Rojas Pinilla, la tradición de abrir
la máxima prueba ciclística por el presidente siguió
siendo un acto digno . Entonces Alberto Lleras Camargo
se encargó de largar la prueba en su IX versión desde
el Palacio de San Carlos, vuelta que ganaría el pereirano
Rubén Darío Gómez, relegando a los antioqueños a los
puestos secundarios.
Gómez fue conocido como "el tigrillo de Pereira", participó
en 13 vueltas y se retiró en 1971 para luego ser el
entrenador de uno de los más grandes Luis Herrera.
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