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La interminable madrugada dorada de Chile
(Atenas)
(dpa) - Era la madrugada ateniense, Chile acababa de vivir el momento más importante de su historia deportiva, y el presidente del país, Ricardo Lagos, escuchaba en directo la rueda de prensa.
"Escucha el presidente de la República y todo el país. ¿Qué le pueden decir?", inquirió en la rueda de prensa un reportero radial chileno a las 3:20 de la madrugada de este domingo.
El acople del micrófono fue feroz, torturando oídos en la cálida Atenas al borde del Mar Egeo y en el frío Chile bañado por el Pacífico. "Eso", intentó bromear Massú, en el momento menos feliz de toda su notable semana en Atenas.
Fue el único tropiezo de los jugadores chilenos, que están ya en la historia de su país y del deporte olímpico. La tarde y la noche fueron largos en Atenas, hasta sumar siete horas y ocho minutos de tenis sobre las espaldas de Fernando González, que se llevó el bronce en individuales y el oro en dobles junto a Massú.
Para un país sobre el que sus propios habitantes ironizaban de tanto en tanto diciendo que su máximo triunfo deportivo era el título mundial de caza submarina, ganar un oro olímpico es un salto a otra dimensión. En los 108 años transcurridos entre Atenas 1896 y Atenas 2004 Chile sólo había ganado seis medallas de plata y tres de bronce, reflejando la debilidad endémica de su estructura deportiva.
Por eso no extrañó que Massú y González le pidieran a Lagos "más apoyo para todos los deportistas". Tras una noche plena de color y emoción, es posible que logren incluso eso.
"Estos chicos tienen un corazón enorme, son sólo dos, y se llevan tres medallas", celebraba con la voz ronca el argentino Horacio de la Peña, entrenador de González y "hombre fuerte" del tenis chileno como capitán de hecho de la Copa Davis y del equipo olímpico.
El oro en dobles, el bronce en individual y el oro que puede caer esta noche si Massú vence en la final al estadounidense Mardy Fish estuvieron a punto de no ser. González estuvo dos veces match point abajo en el choque de tres horas y 25 minutos ante el estadounidense Taylor Dent, y junto con Massú se recuperó de cuatro puntos de partido consecutivos antes de vencer a los alemanes Rainer Schuettler y Nicolas Kiefer tras una batalla de 3:43 horas.
González lloraba, se acordaba de su "polola" (novia) y le enviaba casi una declaración de amor a De la Peña. "Sentir a alguien que hace lo que sea por ti o yo por él...", dijo con los ojos vidriosos al preguntársele que significa el argentino para él. "¡Gracias Fer, te quiero mucho!", respondió elevando los brazos el siempre expansivo De la Peña, un hombre no precisamente amante del bajo perfil.
Surgió el "fantasma" de Marcelo Ríos, ex número uno del mundo del tenis y retirado hace pocas semanas. Massú y González quedaron desconcertados ante la pregunta de que estaría sintiendo en esos momentos el "Chino".
"Pienso que debe estar feliz... No he tenido tiempo de hablar con él desde que se retiró. Yo estaba feliz cuando él era número uno, y ahora él tiene que estar igual de feliz por nosotros", dijo Massú, que, "lleno de adrenalina", no se durmió hasta más allá de las seis de la mañana.
Pero fue el héroe del día, González, el que dejó la frase más olímpica de la noche. "¿Eres consciente de que el gobierno de Chile paga veinte millones de pesos (unos 31.500 dólares) a quién gane una medalla de oro?", le preguntaron.
"No me interesa, lo que gano es lo que tengo en el cuello", respondió con los ojos tan rojos como dorada es su medalla.
Por Sebastián Fest (dpa)
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