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Una reina en el "Heineken Bar"
(Atenas)
(dpa) - Y de repente, entró una reina. El "Heineken bar", refugio de periodistas en busca de relax en el centro de prensa de los Juegos Olímpicos, se sorprendió este martes con la presencia de la reina Sofía de España, que llegó sedienta tras dos horas de recorrido estudiando a fondo el trabajo de los reporteros en Atenas 2004.
La visita fue imprevista, como buena parte de lo que viene haciendo la reina española en Atenas, donde disfruta de un viaje en el que recupera su historia personal, ya que es griega de nacimiento y hermana del depuesto rey Constantino.
"Son unos días realmente maravillosos", dijo la reina a la agencia dpa tras disfrutar de un refresco de limón y fotografiar, incansable, cada aspecto del bar y de los dos centros de prensa con su diminuta cámara digital.
Vestida con un pantalón azul, camisa gris claro y zapatos náuticos rojos y blancos, la reina cargaba una bolsa roja para su cámara y una riñonera negra, además de varias acreditaciones colgando de su cuello, e incluso algunos pins.
"Se sorprendió mucho con las dimensiones y el despliegue de los centros de prensa, especialmente en el de televisión", dijo a dpa una fuente del Comité Olímpico Español (COE). También estudió a fondo el funcionamiento del IBC, el centro de prensa que reúne a las cadenas de televisión acreditadas, y quedó impactada por las dimensiones del MPC, sede de la prensa escrita, y de su "Heineken Bar".
La reina española llegó a Grecia un día antes de la ceremonia inaugural, y todo indica que seguirá en el país hasta la ceremonia de clausura del domingo.
Fuentes de la delegación española señalaron a dpa que se espera que esta noche lleguen a Atenas los príncipes Felipe y Letizia.
Las infantas Elena y Cristina están desde hace días en Grecia acompañando a su madre. También está Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina y vicepresidente del Comité Olímpico Español, que acompañó hoy a su suegra y tenía toda la intención de llevarla al partido de balonmano que España disputa esta noche por cuartos de final con Alemania.
Urdangarín es medallista olímpico en balonmano, la especialidad que lo convirtió en una figura relativamente conocida, fama que se multiplicó exponencialmente al casarse con la infanta Cristina.
La actividad de la reina Sofía en los Juegos es siempre discreta, y sus planes no se conocen hasta último momento. Es ella la que cada día decide asistir a una competencia, comer con los atletas españoles, visitar la villa olímpica, comprar "pines" o pasar por la Casa de España, donde su presencia el día de la inauguración generó fervor entre los deportistas, que se sacaron fotos durante media hora con la esposa del rey Juan Carlos.
La visita de la reina Sofía a Grecia es una operación delicada. La monarquía fue abolida en Grecia con un referendum en 1974, tras una dictadura militar que duró siete años.
A su hermano Constantino, de 64 años, le pesa como una losa la colaboración que mostró con la dictadura de los coroneles durante sus primeros nueve meses antes de exiliarse con 24 años en Londres. Estuvo años sin poder pisar su país, y el gobierno socialista de Andreas Papandreou se negó a renovarle el pasaporte. Ahora es ciudadano danés.
Con esos antecedentes, la prensa griega está siendo elogiosa con la reina española. Mientras destaca los "excesivos" festejos de Constantino -miembro del COI- en los escenarios deportivos cada vez que un griego gana una medalla, destaca que Sofía busca no resaltar, y que deja siempre en claro que es la reina de España, y no la hermana del depuesto rey griego.
El periódico liberal de izquierda "Eleftherotypia" encontró hoy un nuevo motivo para ironizar sobre Constantino y su familia. Filippos, el hijo menor del despuesto monarca, y sobrino de la reina Sofía, se presentó ayer en un escenario deportivo llevando una bandera griega a mitad de camino entre la actual y la monárquica. "Lo único que faltaba en ella era la corona", criticó el periódico.
Por Sebastián Fest (dpa)
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