Fabiola y el reto de su cuarta corona

Sábado, 15 / Feb / 2003
 

Tras una temporada en la que recuperó 230 posiciones y volvió al grupo de las Top-100, la campeona del 2002 llega a Bogotá en busca de su cuarto título en la Copa Colsanitas. "Defender el título es más difícil que ganarlo por primera vez", señala la colombiana.

Un año atrás este fue su punto de reinicio. La incertidumbre rondaba por las mentes de los aficionados, que no sabían si apostarle o no a una jugadora que llevaba un año sin jugar en los torneos grandes del WTA Tour.

Con cinco partidos ganados en forma contundente y su cuarta corona en la Copa Colsanitas (tercera en torneos del WTA Tour), Fabiola Zuluaga calmó la angustia de quienes se preguntaban si el regreso a la actividad competitiva traería a la misma Fabiola de siempre: la jugadora que en 1999 y en 2000 fuera la mejor latinoamericana en el circuito y una de las 32 mejores del mundo.

Decidida a recuperar su lugar en el grupo de las grandes del mundo entró pisando fuerte. Con título en la Copa Colsanitas, semifinales en el Abierto de Madrid, los cuartos de final del Abierto de Canadá, se demostró a sí misma que las condiciones que la llevaron arriba seguían en ella.

A punto de comenzar una nueva temporada, la segunda en ese reinicio forzoso de su carrera, Fabiola concentra sus esfuerzos en la posibilidad de brindarle una nueva alegría a nuestro país, un país que se regocija con los triunfos de su gente.

¿Qué está en la mente de Fabiola Zuluaga como objetivo para el 2003?
Mi meta es tratar de terminar la temporada entre las 50 del mundo. La idea obviamente, es tratar de llegar a donde estaba, al 30, pero soy consciente que es bastante duro y que no será fácil.

Usted ya fue, salió y volvió a la parte alta del Tour en menos de tres años… ¿Cómo se vive eso?
Es prácticamente como haber hecho dos carreras de tenis en los últimos tres años, porque es prácticamente empezar

de cero, no sólo en el ranking sino en el entrenamiento, en el tenis, en la parte física, pues en mi caso, tuve que parar casi un año sin poder hacer prácticamente nada.

¿Su experiencia de los últimos años y en especial del 2002, le indica que usted pertenece al grupo de las mejores del mundo, que se merece un puesto allá arriba?
Pues yo pienso que sí. Sobre todo después de ese partido en el Abierto de Australia, en el que me vi jugando en el mismo nivel con Daniela Hantuchova (8 del mundo). Eso me hace darme cuenta de que tengo madera para estar aquí, peleando por el puesto que siempre he querido. Me siento como que sí puedo volver arriba.

¿En general, qué es lo más difícil para una tenista que quiera ascender?
Normalmente la gente cree que es muy fácil. Que es muy rico viajar y llegar a jugar un partido y ganarlo sin problema, pero no es tan sencillo. En mi concepto manejar bien la parte mental es lo más difícil, porque hay que aguantar la soledad, el distanciamiento de la familia, la misma rutina de los viajes, es duro.

¿En su concepto, cuál es la diferencia en el tenis que se practicaba hace dos años en el WTA Tour con el que se practica ahora?
Ahora es mucho más agresivo. Todas las jugadoras son fuertes, le pegan durísimo y fallan muy poco. Antes se encontraban partidos de pronto “jugables” para coger confianza, pero ahora todos los partidos, desde la primera ronda o incluso desde las qualys, son durísimos y hay que trabajar muy duro para ganar uno.

¿Para una jugadora profesional, cada año que se suma de experiencia el tenis se disfruta con más tranquilidad o con más presión?
Depende. Después de esas temporadas en las que a una jugadora le va bien hay más presión, no sólo en lo personal por querer hacer las cosas mejor, sino en la realidad del Tour, porque hay que defender puntos para evitar descender y hacer cosas

todavía mejores que las que ya se hicieron, para tratar de ascender.

¿Defender un título en un torneo implica una actitud diferente a la hora de salir a la cancha?.... ¿Qué sensación le produce eso a usted?
No tanto al salir a la cancha. Tal vez más en la parte previa al torneo, hay más ansiedad de querer jugar y de querer ganar. A mí me fascina jugar en Bogotá, y obviamente cuando se defiende el título y se defiende ante el público que está pendiente de uno hay que trabajar mucho más la parte sicológica. Pero normalmente uno sale con todo, con las mismas ganas. A lo mejor la diferencia es cuando las cosas no salen bien, porque eso sí lo afecta a uno muchísimo más.

¿La madurez que se alcanza como persona se refleja en la madurez que se muestra en la cancha, en las decisiones?
Creo que sí, que eso ayuda. Deja uno de hacer cosas que por falta de experiencia hacía antes, de las que uno como junior se ha arrepentido en otras oportunidades.

¿En qué se parece el tenis a la vida personal?
Creo que es una profesión más, como la de cualquier persona. Trabajo todos los días de 7 a 5, no en una oficina sino en una cancha, pero con la diferencia de que si no me va bien no cobro.

Hay unos pocos periodistas que insisten en hablar de sus 24 años de edad como si usted fuera una “viejita”… ¿Usted qué piensa del tema?
Es que se basan en modelos como el de Martina Hingis, Leyton Hewit, Serena o Venus Williams, de las cuales sólo hay dos entre cada mil de tenistas que existen en el mundo. Yo creo que no se puede pedir que todo el mundo sea igual y hay que tener en cuenta que la mayor parte de jugadores en el circuito dan resultados mucho más adelante, desde los 22. Guga Kuerten o Marcelo Ríos cuando empezaron a ganar, tenían casi 24 años. Creo que ahí el tema también es de compromiso con el deporte, lo que tenemos hay que apoyarlo.
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