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Historia y Palmares

La Vuelta a Colombia es una competencia ciclistica que se realiza en Colombia. La Primera edición se corrió en 1951 y el primer campeón fue el colombiano Efraín Forero. Es una de las competencias ciclisticas más importantes en el circuito internacional.
Historia:

Ni la guerra consiguió disminuir la pasión por la bicicleta. En todo el país era la reina y señora. Las informaciones sobre el gran Tour de France o Tour de L’Avenir, iniciado en 1901, no hacían sino aumentar el entusiasmo, y las pruebas entre El Tiempo y Tunja, Tunja y Bucaramanga, Medellín y Sonsón, por entre los barriales más duros, se hicieron frecuentes; pero un evento organizado como el Tour o el Giro italiano, no vino a concretarse hasta medio siglo más tarde, en 1951.

La idea de la Vuelta a Colombia venía cocinándose desde 1940. Una de las tantas paradojas colombianas era la de cómo resultaba imposible organizar una vuelta ciclística en un país donde el ciclismo constituía, junto con la política, una de las pasiones a la que los ciudadanos le daban más vueltas.

Nadie se atrevía a medírsele al evento, nadie atinaba a concretarlo y a nadie se le había ocurrido pedir un patrocinio Y la de la vuelta a Colombia, como todas las iniciativas importantes que hubo en Colombia hasta finales de los setentas, nació alrededor de unos tintos y unos tragos en una de las mesas del Café Pasaje, entre noviembre y diciembre de 1950, en plena violencia política.

Los periodistas de El Tiempo, Pablo Camacho Montoya y Jorge Enrique Buitrago, Mirón, junto con Efraín Forero, Donald W. Raskin, Guillermo Pignalosa y Mario Martínez, Remolacho, le propusieron al jefe de redacción de El Tiempo, Enrique Santos Castillo, que su periódico auspiciara y organizara la primera Vuelta a Colombia.

Al principio Enrique Santos Castillo tuvo dudas. Estaba bien una carrera entre Bogotá y Tunja, pero una "vuelta a Colombia" eran palabras mayores. Efraín Forero le propuso hacer una "prueba" entre Bogotá y Manizales para demostrar la viabilidad de su propuesta. Hizo la prueba, convenció a El Tiempo, y dicho y hecho, el 5 de enero de 1951 arrancaron de la Avenida Jiménez de Bogotá 35 participantes que debían cubrir en diez etapas un recorrido de 1.254 kilómetros.

La competencia fue un logro incomparable. El país se paralizó durante quince días, pendiente de los principales detalles, transmitidos por la emisora Nueva Granada en la voz de Carlos Arturo Rueda C., quien con su estilo peculiar hacia más emocionante la carrera. Efraín Forero fue el primer campeón de la Vuelta a Colombia, y Carlos Arturo Rueda lo bautizó como El Zipa Indomable.

El éxito de la primera Vuelta , hizo que al ano siguiente , se invitara al Campeón Olímpico de Ciclismo Jose Beyaert quien gano esta segunda versión , adaptándose fácilmente a las difíciles condiciones topográficas y climáticas del recorrido.

Los Pioneros:

El movimiento que ha generado la Vuelta a Colombia en Bicicleta jamás fue sospechado por aquellos primeros escarabajos que dieron fortaleza a las sucesivas generaciones de jóvenes que aspiraban a emular a sus antecesores, sin soñar más allá que coronarse campeón de una Vuelta a Colombia.

Los que si debieron imaginar, o al caso en soñar los éxitos que brindaría una competencia de esas magnitudes fueron los promotores entre ellos Donald W. Raskin que generó un movimiento en torno a su idea de hacer la primera vuelta en bicicleta del país, en el año de 1951.

Participaron además del proyecto Efraín Forero, Guillermo Pignalosa, Mario Martínez y Jorge Buitrago, que lograron vincular a la empresa privada, pues sin el apoyo de unos patrocinadores hubiese sido sencillamente imposible desarrollar el proyecto.

Se sumaron El Tiempo, Avianca, Bavaria, Avisos Zeón y la Flota Mercante Grancolombiana.

Los 1.157 kilómetros del trayecto de la primera edición fueron recorridos por el "Zipa" Forero en 45 horas y 23 minutos, quien aventajó a Roberto Cano que llegó segundo luego de dos horas.

Por aquellas épocas los ciclistas corrieron más por el reto personal que por los premios ofrecidos que no compensaban el esfuerzo y la inversión que debían hacer y esa fue una constante en esta primera década en que la prueba se consolidaría y alcanzaría renombre que la llevó a ser la prueba por excelencia en el deporte colombiano, que le brindó satisfacciones y alegrías.

El "Zipa" había sido quedado como el primer campeón, pero fue Ramón Hoyos el primero en convertirse en ídolo. El dominio absoluto que ejerció por aquella época lo encumbró a la cima de los venerados y los grandes de la historia del ciclismo nacional.

Consiguió cinco títulos y en 1953 impuso una marca que aún hoy es difícil de superar: ganó ocho de las 15 etapas del recorrido y dejó sembrada la semilla del favoritismo de la gente por los corredores de estirpe antioqueña, hombres corajudos y de mucho temple.

Gracias a Hoyos, los recibimientos en los pueblos y las grandes ciudades hicieron presagiar lo que podría llegar a ser la vuelta, un espectáculo del que participarían no sólo alcaldes y reinas de belleza, sino presidentes y altos mandos militares.

Se registra así la apertura de la vuelta en 1954 por Rojas Pinilla, quien acompañado por su esposa y su hija, se encargó de dar la partida a los 46 participantes.

Por entonces Hoyos corría ya por las Fuerzas Armadas, pues en ese momento prestaba el servicio militar y de allí que el apoyo del Ejército Nacional en la parte logística, hizo que la competencia se convirtiera en un motivador social.

En 1956, al tiempo que Hoyos conseguía su cuarta victoria, la vuelta se descentralizó al realizar su partida desde la ciudad de Bucaramanga, dando la largada la reina nacional de la belleza, Esperanza Gallón.

En su paso por la población de Melgar, el presidente Rojas recibió en su casa de campo a los protagonistas de la vuelta, acompañado de la reina del deporte del Tolima, Yolanda Díaz.

Por entonces la televisión era un artículo más que de lujo, era un objeto curioso, sin embargo comenzaba a tener la importancia que llevaría a su desarrollo actual.

Con la implantación del mal llamado Frente Nacional, luego de la caída de Rojas Pinilla, la tradición de abrir la máxima prueba ciclística por el presidente siguió siendo un acto digno . Entonces Alberto Lleras Camargo se encargó de largar la prueba en su IX versión desde el Palacio de San Carlos, vuelta que ganaría el pereirano Rubén Darío Gómez, relegando a los antioqueños a los puestos secundarios.

Gómez fue conocido como "el tigrillo de Pereira", participó en 13 vueltas y se retiró en 1971 para luego ser el entrenador de uno de los más grandes Luis Herrera.

Los 60 una gran década:

La primera gran época del ciclismo colombiano se vivió en la década de los 60 cuando el ciclismo se había convertido en el deporte más popular del país.

Los ciclistas ya tenían sus propios grupos de hinchas y saltaron a las primeras páginas de los periódicos corredores de la talla de "Cochise", "Pajarito" Buitrago y el "Ñato" Suárez. La de 1962 fue una de las más competidas pruebas. El boyacense Roberto Buitrago se llevó el título con apenas ocho segundo de diferencia sobre su inmediato seguidor, el archifavorito y carismático Martín Emilio "Cochise" Rodríguez.

La vuelta mantuvo la atención de los aficionados hasta la última jornada cumplida entre La Dorada y Bogotá. El ascenso a La Tribuna fue disputadísimo y se pensaba que el primero que pasara por este punto sería el dueño de la tricolor, con la que se distinguía al líder, pero sólo se definió en la pista de El Campín. El ganador de la etapa fue un español, Candelas Domínguez, que corrió por el Valle de Tenza.

El reinado de "Cochise" comenzó en 1963 en una cerrada lucha con corredores como Rubén Darío Gómez, Javier Suárez y Carlos Montoya. Al año da muestras de todos sus atributos al coronarse campeón sacando más de una hora sobre Rubén Darío Gómez, además de obtener los títulos de la montaña y el de metas volantes.

Hacia finales de la década de los 60, la rivalidad entre los distintos departamentos atrajo a la empresa privada, que comenzó a patrocinar y conformar sus propios equipos. Incursiona la radio con transmisiones en directo que fueron lideradas por "el campeón" Carlos Arturo Rueda por Caracol Radio y teniendo su contrapeso en RCN en la voz de Alberto Piedrahita Pacheco que trajo los comentarios de Julio Arrastía, retirado ya de su trabajo de entrenador y director técnico y quien atrajo la atención del pueblo entero con las emociones y aventuras que deparaban en cada etapa de la vuelta.

Al comenzar la década de los 70, dos hechos marcan la celebración de los primeros veinte años de la competencia ciclística: Rafael Antonio Niño se convierte en el primer novato en coronarse campeón de la máxima prueba del ciclismo continental y en segundo lugar Cochise Rodríguez superó el record de la hora para aficionados en Ciudad de México con una marca de 47.553 kilómetros.

La Casta de los Escarabajos

Rafael Antonio Niño, "el niño de Cucaita", mostraría ser el corredor más completo de la década imponiendo una marca que hasta hoy perdura: seis títulos. Ya para entonces la guerra de las marcas entre patrocinadores era la comidilla de los diferentes medios. Surgen equipos importantes como Relojes Pierce, Singer, Postobón, Wrangler de Caribú, Aseguradora Suramericana, Telecom. Y Café Águila Roja, entre otros.

De 1970 a 1980, sólo cinco corredores ganaron la vuelta . Además de Niño, lo hicieron Álvaro Pachón, Miguel Samacá, José Patrocinio Jiménez y Alfonso Flórez.

Este periodo ha sido para muchos especialistas y conocedores el de más dura competencia de todos los tiempos.

Al cumplirse las bodas de plata la carrera se había convertido en todo un acontecimiento social y era un elemento de esparcimiento para todos los colombianos, y como en todas las épocas, se decía que era una forma de calmar las diferentes angustias y dificultades por las que atravesaba la nación y llegaron a usar a la administración de apoyar este tipo de eventos con tal de que el pueblo aplacara sus desacuerdos con el gobierno, algo que sigue siendo tema en nuestros días, ahora con fútbol y novelas.

Con el quinto triunfo de Rafael Niño en 1978 se inició una nueva etapa, pues todos los equipos buscaron renovar no sólo a los ciclistas sino también de patrocinadores.

Aparecen así la Lotería de Boyacá, Perfumería Janeth, Leche la Gran Vía, Valjyn, Vinícola los Frailes, etc., que sería como el preámbulo a la era dorada del ciclismo colombiano en el mundo.

Es a partir de 1980 que el pedalismo nacional salta al estrellato y a la conquista de grandes objetivos internacionales.

El primer gran triunfo se alcanzó en Francia en el conocido Tour del Porvenir, donde el equipo de Freskola que dirigía Raúl Mesa, y con el campeón del 79, Alfonso Flórez, que acompañado de Patrocinio Jiménez, Fabio Arias, Rogelio Arango, entre otros, dio muestras de toda su osadía al pelear como los más grandes frente al equipo aficionado más competitivo de ese momento: la Unión Soviética.

Son inolvidables las transmisiones que relataban las luchas en la montaña entre Patrocinio y Suckorochencov, la gran rivalidad que alcanzó en alguna ocasión a desbordar en golpes.

Con el sexto título de Rafael Niño, marca no superada, se comienza a gestar un proyecto que muy pronto se hizo realidad: conformar un equipo con los mejores pedalistas nacionales, patrocinado por una gran empresa y que representara a Colombia en Europa. El emprendedor Saulo Barrera fue el protagonista de esta gran cruzada, y fue quien presentó todo el proyecto a Pilas Varta que no dudó en adelantar las gestiones del caso.

En 1983 el equipo de Varta se alzó con el título con Alfonso Flores y enfrentó el mayor reto de participar en el Tour de Francia como único equipoaficionado invitado en toda la historia de la competencia.

De los diez corredores colombianos que tomaron la partida solo terminaron cinco. El mejor clasificado fue Patrocinio Jiménez, quien fue líder de la montaña durante varias jornadas y al final declinó a causa de una enfermedad que estuvo a punto de hacerlo abandonar la prueba. La iniciativa de Pilas Varta, sería homologada por marcas como Café de Colombia, Postobón y Pony Malta, con lo que el ciclismo ganó en prestigio y alcanzó niveles de aceptación entre los públicos más encopetados. Ponerse la camiseta de Varta o Café de Colombia para salir a hacer la doble a patios era todo un programa que llenó al aficionado de orgullo e identidad con su deporte favorito.

Los pedalazos de José Patrocino, fueron la antesala para dar a conocer al mundo al mejor escalador que ha tenido Colombia y uno de los mejores del mundo: Luis Herrera, "el Jardinerito". Con una demostración apoteósica de su poderío en la montaña, se coronó por primera vez campeón de la vuelta en 1984 y ese mismo año se convirtió en el primer corredor aficionado en ganar una etapa en el Tour de Francia, la fría e histórica jornada del Alpe d´Huez.

Esto rompería la historia de la Vuelta a Colombia. Los grandes patrocinadores del ciclismo saltaron a los titulares de todos los medios y ahora el objetivo se concentró en el Viejo Continente.

La vuelta adquirió otro sentido, los corredores eran profesionales y sus sueños se fincaban en alcanzar una prueba en Europa. Herrera, Parra, Arango y compañía, tomaron la vuelta como un entrenamiento para luego ir a competir en serio a Europa.

Los pedalistas nacionales aprovecharon la nueva etapa de la actividad y comenzaron a recibir salarios altísimos, los presupuestos de los equipos alcanzaron en muchos casos varios millones de dólares por temporada.

Con las altas inversiones también llegó la tecnología puesta ahora al servicio de los escarabajos. De repente los corredores colombianos entraron a ser considerados en los comentarios de los especialistas y de muchos entendidos como los llamados a alcanzar o a pelear títulos importantes en Europa.

Y aunque no se alcanzó el objetivo de ganar la más grande las pruebas, el Tour de Francia, Colombia dejó su nombre en el alma de muchos europeos, pues con sus proezas hicieron historia en el ciclismo mundial.

Herrera se coronó campeón de la montaña no sólo en Francia, sino también en Italia y España, donde ganó la vuelta. Además, se coronó campeón del Douphiné Liberé. Parra, por su parte, no sólo consiguió el título del mejor neoprofesional en el Tour, sino que se convirtió en el primer latinoamericano en subir al podio de los ganadores al clasificarse tercero en la general.

Por su parte, las empresas nacionales comenzaron a explorar los beneficios económicos y publicitarios de la vuelta. Así, la corporación financiera Colmena compró los derechos de la vuelta a la Federación Colombiana de Ciclismo en principio por tres años, que se convirtieron en doce hasta 1996.

La década del 90 trajo también la renovación y en 1989 Oliverio Rincón repitió la hazaña de Niño al ganar la vuelta en calidad de novato, mientras Álvaro Mejía surgió como su mejor aliado para reemplazar a la dupla Herrera-Parra en Europa. Pero el reto fue demasiado alto, y para completar, ambos fueron contratados por equipos europeos.
La partida de las grandes figuras al viejo continente para correr en equipos europeos, propició el surgimiento de ciclistas de menor renombre que se hicieron protagonistas de la Vuelta a Colombia, comenzando por Gustavo Wilches, quien se llevó el trofeo en 1990.

La última década se convirtió en un periodo de transición sin grandes nóminas, pues los mejores viajaron a Europa y allí se pusieron las esperanzas por lo que pudieran lograr nuestras figuras.

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