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Jorge Navas:
"Colombia es un país que siempre tiene esperanza en medio de la guerra"
Colombia.com (11/Sep/2009): El cineasta colombiano Jorge Navas asegura que en su país siempre existe una esperanza, aunque dolorosa, en medio de toda la guerra y la destrucción que lo azotan, algo que refleja en su ópera prima, "La sangre y la lluvia", que fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

En una entrevista, el colombiano habla de su debut cinematográfico, una cinta que cuenta una historia de amor surgida en medio de una dramática noche en Bogotá y con la que opta al premio Luigi de Laurentiis dentro de la sección paralela del festival "Jornadas de Autor".

"En la película hay una esperanza de amor al final, pero no se concreta y tiene mucho que ver con Colombia. Colombia es un país que siempre tiene una esperanza en medio de la guerra, en medio de la muerte y en medio de la destrucción. Y siempre una esperanza, pero una esperanza aplazada y una esperanza dolorosa", afirma Navas.

"La sangre y la lluvia" condensa, en algo más de una hora y media, una noche entera por peligrosas y oscuras calles de Bogotá en las que surge el amor entre un chico y una chica que se conocen casualmente y que terminan en medio de un conflicto con un trágico desenlace.

"Es la sensación de sandwich. Hay una guerra que no tiene que ver contigo y, de un momento a otro, tú estás en medio. Que es lo que pasa también en Colombia. Hay una guerra que sucede que uno no ve físicamente porque no hay gente disparándose en las calles", apunta el cineasta.

Y todo ese conflicto que envuelve a los protagonistas se genera en un ambiente de armas, cocaína, alcohol y sexo, elementos asociados en muchas ocasiones a Colombia y con los que Navas no quiere caer en estereotipos ni clichés.

"En ningún momento quise tener ni un estereotipo ni un cliché de las cosas, pero de todas maneras las personas que somos sensibles a esa realidad, pues es evidente que todo eso está ahí. Si tú vas a Colombia vas a encontrar ladrones, va a encontrar a gente sola, vas a encontrar drogas y violencia", comenta el cineasta.

"Pero también vas a encontrar cosas muy bellas. La película está también enmarcada en un contexto violento. No significa que sólo eso sea Colombia, pero Colombia también es lo que se ve en la película", añade.

Navas explica que le fue difícil hacer el filme, sobre todo encontrar financiación para una película de violencia explícita, por eso estar ahora en Venecia y optar a un premio, el también conocido como León del Futuro, es como una recompensa a todos esos esfuerzos.

"En Colombia hay un estigma con la violencia. Supuestamente se han hecho muchas películas sobre violencia y la gente está aburrida de la violencia, supuestamente. Pero es mentira porque no se han hecho realmente películas que hablen desde el alma sobre esa violencia", asegura el director.

Escenas de sexo explícito para presentar a la protagonista, una joven que no termina de encontrarse a sí misma y se pierde por las noches de Bogotá, y un deseo de venganza por el asesinato de un hermano que invade al otro protagonista, son dos de los elementos que Navas introduce en su película para describir el ambiente sórdido de la noche de la ciudad.

Y es que Bogotá, según el director, se convierte en un protagonista más de la película, testigo de esa lluvia que cae y que se lleva con ella las únicas huellas que deja en la ciudad la violencia: la sangre de los asesinatos.

"Cuando llueve -comenta Navas-, la lluvia se lleva la sangre y la esconde en las alcantarillas. A las seis de la mañana hay un niño en esa misma esquina esperando al autobús para ir al colegio, como si no hubiera pasado nada. Pasan cosas muy graves y cuando amanece es como si no pasara nada".

EFE
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