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¿EL PLAN DE LA GUERRA Y LA PAZ?

La pobreza, el fenómeno del desplazamiento, la crisis económica, la presencia de grupos al margen de la ley, la situación de un Estado que no ha podido consolidar su poder, la falta de confianza en la capacidad de las fuerzas armadas, la Policía y el sistema judicial, fueron algunos de los obstáculos y principales problemas que vive el país, que sirvieron para la gestación del Plan Colombia. Esta estrategia fue uno de los puntos planteados en la campaña presidencial de Andrés Pastrana Arango y la que ha llevado a cabo durante sus cuatro años de Gobierno.

El Plan Colombia tiene dos fuertes básicos: el fortalecimiento militar y la inversión social. El primero de ellos es el que más protagonismo ha tenido durante su ejecución en estos cuatro años, pues un gran porcentaje de los dineros que tanto Estados Unidos como otros países europeos han destinado en apoyo a la estrategia, han estado dedicados al fortalecimiento militar, que incluye la capacitación de hombres, creación de frentes especiales, que actualmente están dedicados a combatir el narcotráfico y la vigilancia de las infraestructuras, particularmente las petroleras.

El Plan Colombia tiene un costo estimativo de 7.500 millones de dólares, de los cuales 1.300 son aportados por Estados Unidos, 870 por países donantes, (España, Noruega, el Banco Mundial, entre otros) y cuatro mil aportados por Colombia.

La lucha contra el narcotráfico es una de las principales preocupaciones y prioridades tanto para el Gobierno actual, como para los países que colaboran. Según el planteamiento del Plan Colombia, desde hace más de veinte años llegaron al país los cultivos de marihuana, que han ido en constante crecimiento al igual que la cocaína y la amapola. El programa realizado por el presidente Pastrana contempla que es indispensable, tanto los países productores, como los consumidores, la unión en la lucha contra este flagelo, que ya no es un problema individual, pues los grupos al margen de la ley han encontrado en esta actividad, la forma más efectiva para financiar sus acciones.

Por ello, una de las estrategias son las alianzas entre los países productores y los consumidores de narcóticos. En esta materia, Estados Unidos se ha convertido en un fuerte aliado para conseguir el propósito de lograr desvertebrar todos los componentes del ciclo de las drogas ilícitas, como la producción, distribución, comercialización, consumo, lavado de activos, de precursores y de otros insumos, lo que conlleva, además, al tráfico de armas.

En el Gobierno de Andrés Pastrana, las Fuerzas Armadas y la Fuerza Pública se han fortalecido considerablemente. Una de ellas ha sido la Policía Nacional, específicamente la unidad Antinarcóticos, que tiene la responsabilidad de realizar los trabajos contra el narcotráfico. Dichas operaciones son realizadas en conjunto con las Fuerzas Armadas. Para ello, en el Plan Colombia, estas instituciones están en un proceso de modernización, reestructuración y profesionalización, con el fin de adquirir la capacidad para establecer el estado de derecho y restaurar la seguridad de los colombianos en todo el país, y al mismo tiempo, impedir las incursiones de grupos irregulares y delictivos, especialmente de los asociados con el narcotráfico.

En este punto, uno de los objetivos, es conseguir en el año 2006, una reducción del 50 por ciento en el cultivo, procesamiento y distribución de la droga.

Socialmente, el Plan Colombia tiene el objetivo principal de reducir las causas y las manifestaciones de violencia, fortaleciendo la participación civil y conciencia colectiva. Es así, como actualmente se desarrollan programas especiales centrados para las personas víctimas de la violencia y aquellas que tienen ingresos provenientes de los cultivos ilícitos.

Existe una estrategia de Desarrollo Alternativo que busca introducir privilegios integrales, participativos, rentables y económicamente sostenibles en áreas rurales, particularmente en las zonas afectadas por la combinación del conflicto intensivo, presencia del Estado deficiente, capital social bajo, pobreza, cultivos ilícitos y problemas ambientales relacionados con ellos.

Desde un inicio, el costo estimado en esta estrategia entre 1999 y 2002 es de 570,8 millones de dólares; 342,5 millones utilizados para proyectos de producción y transferencia de tecnología, 100 millones para infraestructura en áreas rurales, 86 millones para la conservación y restauración de áreas ambientalmente frágiles, y 42,3 millones de dólares para apoyar el desarrollo de las comunidades indígenas.

En materia económica, se pretende estabilizar y regresar el equilibrio fiscal. Específicamente es lograr la confianza de los inversionistas extranjeros, por ello, se trabaja en un sistema bancario saneado, finanzas centrales estables, mejoras en el orden público y el aumento de exportaciones colombianas junto con medidas para mejorar el clima para la inversión.

¿Plan para la guerra?

Aún así, el planteamiento del Plan Colombia en sus inicios no tuvo la aceptación por parte de algunos sectores de la comunidad internacional y nacional, que vieron en la estrategia del Gobierno Pastrana un incremento escalonado en el conflicto armado interno, pues la ayuda que hasta el momento Colombia ha recibido del país del norte, lo convierte en el tercer receptor de ayuda militar estadounidense, después de Israel y Egipto.

Según analistas que no se mostraron de acuerdo, vieron un cambio radical en las relaciones entre Estados Unidos y Colombia, teniendo en cuenta que en el mandato anterior, en el del presidente Ernesto Samper Pizano, (1994-1998) fue un periodo crítico entre la "amistad" de ambos gobiernos, debido a que el ahora ex presidente, fue acusado de haber financiado su campaña electoral con dineros del narcotráfico.

Hace dos años (2000), la visita del presidente Bill Clinton, fue la muestra de las buenas relaciones entre los dos países, pero según los críticos aún con un tinte "narcotizado", pues la agenda bilateral sigue estando dominada por el tema de las drogas.

Sin embargo, las peores críticas provenían de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, pues advirtieron de los peligros que podría representar el Plan Colombia, uno de ellos, el de aumentar la capacidad operativa de un ejercito de "dudoso récord en la materia, que ha sido acusado de vínculos con grupos paramilitares".

Los países vecinos a Colombia también mostraron su preocupación por la posible agudización de la lucha armada, pues ésta podría generar migraciones masivas de civiles e incluso, el desplazamiento de los grupos guerrilleros a otros rincones de la selva amazónica.

Pero no sólo las inquietudes se enfocaban al tema militar. Tras las operaciones en contra de los cultivos ilícitos, el aumento en las fumigaciones a cultivos de coca y el uso de nuevos agentes biológicos causarían daños irreparables en el delicado ecosistema de la selva amazónica e incluso, en la salud de sus habitantes.

Ante los resultados del Plan Colombia surgieron predicciones de todos los sectores. Desde el punto de vista negativo, el desarrollo del plan llevaría a una agudización del conflicto, fumigaciones dañinas del medio ambiente, desplazamiento de civiles y nuevos focos guerrilleros más allá de las fronteras.

En el caso de que los resultados fueran positivos, se convertiría en una estrategia que aporte esquemas de desarrollo alternativos y obligue a la guerrilla a negociar la paz.

El proceso de paz

El proceso de paz con la guerrilla de las Farc es uno de los capítulos importantes que abarcó el Plan Colombia. El país ha sufrido el conflicto armado desde hace más de 35 años, y es por ello que una salida negociada es la forma más viable. Sin embargo, por un lado se encontraban los diálogos con el grupo rebelde, al cual se le otorgó una zona de distensión de 42 mil km2, lugar en donde se desarrollaron los procesos de paz.

Sin embargo, y a pesar de ello, el grupo rebelde no estuvo de acuerdo con la estrategia militar que el Plan Colombia, traía consigo, especialmente por ser proveniente del Gobierno norteamericano.

Marcos Calarcá, el vocero para asuntos internacionales de las Farc, dijo a la BBC hace dos años, que "con el Plan Colombia, la guerra se escalará en proporciones jamás vistas; la guerra se generalizará, porque el plan no es sólo una agresión contra las Farc, sino contra el pueblo colombiano".

Irónicamente, la zona de distensión fortaleció militarmente a la guerrilla, que además, encontró en los cinco municipios despejados el lugar para producir, distribuir y negociar droga. Por esta razón el grupo subversivo es actualmente calificado como narcoterrorista.

A finales de 2001 y principios de 2002, las negociaciones con las Farc y el Gobierno comenzaron mostrarse más débiles de lo normal, en febrero de 2002 la guerrilla hizo una propuesta al Gobierno, en la que plantearon varios puntos para volver a sentarse en la mesa de negociación. Uno de ellos era acabar con el Plan Colombia. La administración no aceptó y el 20 de febrero, el presidente Pastrana anunciaría la ruptura de las negociaciones y el fin de la zona de distensión.

Finalmente, y debido a la falta de credibilidad de los colombianos ante el sistema judicial actual, el Plan Colombia contempla el respeto al estado de derecho y el fortalecimiento en todos sus aspectos judiciales. Esto incluye el apoyo para la transición continua de un sistema acusatorio (incluidos procesos verbales e investigaciones eficaces) y a una mayor agilidad de proceso en todo el sistema judicial.

De esta forma se pretende disminuir la impunidad mediante mejoras en el sistema de fiscalías, investigaciones más efectivas y procesos más ágiles.

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