Cuatro
años a la "caza" de la paz
La
entrega de una Zona de Distensión sin concesiones, la
realización de los diálogos en medio del fuego,
los ataques a la población civil y la inexistencia de
un núcleo de negociación central; hacen parte
de las principales críticas al proceso de paz realizado
durante el Gobierno de Andrés Pastrana Arango que concluye
su mandato este siete de agosto de 2002.
Fue
así como hace cuatro años precisamente, Pastrana
subió al poder con la promesa de que alcanzaría
la paz para Colombia y de allí, en adelante sus esfuerzos
se centrarían por conseguir este propósito.
De
esta forma, siendo aún candidato a la Primera Magistratura
del Estado este conservador e hijo del ex presidente, Misael
Pastrana Borrero, se reunió con Manuel Marulanda alias
"tirofijo", el máximo jefe de las Farc en las
Montañas de Colombia.
Todo
parecía marchar bien al principio. Sin embargo, aún
se recuerda la silla vacía de Marulanda al lado de la
del saliente Jefe de Estado, el mismo día en que se instalaron
oficialmente las negociaciones, el 7 de enero de 1999 y en la
que el guerrillero le hizo uno de los mayores desplantes no
solamente a Pastrana sino al mismo país.
Posterior
a ello, se estableció la Zona de Distensión
conformada por cinco municipios del Meta y Caquetá
que fueron desmilitarizados. No obstante, esta sería
la zona que tiempo después se convertiría en
el núcleo que permitió el fortalecimiento militar
de las Farc, el sitio donde recluían a los secuestrados,
que fomentó el incremento en el cultivo y la producción
de droga, entre otros; como lo reveló el propio ex
presidente en el momento en el que decidió romper las
negociaciones adelantadas con la organización subversiva.
Ese
20 de febrero de 2002, además el grupo ilegal secuestró
un avión de la aerolínea Aires en donde viajaba
el senador Jorge Eduardo Gechem Turbay, quien se encuentra
actualmente en poder de la organización al margen de
la ley.
Todos
estos antecedentes serían los que finalmente llevarían
a que los ciudadanos perdieran las esperanzas de que se cristalizaran
"los hechos de paz" y se perdiera la fe en el proceso.
Negociación
en medio del fuego
Para el politólogo Alejo Vargas, si bien en un principio
negociar en medio de la guerra era una solución pragmática,
terminó rápidamente de colarse en la opinión
como un hecho cada vez más inaceptable, convirtiéndose
en el puntillazo final.
Admitió
a su vez, que "un punto que no tiene discusión"
fue la gran voluntad de Pastrana de avanzar en el camino de
la paz, pero un período en el que al mismo tiempo "se
desarrolló un proceso totalmente equivocado por la
administración de ese Gobierno y que llevó nuevamente
a que terminará rompiéndose porque era evidente
para todos que eso no iba para ninguna parte".
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Las
apreciaciones de Vargas, son complementadas por el senador
Rafael Pardo, quien afirmó que "el grupo guerrillero
nunca estuvo a la altura de la generosidad que se planteó".
Agregó además, "que se tuvo una concepción
equivocada de la negociación al pensar que podría
darse rápido y por eso no se pusieron condiciones.
Tampoco hubo un núcleo de negociación central
sino que se dialogó sobre una agenda que empezó
con 12 puntos, que se volvieron 50, de los cuales no se llegó
a ningún acuerdo y que no hubieran llevado a la paz".
En este sentido, Vargas precisó que no son suficientes
las buenas intenciones, sino que se requiere una estrategia
acertada y unos buenos conductores de la misma.
"La particularidad que se vio de que el inicio del proceso
con las Farc, hubiera estado muy ligado a la elección
presidencial, eso de alguna manera empezó a alterar
las cosas, la reunión con Victor G (Primer Comisionado
de Paz de Pastrana) y el compromiso de hacer un despeje. Hay
empezó el primer problema porque se asumió un
compromiso político en la campaña, pero en el
momento de ejecutarlo no se tuvieron en cuenta las condiciones",
puntualizó Vargas. 
Frente a estas diversas afirmaciones, el Presidente Andrés
Pastrana se defiende, afirmando que el Gobierno "se la
jugó toda por la paz" y que invirtió todo
su capital político al servicio de la consecución
de la reconciliación, como se lo hizo saber a los congresistas
el pasado 20 de julio, día en que se posesionaron.
"Pero
la guerrilla no estuvo a la altura de la historia. La guerrilla
optó por otro camino. La destrucción de infraestructura
energética, bicicletas bomba, atentado contra la población
civil, destrucción de la infraestructura vial",
señaló en esa ocasión. 
"¿Fallamos?
Esa es la pregunta que tenemos que contestarnos. Para hacer
la paz se necesitan dos, uno no se comprometió, no
fue el Gobierno, fue la guerrilla y tenemos que entender que
este problema no son cuatro años de Gobierno sino 40
años de guerra", dijo también.
Complementó
además que no todo fue malo para el país, puesto
que "ganamos en lo político, lo internacional,
lo militar, tenemos las Fuerzas Armadas más fortalecidas,
más comprometidas y ganamos en legitimidad".
De
esta manera, concluye que se logró derrotar a las Farc
nacional e internacionalmente, al lograr que se incluyeran
esta agrupación subversiva en las listas de terroristas
de Estados Unidos y la Unión Europea.
La
constitución de una agenda que incluye todos los temas
del país, la inclusión de la paz en la agenda
del resto del mundo, una negociación de frente al país
y la liberación de más de 450 colombianos, son
según Pastrana algunas de las bases que sentó
su administración.  
Negociación
con toque internacional
Mientras
los diálogos con las Farc estuvieron enmarcados por
la Zona de Distensión, lugar donde se realizaban las
negociaciones, los contactos con el Eln casi siempre se realizaban
en el exterior en Wurzburg (Alemania), en Caracas (Venezuela)
y en la Habana (Cuba).
En
este caso sin embargo, se busca implementar un sistema parecido
al desarrollado con las Farc, en la medida en que se hacen
acercamientos para crear la denominada Zona de Encuentro.
De esta forma, el Eln propuso para ello, el oriente y noroeste
antioqueño, la provincia de Soto en Santander, el sur
del César y la provincia de Ocaña (Norte de
Santander), las cuales fueron descartadas.
Luego
se planteó como alternativa al sur de Bolívar,
Santa Rosa y Simití (ambos en Santander). Finalmente,
los municipios acordados entre las partes fueron San Pablo
y Cantagallo en Bolívar y Yondó en Antioquia.
Así,
el Gobierno divulgó finalmente el reglamento para esta
Zona de Encuentro el 26 de enero de 2001, en el que se establecía
una duración de nueve meses y se ordenaba la retirada
de las Fuerza Militares y la Policía, las cuales serían
reemplazadas por un grupo cívico.
Adicionalmente,
esta zona, sería vigilada por una comisión de
verificación, la cual debía estar constituida
por dos seleccionados del Eln, dos del Gobierno y un quinto
de común acuerdo y que actuara como el Presidente.
El
otro aspecto era la búsqueda de un plan efectivo para
la sustitución de cultivos ilícitos, campo en
el cual incluso se realizó una reunión con J
Egeland, asesor del Secretario General de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU). Todo ello, se desarrolla paralelamente
al descontento de la comunidad que alega no haber sido consultada
sobre el despeje.
Pero
nuevamente, los tropiezos se hicieron presentes y simultáneamente
a los acercamientos con el Eln, el grupo subversivo vuela
un oleoducto en Machuca (Antioquia), secuestra el Avión
Fokker de Avianca con 46 pasajeros y retiene a 143 personas
de la Iglesia la María en Cali. Así diferentes
hechos llevan a que se efectúen contactos interrumpidos
y sin fruto alguno.
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