Álvaro
Uribe Vélez
Es
uno de los hombres más amenazados de Colombia. Por tal
razón, tanto él como su esposa, Lina María
Moreno y sus hijos, Tomás y Jerónimo de 20 y 18
años, deben movilizarse sólo lo estrictamente
necesario.
El atentado contra su sede de campaña en Medellín
cuando estaba en la disputa por llegar la Presidencia, hacen
parte de los antecedentes sobre los ataques que ha tenido que
enfrentar. Sin embargo, esta es sólo una de las dificultades
por las que pasó Álvaro Uribe Vélez, el
nuevo Presidente de los colombianos, quien resultó elegido
el 26 de mayo de 2002 con 5,862, 655 votos, confirmando el favoritismo
que se reportaba en las encuestas.
El
cierre de su sede de campaña en Villavicencio ante
las presiones de la guerrilla y el veto, impuesto igualmente
por grupos subversivos, a emisoras en Ocaña (Norte
de Santander), son otras de los momentos que completan este
cuadro.
Pero
sin duda, el más grave fue el que puso en peligro su
vida cuando se desplazaba junto con su comitiva en una caravana
en Barranquilla, después de ello, tuvo que suspender
sus intervenciones en plaza pública.
Dos
fueron los aspectos que llamaron la atención de esa
jornada. Por un lado, que fue la primera vez en doce años
(desde que se puso en vigencia la segunda vuelta electoral)
que un aspirante a la Primera Magistratura del Estado se convertía
en mandatario de la República en una primera ronda,
derrotando a su más fuerte contendor Horacio Serpa
(liberal) y por otro, que la victoria no fue para ninguno
de los dos partidos políticos tradicionales en Colombia,
los liberales y los conservadores, pues Uribe se postuló
como representante de Primero Colombia.
Este
antioqueño nacido el 4 de julio de 1952, abogado de
la Universidad de Antioquia, especializado en Administración
y Gerencia en la Universidad de Harvard poco a poco fue labrando
una ascendente carrera que se convierte en su carta de presentación
para el difícil intento de sacar adelante los destinos
de esta nación.
En
su época como bachiller en el Instituto Jorge Robledo
de Medellín se destacó por su brillante rendimiento
académico, gracias al cual fue eximido de exámenes
finales en todas las materias cuando cursaba los grados 5°
y 6. Esto a su vez, lo hizo merecedor de una beca por excelencia
durante buena parte de sus estudios universitarios.
Vida
en público
Su
vida pública empezó a temprana edad. En 1976
fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín.
Luego, Secretario General del Ministerio del Trabajo durante
el Gobierno de Alfonso López Michelsen donde sacó
adelante el decreto 1468 de 1978 sobre libertades sindicales.
También
fue director de la Aeronáutica Civil durante la presidencia
de Julio César Turbay. Algunos de sus logros en este
cargo fueron la contratación y construcción
en un 60% del Aeropuerto José María Córdoba
de Rionegro, el Puente Aéreo de Bogotá mediante
un acuerdo con Avianca e igualmente, ordenó importantes
inversiones para mejorar la operación de los aeropuertos
en algunas ciudades y en regiones apartadas.
En
1982, como alcalde de Medellín cerró el antiguo
basurero y contrató la operación privada del
nuevo relleno sanitario de la Curva de Rodas. Presentó
y consiguió del Gobierno Nacional la aprobación
del Plan de obras para las comunas populares, puso en funcionamiento
las unidades intermedias de salud y creó los comités
cívicos de apoyo a la administración. Un año
después su padre fue asesinado por las Farc y su hermano
Santiago resultó herido.
Como
Senador fue presidente de la Comisión Séptima
desde donde impulsó leyes como la 71/88 o Reforma Pensional,
la 79/88 de actualización Cooperativa o Banca Cooperativa,
la ley 50/90 de Reforma Laboral y la ley 100/93 correspondiente
al Sistema de Seguridad Social, entre otras.
A
su vez, fue gobernador de Antioquia (1995 y 1997), entidad
a la que llegó con objetivos como reducir los gastos,
erradicar la politiquería, aplicar la austeridad, defender
las finanzas departamentales, fomentar el ahorro y generar
más inversión para la comunidad.
En
este período, le concedió importancia a lo que
llamó la "revolución educativa", aspecto
que se incluye actualmente en su programa de gobierno, al
tiempo que impulsó los créditos y bonos.
En
Antioquia redujo la nómina y fortaleció el Estado.
El dos de enero de 1995, la Gobernación tenía
14.061 cargos, a diciembre de 1997 tenía 5.499. Dentro
de la reducción aplicó un retén social
que benefició con la estabilidad en sus cargos a 348
mujeres cabeza de familia, 70 prejubilados y 45 personas con
limitaciones.
Ahora,
Álvaro Uribe tendrá que asumir un nuevo reto,
la Presidencia de un país que está inmerso en
la violencia, con un proceso de paz roto y una fuerte presión
de los estados internacionales que han declarado la guerra
a todo tipo de terrorismo. Este antioqueño, conquistó
a los colombianos con un discurso en el que aseguró
que su Gobierno se caracterizaría por la mano dura
pero con justicia social.
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