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EL
NEGOCIO ES-CULTURAL
Aunque las leyes que
protegen el patrimonio cultural existen desde 1936 cuando
fue aprobado el Tratado sobre la Protección de
Instituciones Artísticas y Científicas
así como de Monumentos Históricos, el
negocio con las piezas que pertenecen al patrimonio
comenzó a ser tema de preocupación desde
finales de la década anterior, y más aún,
cuando se logra establecer que después de la
droga y las armas, es la tercer forma de tráfico
en Colombia.
En este tema, las autoridades
han tenido que iniciar de ceros para luchar contra este
delito. Por ésto, desde el año 2000 el
Ministerio de Cultura inició un proceso pedagógico,
para que diferentes instituciones y autoridades del
país se den cuenta que las redes que realizan
este tipo de tráficos, operan con gran facilidad.
Mientras que las autoridades
poseen unidades especializadas en la lucha contra el
tráfico de estupefacientes y armas, no hay miembros
especializados en el comercio de bienes culturales,
a diferencia de otros países, como Italia y Francia,
que por no tener los mismos problemas colombianos, han
logrado dedicar mayores esfuerzos para combatir esta
actividad delictiva.
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Instituciones como La
Interpol Colombia, vienen trabajando desde hace algún
tiempo en este tipo de delitos; que coordina en conjunto
con el grupo de verificación de Policía
Judicial del DAS y el Ministerio de la Cultura, las
diferentes investigaciones con el fin de identificar
posibles obras y piezas hurtadas o de dudosa procedencia
y su respectiva recuperación.
También, La Interpol internacional, maneja una
base de datos que contiene las reseñas y fotografías
de cerca de 16 mil obras hurtadas en el mundo. Este
material desde hace tres años fue creado, y es
actualizado cada dos meses por la Secretaría
General de Lyón, Francia.
La actualización, se basa en las denuncias que
realizan los 179 países en donde hay puntos de
la Interpol. En Colombia sólo hay registradas
151, teniendo en cuenta que una sola institución
como el Museo de Cartagena realizó 50.
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La diferencia del número
de denuncias es notable, teniendo en cuenta a países
como Italia que registra 4.105, Francia con 3.045, Bélgica
1.211, Suiza 920.
La base de datos está elaborada por jerarquías,
entre las más importantes se destacan: Alfombras,
cerámicas, relojes, monedas, documentos, dibujos,
grabados, mobiliarios, cristalerías, religión,
iconos, instrumentos musicales, pinturas, tapices, armas
de fuego, mosaicos, científicos, prendas de vestir,
objetos arqueológicos, bastones, juegos, entre
otros.
Los trabajos de cooperación
con las autoridades internacionales y la existencia
de inventarios han permitido la recuperación
de importantes obras colombianas. Este es el caso del
hurto de 136 piezas de platería, realizado en
1998 en el Museo de Arte Colonial de Bogotá,
en donde se pudieron recuperar 111 de ellas.
Hace 11 años,
las autoridades de México capturaron un barco
lleno de piezas antiguas provenientes de Suramérica,
entre ellas, esculturas en madera que representan a
la Sagrada Familia, la vida de Cristo, además
de cuadros con figuras de la Virgen María, que
habían sido robadas en la iglesia de San Diego,
en Bogotá, años atrás. Aunque Colombia
de inmediato hizo la denuncia ante el país Azteca,
sólo hasta este año, la Corte Suprema
de Justicia de México falló a favor de
Colombia, por lo que el país recuperará
estas obras.
Igual sucederá
con algunas obras nacionales, encontradas en galerías
de Argentina; este Gobierno sin necesidad de llegar
a los estrados judiciales, hará su devolución
dentro del marco del III taller regional contra el tráfico
ilícito de bienes culturales, a realizarse en
Bogotá.
El mayor problema que
enfrentan las autoridades es precisamente el desconocimiento
casi total del tema, pues habitualmente, en las zonas
aduaneras del país, aún no se diferencia
entre una artesanía y un bien cultural.
"Es un tema nuevo,
se desconoce si hay redes establecidas, tampoco el modus
opererandi, ni cuánto dinero puede generar este
delito. Especificamente se adelantan investigaciones
a personas particulares, traficantes de obras que conocen
sobre el tema y se dedican a eso", comentó
el Director de la Interpol Colombia, coronel Rodrigo
González.
Por esta razón,
y a raíz del Taller Regional contra el Tráfico
Ilícito de Bienes Culturales, se busca crear
estrategias para comenzar a trabajar sobre este delito
en conjunto con los organismos de seguridad y de control.
"Debe haber una
concientización desde las mismas autoridades
y capacitación de las personas que trabajan con
este tipo de delitos. Va a haber un intercambio de información
con todos los países y se fortalecerán
las divisiones especialmente el área de seguridad
rural (por parte del DAS), y en la Interpol, la oficina
de Análisis de Delitos que son las que trabajan
este tema", agregó el director de la Interpol.
Según investigaciones
adelantadas, las autoridades han podido conocer que
los países a donde son llevados los bienes culturales
nacionales son principalmente a Estados Unidos, y los
europeos.
De igual forma se ha
encontrado que para sacar las obras del país,
éstas son rotas y camufladas en partes, luego,
en el lugar de destino son arregladas y vendidas a precios
que aunque no se especifican, sí son representativos.
El trabajo que adelanta
el Gobierno en este tema está enfocado en tres
vertientes: Capacitación y sensibilización;
legislación y educación.
La primera de ellas
se basa en la importancia que tiene para la memoria
de la nación el controlar y establecer programas
de vigilancia con los organismos de control y seguridad
en coordinación interinstitucional.
En cuanto a la legislación
"el tema es avanzado; en 1970 se tomaron medidas
que prohíben este delito y se han podido recuperar
tesoros. A esto se le suman los acuerdos internacionales
que se comparten con el mundo entero", dijo el
presidente de la República, Andrés Pastrana
Arango en su intervención el día de la
firma del Convenio contra el Tráfico de Bienes
Culturales.
Finalmente, en cuanto
a la educación se trabaja en tres fases: incentivación,
capacitación de estudiantes y docentes en este
tema y la vinculación de entidades en los proyectos,
tal es el caso de cursos de capacitación que
se realiza en Medellín y que cuenta actualmente
con 400 personas.
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