| ..HISTORIA
DE LA VUELTA ESPAÑA |
La
Vuelta a España se puso en movimiento, por vez
primera, a las ocho menos cuarto de la mañana
del 29 de abril de 1935. Cincuenta corredores y su acompañamiento
(mucho menos numeroso y espectacular que actualmente)
partieron de la Glorieta de Atocha, frente al entonces
Ministerio de Fomento, para dirigirse, atravesando el
centro de Madrid, hasta la Puerta de Hierro, lugar en
que se dio la salida oficial de la primera etapa, 191
kilómetros hasta Valladolid por el Puerto del
León. Para llegar al banderazo inicial hubo que
superar numerosos obstáculos.
Desde
muchos años antes hubo proyectos para copiar
en nuestro país una carrera ciclista al estilo
de las que ya se celebraban en Francia (1903) e Italia
(1909). Una seria iniciativa en dicho sentido chocó
con la enemiga de la mayoría de la prensa.
El 23 de octubre de 1924 apareció en las secciones
deportivas de la mayoría de los periódicos
un texto, más o menos parecido, en el que se
afirmaba que " no es posible ni debe celebrarse
la I Vuelta Ciclista a España ". Como
argumentos se esgrimían el estado de las carreteras,
la ausencia de albergues para tantas personas en muchas
de las poblaciones del posible recorrido, el costo
de la organización, la falta de materiales
de repuesto e incluso la incivilidad de los espectadores
con la subsiguiente posibilidad de incidentes.
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Pero
diez años más tarde parecían
haberse subsanado todos los inconvenientes cuando
el entusiasta aficionado Clemente López Dóriga
convenció a Juan Pujol, propietario del diario
Informaciones, para que el periódico madrileño
asumiese las labores organizativas. Treinta y dos
corredores españoles, seis belgas, cuatro italianos
y dos representantes de Francia, Suiza, Austria y
Holanda, repartidos desigualmente en dos equipos de
marcas ciclistas (Orbea y BH), lucharon durante 3.391
kilómetros, repartidos en catorce etapas, para
alcanzar el triunfo final dotado para el vencedor
de la Clasificación General con un premio de
15.000 pesetas. El vencedor del Gran Premio de la
Montaña, aquel que obtuviese más puntos
en la ascensión a los diez puertos puntuables
del recorrido, se embolsaría mil duros y cada
vencedor de etapa obtendría 300 pesetas como
gratificación. También se estableció
un jersey distintivo para el líder de la carrera.
Era de color naranja y el artículo 28 del Reglamento
establecía la prohibición para el resto
de los corredores de utilizar maillots en los que
predominase dicho color. Su primer portador fue el
belga Antoine Dignef, vencedor de la primera etapa
en Valladolid.
El
belga Gustave Deloor ha pasado a la historia como
el primer vencedor de la Vuelta Ciclista a España.
Fue en 1935 e invirtió nada más y nada
menos que 120 horas.
Al año siguiente, Gustave Deloor vuelve a repetir
triunfo. Esta vez le costó conseguirlo más
de 150 horas sobre la bicicleta.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939)
no se celebró la Vuelta. A su término
todavía tuvimos que esperar un par de años
hasta que en 1941 volvió a correrse. Esta vez
fue un español, Julián Berrendero el
que se alzó con la victoria final.
En 1942 la historia vuelve a repetirse y un Julián
Berrendero intratable (no soltó el jersey amarillo
en toda la Vuelta) llega de líder a Madrid.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) también
afectó a la Vuelta: dos años sin celebrarse.
En 1945, Delio Rodríguez desbanca a Berrendero
que tuvo que conformarse con el segundo puesto. En
la edición de 1946, Dalmacio Langarica ganó
y junto a Manuel Costa robaron parte del protagonismo
a Rodríguez y Berrendero que acabaron en quinto
y segundo lugar respectivamente. La hegemonía
española se ve truncada por el belga Edouard
Van Dyck en 1947. Por detrás, Costa, Rodríguez,
Berrendero,...
Bernardo Ruiz escribe su nombre en la tabla de honor
de la Vuelta al imponerse en 1948, empleando para
ello más de 155 horas de carrera.
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La
década de los 50 comienza con el triunfo de
Emilio Rodríguez que ya venía pisando
fuerte años atrás. Cinco años
después, con otros corredores, otra organización
y menos etapas, el francés Jean Dotto acaba
la carrera en primera posición. Empiezan a
sonar nombres como Loroño, Geminiani. El italiano
Angelo Conterno domina de principio a fin la Vuelta
de 1956. Jesús Loroño acaba a tan solo
13 segundos de la victoria. En cuarta posición
aparece un hombre: Federico Martín Bahamontes,
que obtendrá su primer gran premio de la montaña
al año siguiente. En este año, 1957,
consigue la victoria un pletórico Jesús
Loroño al que no pueden superar ni Bahamontes
(2º) ni Ruiz (3º).
En 1958 la Vuelta toma un cariz mucho más internacional:
el 50% de los participantes son extranjeros. Este
hecho propicia el triunfo de un corredor francés,
Jean Stablinsky por delante del italiano Fornara y
del español Manzaneque. En la montaña
vuelve a reinar Bahamontes. 1956 es el año
de Antonio Suárez. Dominó en la clasificación
general y en la montaña. Cabe destacar el gran
papel del belga Rik Van Looy, vencedor de cuatro etapas
y de la clasificación por puntos.
CRUZANDO
FRONTERAS
Todas
las grandes vueltas, en un momento determinado, han
extendido sus recorridos hasta países más
o menos próximos. La Vuelta a España
resucitada por El Correo Español, en 1955 cruzó
por vez primera la frontera haciendo meta en la ciudad
francesa de Bayona. Gilbert Bauvin, segundo del Tour
del año siguiente, venció al sprint
en un grupo de seis escapados entre los que se encontraban
Bahamontes y Loroño.
Un
año después Bayona repitió como
final de una etapa que presenció la victoria
en solitario del italiano Astrua que estuvo a punto
de vestirse de amarillo. Por fin, en 1957, la ciudad
francesa contempló un triunfo español
cuando Antonio Ferraz, el campeón de España
de fondo en carretera, derrotaba al sprint sobre su
velódromo, a sus dos compañeros de escapada,
Da Silva y Aspuru. Después las salidas al extranjero
se espaciaron. Bayona, en 1962 y 1965, enlazó
con la primera llegada a Andorra en este último
año, repetida en 1967.
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Luego,
desde 1985, Andorra o alguna de las estaciones invernales
situadas en su territorio, se han convertido en lugar
habitual de nuestra primera carrera por etapas, generalmente
con la disputa de una etapa de alta montaña
pirenaica. Es el caso de la etapa de hoy, que tiene
su fin en la estación de Ordino-Arcalís.
Recientemente, en 1997, la Vuelta a España
extendió sus tentáculos hasta nuestro
otro vecino. Portugal organizó la salida en
Lisboa y las dos
primeras etapas de dicha edición transcurrieron
también por suelo luso. Un danés y un
alemán fueron los vencedores de estas dos jornadas
en el país vencino las mismas. Lars Michaelsen
en el autódromo de Estoril y Marcel Wust en
la turística villa de Vilamoura.
Los
años 60 comienzan con la victoria de otro belga,
Franz de Mulder. La Vuelta a España está
dominada por los corredores de aquel país,
consiguiendo la primera plaza de la general, de la
clasificación por puntos y por equipos, así
como 7 victorias de las 17 etapas de aquel año.
Angelino Soler se alza con el triunfo en 1961, Antonio
Suárez es cuarto y gana la clasificación
por puntos y Antonio Karmany obtiene su segundo reinado
en la montaña.
Rudi Altig se convierte, en 1962, en el primer alemán
en vencer en la ronda española por delante
de José Pérez Francés. Por su
parte, Karmany sigue imparable en las ascensiones
y obtiene su tercer laurel.
En la edición de 1963 llega a la Vuelta a España
uno de los grandes, Jacques Anquetil. El corredor
francés fue de líder toda la carrera
y no dejó opciones a los españoles Martín
Colmenarejo y Miguel Pacheco que hicieron segundo
y tercero respectivamente. En la montaña, Karmany
deja su reinado a Julio Jiménez, que conseguiría
repetir tres veces consecutivas en este apartado.
Aunque Anquetil no corre la Vuelta del año
siguiente, el premio se va también al país
galo. En esta ocasión de la mano de Raymond
Poulidor contra el que nada pudieron hacer los Otaño,
Pérez Francés o Jiménez. En la
clasificación por equipos gana un legendario
del ciclismo español, el equipo KAS.
En 1965 vence un magnífico Rolf Wholfshohl,
por delante de Poulidor y Van Looy. Este último
hizo una carrera soberbia llevándose el triunfo
en nada más y nada menos que 8 de las 18 etapas
y, por supesto, el primer lugar en la clasificación
por puntos.
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En
1966 vuelve por fin el dominio español en una
edición que ganó Francisco Gabica. En
las metas volantes vence Domingo Perurena. Jan Janssen,
en 1967, se convierte en el primer holandés
en ganar una Vuelta a España. También
ganó por puntos, disciplina que volvió
a conquistar al año siguiente.
El italiano Felice Gimondi se lleva el triunfo de
1968 con más de dos minutos de ventaja sobre
Pérez Francés. En la montaña
domina Gabica mientras que por equipos sigue mandando
KAS.
En 1969, y a pesar de la oposición de un espléndido
Luis Ocaña, escribe su nombre en la historia
de la Vuelta el francés Roger Pingeon. El español
vence en la montaña y el BIC inscribe su nombre
en el primer puesto de la clasificación por
equipos.
En 1970 brillan con luz propia Luis Ocaña (vencedor
absoluto), Agustín Tamames (segundo en la general
y vencedor de la montaña) y Miguel María
Lasa (séptimo en la general y vencedor de las
metas volantes).
Los ciclistas de los Países Bajos dominan la
Vuelta de 1971. Un belga, Ferdinand Bracke vence en
la general, un holandés, Zoetemelk, en la montaña
y entre holandeses y belgas consiguieron trece victorias
de etapa. Destacaron también Luis Ocaña
(3º en la general) y el francés Cyrille
Guimard que ganó por puntos, en las metas volantes
y en la clasificación combinada.
En 1972 se inscribieron en la clasificación
general muchos nombres ilustres del ciclismo español:
José Manuel Fuente venció en la clasificación
individual, en la montaña y en la combinada.
Por detrás de él, Miguel María
Lasa, Agustín Tamames, Gonzalo Aja, José
Angel González Linares, Domingo Perurena, Jesús
Manzaneque, José Pesarrodona. 1973 es el año
de Eddy Merckx. Ganó 6 etapas y fue el primero
de la general, de las metas volantes, de la regularidad
y de la combinada. Luis Ocaña obtuvo la segunda
plaza a más de 3 minutos del belga.
José Manuel Fuente en el 74, Agustín
Tamames en el 75 y José Pesarrodona en el 76
dejan en España la victoria de la Vuelta. Durante
esos años destacan también hombres como
Luis Ocaña, Domingo Perurena o el portugués
Joaquim Agostinho. En 1977 arrasa en la Vuelta el
corredor belga Freddy Maertens. Además de vencer
en casi todas las clasificaciones individuales, obtuvo
la victoria en nada más y nada menos que 13
etapas y vistió el jersey amarillo los 19 días
de carrera. Al año siguiente, el francés
Bernard Hinault hace algo parecido y demuestra su
gran clase en la ronda española. El final de
la década de los 70 coincide con la entrada
de Unipublic en la organización de la Vuelta
Ciclista a España. En 1979 ganó Joop
Zoetemelk. Ese año suenan nombres como Faustino
Rupérez, Felipe Yáñez o Alfons
de Wolf.
LOS
PIRINEOS
Durante
muchos años la Vuelta evitó los Pirineos.
La posible climatología adversa de mayo, el
estado de las carreteras de alta montaña y
probablemente la falta de infraestructuras en las
poblaciones pirenaicas, desanimaron a los organizadores
a correr riesgos innecesarios. Barbastro o Jaca permitieron
en alguna ocasión acercarse a las estribaciones
de una de las leyendas del Tour de Francia y los ciclistas
exclamaban ¡Ah, los Pirineos!, al ver recortarse
su silueta contra el horizonte.
A
partir de 1965, con fin de etapa en Andorra y triunfo
de Esteban Martín, se creó un precedente
que fue explotado al máximo con la aparición
de las estaciones de esquí. Formigal, Rassos
de Peguera y Puigcerdá precedieron a Cerler
y Pla de Beret, permitiendo la exhibición de
los escaladores españoles y extranjeros en
puertos duros y largos para admiración de la
audiencia televisiva. En 1992 pudimos contemplar un
gran triunfo del bejarano Laudelino Cubino en Luz
Ardiden tras ascender el mítico Tourmalet.
Una
etapa típica del Tour de Francia con Portillon,
Aspin y Peyresourde de aperitivo. Tres años
después, una etapa similar ofreció un
magnífico duelo entre Laurent Jalabert y Abraham
Olano, con triunfo del corredor francés del
equipo ONCE. En esta edición también
se ascendió el Aubisque. Piotr Ugrumov en este
puerto y Richard Virenque el día anterior en
el Tourmalet produjeron con sus ataques una extraordinaria
expectación aunque no consiguiesen el triunfo
de etapa.
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Los
años 80 dotaron a la Vuelta de una gran competitividad
y hombres muy importantes dentro del ciclismo internacional
inscribieron sus nombres en las páginas de
su historia.
En 1980 vence Faustino Rupérez por delante
de un plantel de grandes corredores: Torres, Criquelion,
Sean Kelly, Lejarreta, Van Calster, ... Se hace más
importante la figura del 'sprinter' de la mano del
irlandés Sean Kelly que vence en la clasificación
por puntos en cuatro ediciones de esta década.
En 1981 el triunfo se va para Italia por medio de
Giovanni Battglin. Otros nombres ilustres aparecen
en las posiciones más altas de la clasificación:
Pedro Muñoz, Vicente Belda, Angel Arroyo,...
Por otra parte, comienza el reinado de las cumbres
de José Luis Laguía. Serán cinco
victorias en la clasificación final de la montaña
que le otorgarán el título de uno de
los mejores escaladores de la historia del ciclismo.
En 1982 vence Marino Lejarreta y en 1983 repite triunfo
Bernard Hinault por delante del propio Lejarreta,
Alberto Fernández y Alvaro Pino. Destaca también
en estos años la lucha por las clasificaciones
de los Sprints Especiales y las Metas Volantes en
las que se escuchan los nombres de Sabino Angoitia
o Jesús Suárez Cuevas.
En el 84 empieza a surgir una nueva generación
de ciclistas que auguran un final de década
muy prometedor. A pesar de que la Vuelta de ese año
la gana el francés Eric Caritoux, en la clasificación
final se ven los nombres de Pedro Delgado o de Julián
Gorospe.
El propio Pedro Delgado ganará en 1985, por
delante de Robert Millar, Pacho Rodríguez y
Peio Ruiz Cabestany, y en 1989, por delante de Fabio
Parra, Oscar Vargas y Fede Echave.
En 1986 vence un fantástico Alvaro Pino ante
ciclistas de la talla de Millar, Kelly, Dietzen, Lejarreta,
Cabestany o el mismísimo Laurent Fignon.
En 1987 los colombianos se ponen de moda: Lucho Herrera
acaba la Vuelta en primera posición de la general
y de la montaña, el Ryalcao - Manzana - Postobón
vence por equipos y se escuchan nombres importantes
venciendo etapas como Omar Hernández o Pacho
Rodríguez. Sean Kelly no se podía quedar
sin una victoria en la Vuelta. Fue en 1988 ante unos
fabulosos Laudelino Cubino y Anselmo Fuerte que no
pudieron con el irlandés.
ETAPAS CONTRARELOJ
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Las
etapas corridas individualmente contrarreloj fueron
una innovación de la década de los treinta.
El Giro se estrenó en 1933 con 62 kilómetros
entre Bolonia y Ferrara y triunfo del gran Alfredo
Binda. El Tour en 1935. Otro italiano, Raffaele Di
Paco, fue el vencedor del recorrido Ginebra - Evian
de 58 kilómetros. La primera etapa contrarreloj
de la Vuelta tuvo lugar en 1941. Los corredores tuvieron
que pedalear 53 kilómetros en solitario desde
Gijón hasta Oviedo.
El
vencedor fue Delio Rodríguez pero Julián
Berrendero aprovechó la circunstancia para
despojar a Fermín Trueba del maillot de líder
y obtener la suficiente ventaja para ganar la Vuelta.
Las etapas contrarreloj, por lo general, benefician
al especialista de esta modalidad, aunque son muchos
los líderes que sacan fuerzas de flaqueza para
defender en un terreno que no les es propicio su privilegiada
posición. En la Vuelta a España, en
muchas ocasiones, este tipo de etapas ha sido decisivo
para la obtención del triunfo final. El belga
Ward Van Dijck se aprovechó del esfuerzo individual
para derrotar a Manolo Costa en la edición
de 1947.
Antonio
Suárez (1959), Rudi Altig (1962), Gabica (1966),
Jan Janssen (1967), Ocaña (1970), Tamames (1975),
Pesarrodona (1976), Kelly (1988), Mauri (1991), Rominger
(1992), Zülle (1996) y Olano (1998) aprovecharon
la lucha contra el cronómetro para conseguir
el triunfo final. José Pesarrodona y Melchor
Mauri son los únicos corredores catalanes que
han vencido en la Vuelta a España y ambos lo
consiguieron dando el zarpazo definitivo en la carrera
de la verdad.
En
1990, el italiano Marco Giovannetti consigue doblegar
a los Delgado, Gorospe, Fuerte, Cabestany y compañía.
La combinada es para otro español imporante:
Federico Echave.
Melchor Mauri domina de cabo a rabo la Vuelta'91.
En segunda posición aparece un Miguel Indurain
que utilizaba la Vuelta como preparación para
el Tour de Francia.
Del 92 al 94 vence el suizo Tony Rominger que, al
no poder ver saciado su ansia de triunfo en un Tour
dominado por Indurain, se desquita ganando en la Vuelta
a España. En un segundo plano aparecen corredores
como Jesús Montoya, Alex Zülle, Oliverio
Rincón o Mikel Zarrabeitia. En 1995, el equipo
ONCE impone su ley en la Vuelta, venciendo por equipos
y ayudando a Laurent Jalabert para obtener la primera
posición en la general, en la montaña,
en la regularidad y en cinco etapas. La ONCE mantiene
su liderazgo hasta el momento. Las últimas
dos ediciones se las llevó un Alex Zülle
prácticamente imbatible que contó con
un extraordinario equipo a sus espaldas. En 1998,
Abraham Olano, español del ONCE se quedó
con la victoria final. En 1999, el alemán Jan
Ulrich, ganó la Vuelta en una gran demostración
de resistencia, fuerza y convicción. En el
2000, el título final fue para el local Roberto
Heras, quien corroboraba una notable actuación
tras ser el año anterior subcampeón.
Heras, ratificaba de esta forma su notable aparición
por tierras ibéricas y era considerado la gran
esperanza española. En el 2001, la victoria
se la llevó Ángel Caseros quien no dejó
pasar esta oportunidad y obtuvo el 'jersey' amarillo
confirmando una gran Vuelta.
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