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Fiscal
General Luis Camilo Osorio.
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El continuo crecimiento en la congestión de procesos,
la flexibilidad penal, la impunidad, la falta de credibilidad
por parte de los ciudadanos y no satisfacer las necesidades
de la sociedad colombiana en materia de justicia, fueron
algunas de las razones que motivaron la creación
del proyecto de la reforma a la Fiscalía y al sistema
penal colombiano, que según los que saben del tema,
lleva 200 años de retraso.
Después del fallido intento de instaurar el
sistema acusatorio en 1979, por medio del decreto 181
de 1981 declarado inconstitucional por la Corte Suprema
de Justicia, y de no obtener los resultados esperados
con la creación de la Fiscalía General
de la Nación en la nueva Constitución
de 1991; en 2001 el tema fue retomado por algunos congresistas
que presentaron el acto legislativo 151 de 2001, autoría
del entonces ministro de Justicia, Rómulo González.
Aún así, en su quinto debate en el Congreso
de la República fue derrotado por tratarse de
un texto incompleto.
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Fiscalía
General de la Nación.
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Finalmente, el Fiscal General de la Nación,
Luis Camilo Osorio, durante el Gobierno de Andrés
Pastrana Arango, radicó el Acto Legislativo 237
del 26 de abril de 2002, presentado por los ministerios
del Interior y de Justicia de ese entonces.
Tras los debates pertinentes, el proyecto fue aprobado
ya en el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe
Vélez y culminó con la expedición
del Acto Legislativo 03 de 2002 y, se estableció
una Comisión Interinstitucional encargada de
redactar el proyecto de reforma constitucional que le
daría un vuelco al sistema de justicia penal.
Actividad totalmente escritural, ineficacia investigativa,
altas cifras de impunidad, abuso en la medida de detención,
pocas posibilidades de defensa, exceso de etapas previas,
ausencia de participación democrática,
errores judiciales frecuentes y la falta de intervención
de la víctima en el proceso, son algunos de los
problemas dentro de un proceso penal, que impiden la
correcta administración de justicia en el país.
Durante un foro sobre la reforma al sistema penal,
realizado en la Universidad de los Andes, la doctora
Whanda Fernández León, profesora de la
Universidad Nacional de Colombia puntualizó algunos
beneficios concretos que trae consigo el sistema acusatorio.
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Los
medios de comunicación podrán acceder
más facil a la información.
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Entre ellos se encuentra el lograr la vigencia de la
garantía de la igualdad, especialmente en los
juicios a los parlamentarios; se fortalece la capacidad
de la Fiscalía en la lucha contra el crimen,
se le imprime agilidad y equilibrio al proceso, los
funcionarios son más competitivos, se previene
el error judicial y le da un papel protagónico
a la víctima dentro del proceso.
Así mismo, el fiscal dejará de ser investigador
y juez, para dedicarse sólo a la consecución
de las pruebas, se disminuye el riesgo de la imparcialidad
por la misma posición del fiscal al realizar
los dos trabajos, se equilibrarán las funciones
de acusación y defensa; y todo se desarrollará
dentro de un juicio oral.
A diferencia del sistema actual, en donde la información
acerca del caso es secreta hasta para la misma víctima,
con la reforma, el proceso penal tendrá que realizarse
públicamente y con la asistencia especial de
los medios de comunicación social.
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Las
pruebas dejarán de ser secretas.
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Se pretende fortalecer además, el papel de la
Defensoría Pública a través de
la creación de un estatuto. "Porque hay
que crear unas condiciones que permitan que las personas
que no tienen recursos que son la gran mayoría
de los colombianos, tengan la opción real y no
ilusoria, de una defensa", aseguró Jaime
Granados, profesor de Derecho Procesal Penal en la Universidad
de los Andes, y miembro de la Comisión Constitucional
Redactora de la Reforma al Sistema Penal.
Expresó, que en Colombia de 1'200 mil procesos
que hay en la Fiscalía, (entre los que entran,
salen y se represan) sólo 70 mil tienen defensor
público.
"El resto de ese 1'200, lo cierto es que la gente
no tiene cómo pagarla, no tienen defensa o tienen
un estudiante de consultorio jurídico que no
está preparado para defenderlos, o tiene un abogado
de oficio que nunca aparece. Eso es algo que no se compadece
con la seriedad que requiere el tratamiento penal, y
por tanto, lo que busca la reforma es garantizar un
derecho de defensa que sea efectivo".
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