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LA MEJOR CULTURA
La Cultura del país se vio fortalecida en este 2003. La primera gran noticia que se debe resaltar es la declaración del Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. En una sentida ceremonia que se realizó en la sede de la Unesco en París, se le informó al mundo que en la costa Atlántica de Colombia, un país de Sur América, existen un Carnaval que guarda parte de la cultura colombiana.

Esta proclamación no fue la única noticia que llenó de orgullo a los colombianos en este campo. En el 2003 se cumplieron veinte años del Premio Nobel que recibió Gabriel García Márquez gracias a su novela "Cien años de soledad", y el Gobierno Nacional decidió realizar un homenaje titulado "De viaje por nuestra memoria". Desde las 9:00 a.m. del martes 10 de octubre y durante nueve horas continuas, se leyó en voz alta y de manera simultáneamente en 120 bibliotecas del país, "El General en su Laberinto".

De otro lado un grupo de personas se embarcó por el Río Magdalena en un recorrido cultural y deportivo a través del esta arteria fluvial, que se inició en Puerto Triunfo y terminó en la ciudad de Cartagena, después de pasar por 13 municipios y ciudades. Además, el Museo Nacional instaló la vídeo instalación "82-2002: veinte años después del Nobel", realizada por el artista bogotano Rolando Vargas, una exposición que pretendía propiciar una reflexión sobre lo que significó para los colombianos recibir por primera vez un premio de tanto renombre e importancia.

Gabriel García Márquez fue sin duda uno de los personajes más sobresalientes del 2003. El miércoles e de noviembre el Town Hall de Nueva York se llenó de luces y de escritores como Paul Auster, Salman Rushdie y Jon Lee Anderson, entre otros, quienes se reunieron para hablar del Premio Nobel colombiano y su influencia en la literatura del mundo. El homenaje fue organizado por el Centro Americano de la Asociación de Escritores PEN, que reúne a unos 2.600 poetas, dramaturgos, editores y escritores que trabajan por el fomento de la literatura; y la editorial Alfred A.Knopf, encargada de publicar en Estados Unidos la autobiografía de Gabo, "Vivir para contarla" que se logró convertirse en uno de los libros más vendidos en ese país.

El escritor Fernando Vallejo (autor de obras como “EL Desbarrancadero” o “La virgen de los Sicarios”) también se convirtió en noticia positiva en el 2003. El antioqueño resultó ganador del codiciado premio de literatura Rómulo Gallegos, que le fue entregado en Venezuela. Vallejo decidió donar los $100.000 dólares del galardón, a una fundaciones protectoras de animales.

Y el día que Gabo cumplió 75 años, sus admiradores no lo dejaron pasar desapercibido. Un grupo de escritores cubanos y colombianos decidieron convocar a una mesa redonda en la capital mexicana para homenajear al literato, hablar de su obra y recordar algunas anécdotas importantes del Nobel.

Otro evento clave fue la 16ª Feria Internacional de Bogotá, que logró no sólo consolidarse como uno de los más importantes de América Latina sino convencer a las familias para visitar el lugar y fomentar la lectura. En total asistieron 327.162 personas durante los 13 días que duró el evento. De esas, 158.377 eran adultos, 147.063 estudiantes y 21.722 niños. Sólo el jueves festivo primero de mayo entraron más de 44.000 personas, 30% más de las que entraron el mismo día del año 2002. Dentro de los libros más vendidos se destacaron: "La tregua", de Germán Castro Caicedo publicado por Editorial Planeta. De este trabajo periodístico se vendieron 1800 ejemplares. El segundo fue "El paraíso en la otra esquina" de Mario Vargas Llosa y editado por Alfaguara y le siguió "Don Julio Mario", del periodista colombiano Gerardo Reyes.

El Museo Nacional de Colombia celebró sus primeros 180 años y durante el 2003 realizó diversas actividades para festejarlos. Entre ellos se llevó a cabo por primera vez una "Cena de la Nacionalidad", que buscaba hacerle entender a los colombianos que el Museo hace parte de su patrimonio cultural del país y necesita de su ayuda para no perecer. Por eso, la cena tenía una donación con la que se recolectaron fondos para la creación de un capital semilla que le permita al Museo desarrollar en los próximo años una programación de la más alta calidad.

La capital también disfrutó de una gran Temporada de Ópera, que este año trajo dos títulos importantes: "Lucia de Lammermoor" de Gaetano Donizetti (1797 - 1848) y "La Flauta Mágica" de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791). En "Lucia" participaron cantantes de primera como la soprano cubana Eglise Gutiérrez; Stanislao Tryfanau, barítono ruso; Juan Bidedent, tenor uruguayo y los colombianos: Valeriano Lanchas, bajo; Adriana Montaña, mozzosoprano, Álvaro León y Leonardo Guervara, tenores. Ellos estuvieron dirigidos por el mexicano Alejandro Chacón y por el maestro norteamericano Will Crtchfield, quien se encargó de llevar las riendas de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Con "La Flauta Mágica" la Fundación Camarín del Carmen asumió el reto de trabajar con talento y creatividad netamente nacionales. Por eso, al lado de Mapa Teatro presentó un montaje contemporáneo que contó con una puesta en escena minimalista, inspirada en el mundo surrealista y onírico, basado en un video elaborado con imágenes reales y virtuales que sirvió de escenario para un gran elenco de solistas colombianos formados en la Ópera de Colombia en los últimos años.

Álvaro Restrepo el director del Colegio del Cuerpo de Caratagena, llegó a Bogotá con su obra de danza "La noche de la hormiga", una propuesta que definió como su obra más ambiciosa y que presentó en el teatro Jorge Eliécer Gaitán. Lo que Restrepo quiso hacer con su obra, fue invitar al espectador a que le echaran un vistazo a la diversidad cultural de Colombia, por eso se apropió de cuatro elementos (Agua, Tierra, Fuego y Aire) que le permiten ir al origen, a la creación, a la herencia, la tragedia, el legado católico y la pérdida de la memoria, todo en búsqueda de la identidad.

Siguiendo con danza, más de dos mil bailarines, 200 grupos de danza y una gran variedad de géneros como Tango, Salsa, Danza folclórica y contemporánea, Break Dance y hasta ballet, lograron romper un récord mundial. Durante 50 horas (desde el desde el 31 de mayo hasta 2 el junio), la capital bailó sin parar en una jornada llamada: "Bogotá una ciudad que no para de bailar". Una maratón que le permitió ganarse un espacio en los Récord Guinnes, y que organizó el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, en el marco de la celebración de sus 25 años.

Varios premios engalanaron la cultura. El arquitecto Rogelio Salmona se hizo merecedor de la Medalla "Alvar Aalto", que entrega cada cinco años la Asociación Finlandesa de Arquitectos y que por primera vez decidió concedérsela a un Latinoamericano. Salmona es famoso por haber edificado las Torres del Parque de Bogotá y el Archivo General de la Nación.

Otro colombiano dejó en alto el nombre del país en el exterior, fue el escritor barranquillero Miguel Falquez-Certain quien se quedó con el primer lugar del III Concurso de Obras Teatrales "Nuestras Voces", auspiciado por la Fundación MetLife en Nueva York y convocado por Repertorio Español, gracias a su obra "Quemar naves".

Los periodistas colombianos José Salgar y Jorge Enrique Botero, también fueron galardonados con el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI en México. El primero, José Salgar quien durante 35 años publicó sin interrupción su columna "El hombre de la calle" en El Espectador, fue homenajeado por haber dedicado su vida al periodismo nacional. El segundo, Jorge Enrique Botero, fue ganador con un reportaje televisado sobre el drama de la guerra titulado "Cómo voy a olvidarte" y que se presentó en Noticias Rcn.

Otro que también consiguió sobresalir internacionalmente fue el periodista colombiano José Fernando Hoyos Estrada, quien ganó el Premio Lorenzo Natali que entrega la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y la Comisión Europea (CE). Hoyos, fue escogido gracias al reportaje "Qué puedo hacer por Colombia", publicado en la Revista Semana y en el que tocó diferentes iniciativas de la sociedad civil colombiana.

Dos eventos en el campo de la poesía generaron positivas noticias. El primero se llamó "Descanse en paz la guerra", una convocatoria realizada por la Casa de Poesía Silva a través de la cual invitó a los colombianos a escribir poemas sobre la guerra. Más de 6500 personas de diferentes edades, estratos sociales y educación participaron con sus escritos, lo que motivó a los organizadores a realizar un gran concierto gratuito dedicado a las personas que han muerto en nombre de esta "absurda guerra". Y el segundo, la convocatoria "Alzados en Almas contra el Secuestro", que reunió a diferentes poetas como José Manuel Crespo, Hugo Chaparro Valderrama, Santiago Mutis, Mónica Gontovnik, Víctor Gaviria, Gonzalo Mallarino Flórez, Nelson Romero Guzmán, Juan Manuel Roca, entre otros, para hablar exclusivamente sobre el secuestro. Una lectura de poesía que pretendió ablandar algunos corazones y reconfortar otros.

De otro lado, la tercera versión de la Feria del Libro en el Zócalo: "La Ciudad, un libro abierto", estuvo dedicada a Bogotá. Por eso, el alcalde de la ciudad, Antanas Mockus se hizo presente, acompañado de varios escritores, músicos y personajes que trabajan cada día por demostrar que la cultura colombiana es lo suficientemente rica para enamorar otros países.