Jesús
graba su Divino Rostro en el velo de la Verónica.
Para ser víctima
hay que transformarse en Jesús. La gran Víctima
debe grabar en el alma su imagen, no la manera superficial,
sino profunda; pero su imagen dolorosa, ¡la que
tiene sangre y polvo y la saliva! ¿Cuándo
será la anhelada tranaformación?
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