Dios te salve, ciudad
dos veces santa
por la gracia del hombre
y la divina
unción, casi materna
con que un día
amparaste la trágica agonía
que en tu regazo soportara el hombre
más grande de América Latina,
Dios te salve, ciudad en cada día.
Fue el pródigo valle, el soberano sol
como en fantásticos joyeles
apenas sueltan ondas los bajeles
deslumbra la ambición del escribano
y nace a la cántiga sonora
de un mar azul, y transparente y terso
para ser alma adentro como un verso
donde el recuerdo de la infancia llora
Dios te salve, ciudad dos veces santa
Por la gracia del hombre y la divina
Unción, casi materna,
con que un día
amparaste la trágica agonía
que en tu regazo soportara el hombre
más grande de América Latina,
Dios te salve, ciudad en cada día.
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