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Los habitantes de la localidad de Bosa quisieron este
año unirse a la celebración de los 466
años de Bogotá,
su ciudad, con una comparsa que obligara a los capitalinos
a utilizar todos sus sentidos. Por eso, a las 12:00
del medio día del sábado 7 de agosto (un
día después del cumpleaños, pues
la ciudad fue fundada el 6 de agosto de 1538) un grupo
de personajes-gato desfilarán por la carrera
séptima y aprovecharán su seducción
para tentar a los transeuntes con las golosinas que
los acompañan.
La Gata Golosa es el nombre de su comparsa,
inspirada por su puesto, en el pasillo de Fulgencio
García, tema musical que a muchos transporta
a ese Bogotá de principios de siglo cuando aún
no era la gran urbe de cemento que es ahora. Los persojanesgato
quieren rescatar el imaginario bogotano, las costumbres
mundanas. Pero no estarán solos, a ellos se les
unen personajes de otros carnavales del país
como el torito, la marimonda, el diablito, entre otros,
que tratan de decirle a quien quiera escucharlos y verlos,
que Bogotá es una metropoli con los brazos abiertos
capaz de acoger a Colombia entera.
La Gata Golosa es una de las treinta comparsas
que desfilarán desde el Planetario Distrital
y tomarán la carrera Séptima hacia el
sur para llegar luego a la Plaza
de Bolívar. Esta vez la localidad
de Usme participa con Expedición al Paraíso,
mientras que los jóvenes de Usaquén se
suman a la fiesta con Circo Carnaval; y
los de Santa Fe con Después de la guerra.
Mientras que los de la localidad de Antonio Nariño
prefieron hacer una comparsa basada en los mitos y los
cuentos de hadas relacionados con el baile y el zapato,
por eso le pusieron el rimbombante título de:
Dime como calzas y te diré como bailas.
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En total 1500 artistas se encargarán de celebrar
el cumpleaños de la capital con un pequeño
carnaval que además es preámbulo de una
serie de eventos gratuitos organizados por el Instituto
de Cultura, Idct y por el Instituto de recreación,
Idrd, a los que no les gusta dejar pasar sin ton ni
son esta histórica fecha. Sería el colmo
que lo hicieran, pues Bogotá, la capital del
país, aloja a más de ocho millones de
habitantes, en su mayoría provenientes de los
diferentes departamentos de Colombia.
Hace décadas dejó de ser ese pequeño
lugar formado por doce chozas que se ubicaban en lo
que hoy se conoce como El Chorro de Quevedo (en La
Candelaria).
Tal vez el conquistador español Gonzalo Jiménez
de Quesada, nunca se imaginó que esa comarca
a la que él decidió crear oficialmente
el 6
de agosto de 1538 se convertiría algún
día en una metropolí. Pero Bogotá
estaba destinada a ser grande. En la época de
la colonia por ejemplo, fue elegida como la capital
del Virreinato de la Nueva Granada en 1717 y en 1819,
el Libertador Simón Bolívar la nombró
como capital de la Gran Colombia. Desde hace varios
años la fría ciudad se ha ido transformando
en uno de los sitios turísticos por excelencia
del país.
Las comparsas de las 20 localidades entre las que se
encuentra la Gata Golosa de Bosa, caminarán
por lo largo y ancho de la carrera séptima. Y
mientras ellos pasan, se han ubicado tres puntos estratégicos
de animación localizados en el centro Terraza
Pasteur (calle 23), la Plazoleta de Las Nieves (calle
20) y el Parque Santander.
Y mientras lo hacen habrá un derroche de artistas,
carrozas, disfraces y música que en realidad
pretende mostrarle a los habitantes todo lo bueno y
los bello que existe en las localidades que conforman
el Distrito Capital. Es según los directivos
de los Institutos encargados de organizar la fiesta,
una expedición por el orgullo bogotano.
La celebración del cumpleaños con el
Desfile de Comparsas se ha convertido en una tradición
(desde 1997 se hace sin falta), a la que se le une el
Festival de Verano que este año llega a su octava
versión y tendrá como escenarios los parques
El Tunal y Simón Bolívar. Serán
11 días en los que se ofrecerá 200 actividades
deportivas, recreativas y culturales, a las que se espera
asistan unos 3 millones 500 mil visitantes.
Al final de la tarde, cuando la luna se apodere del
cielo inmenso que cubre la Plaza de Bolívar,
los personajes-gato de Bosa y los miles de artistas
de todas las edades se despedirán y empezarán
de inmediato a rumiar en sus mentes nuevas
ideas para que el próximo año su Bogotá
sonría con una nueva celebración.
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