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  Guillermo Sánchez:
 

“La libertad de un pueblo vale más que todo el oro del mundo”

A pesar de la torrencial lluvia que cae sobre el Puente de Boyacá, algo muy típico de la región, Guillermo Sánchez el Policía Turístico del departamento, oriundo de las tierras boyacenses, se asoma desde su pequeña caseta y después de preguntarle sobre la historia de aquel reconocido lugar, aclara la voz y lleno de patriotismo y orgullo comienza su relato acerca de los hechos que desencadenaron la libertad de su Patria.

“Ése siete de agosto de 1819 hacia las dos de la tarde, las tropas españolas se encontraban descansando sobre la parte alta en una casita, la que se conocía como Casa de Teja o Casa de Poste prosiguieron su recorrido, hasta que a las dos de la tarde fueron sorprendidos por la vanguardia, hora en que comienza la batalla”.

Toma aire, cierra los ojos y con actitud de gran orador prosigue: “ Dos horas después, Bolívar ordena a Francisco de Paula Santander que el primer soldado que cruce el puente será ascendido con tres grados. Cruza Salvador Salcedo, acompañado de la mayor vanguardia patriota. Atacan a los españoles que se encontraban al otro lado del Puente, el Batallón Barcelona, la Vanguardia Realista y parte de lo que era la infantería; los Patriotas que le hacen frente a éstos batallones son: el Coronel Joaquín París, Comandante de la Caballería; el Coronel, Juan José Rondón Comandante de los Lanceros y el Coronel Cruz Carrillo Comandante de los Bravos de Paez”.

Sánchez con propiedad, continúa la historia como si él mismo la hubiera presenciado. “El libertador se ubicó sobre la parte alta de una roca: la piedra de Bolívar o el Atril de piedra y desde ese lugar dirigió la batalla y animó a sus muchachos. Luego José María Ruiz Mancipe, un soldado conocedor de la topografía le dijo al coronel Joaquín París, que un kilómetro abajo del Puente había un sitio llamado el “Bebedero” donde se podían cruzar las tropas y tomarlos por la retaguardia. Fue ahí cuando la mayor parte de la vanguardia cruzó y los atacó. Hacia las 4:30 de la tarde, los españoles se dan cuenta que han perdido la batalla y se entregan 1600 hombres. Queda un saldo de 13 patriotas muertos, un centenar de heridos de los dos bandos y 50 dados de baja de parte de los españoles”.

Debido a que la mayoría de los colombianos conoce parcialmente o ignora la historia sobre la Batalla del Puente de Boyacá, la gobernación de éste departamento capacitó a personas como Guillermo Sánchez, cuya labor además de contar lo que casi todos han leído en libros o visto en televisión, es hacer más creíble la historia, más “real”.

“...Dos niños que hacían parte del Ejército Patriota, el negro José y Pedro Pascasio Martínez Rojas, de 13 y 14 años respectivamente, eran los que cuidaban los caballos de Bolívar: el Guajiro y el Palomo. Por estar observando la batalla los descuidan, salen por la parte alta del Puente de Boyacá, donde hay unas piedras inmensas. Allí, Barreiro y su oficial estaban ocultos, al verse descubiertos, Barreiro (el español) los intenta sobornar entregándoles una bolsa con monedas en oro, uno de los niños le contesta: La libertad de un pueblo vale más que todo el oro del mundo. Le coloca la lanza en el cuello y lo lleva prisionero de guerra ante Simón Bolívar en Casa de Teja”.

Parece una grabadora. Guillermo Sánchez repite la lección como si estuviera al frente de su profesora de historia. Recita sin detenerse si quiera a respirar, pero al final, parece dibujársele en su rostro una leve sonrisa. Con la misma voz enérgica del principio concluye: “Bolívar se encontraba enojado con ellos, los regaña y el niño le contesta: mi amo, traje un prisionero de guerra. El capturado levanta su cabeza y se presenta, soy el comandante de las tropas españolas, coronel José María Barreiro. Así se termina la batalla del Puente de Boyacá y una hegemonía de los españoles. El 8 de agosto se firma el Acta de Independencia, donde queda como primer presidente de la Gran Colombia, el general Simón Bolívar y vicepresidente Francisco de Paula Santander”.

Diariamente Sánchez recorre todo el terreno que rodea al monumento de Boyacá, situando en el escenario a los turistas que se imaginan frase por frase la guerra librada hace más de un siglo en aquel lugar. Ése día debido a la lluvia torrencial pidió disculpas y lo relató todo desde su diminuta caseta. ¿Vienen muchos turistas? “Claro, éste es un sitio importantísimo para nosotros los colombianos, es un lugar sagrado, es donde nos dan la libertad”.