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Once
Caldas
Once Caldas generó la mejor y más
importante noticia deportiva del año.
Ganó la Copa Libertadores, un campeonato
que fue esquivo para nuestro país
durante varias versiones y que el equipo
blanco, en su tercera participación,
logró tenerlo entre sus brazos.
Once superó paso a paso cada instancia
y cuando menos imaginó tenía
enfrente a Boca Juniors de Argentina que
ganó el evento cinco veces y quería
sumar una más. Ya era la final y
el juego en el mítico estadio “La
Bombonera” supuso el encuentro de vuelta
que terminó en un 0-0. Un marcador
para ilusionarse. “Un
empate horizontal”
titulamos aquella noche en la que el
balón de ese encuentro pegó
tres veces en el palo más largo del
arco.
Una semana después, el primero de
julio, el juego de vuelta se iba a disputar
en Manizales. En una cancha llena de público
dos horas antes. Con un ambiente de fiesta,
pocas veces visto en un estadio de nuestro
país, los hinchas se preparaban para
quedar en la historia.
Porque Once Caldas se convirtió
en el segundo equipo nacional en obtener
la Copa Libertadores. La trajo para quedarse
en nuestro territorio durante un año.
En las vitrinas de una institución
que supo dar el paso a grande. Con grandes
capacidades administrativas y buenas alternativas
futboleras. Todo bajo el mando de un entrenador
capaz, efectivo y que tuvo la suficiente
paciencia para darle vuelta a las adversidades
que se le presentaron.
Entonces el juego definitivo comenzó.
En el estadio “Palogrande”, Once Caldas
jugaba contra Boca Juniors por el título
de la Libertadores. El encuentro
terminó 1-1 y tras la
emocionante definición por penales
la hermosa Copa se quedó en Colombia.
La fiesta se apoderó del estadio.
La alegría arropó a los más
de 42.000 hinchas que asistieron a la cancha.
Fue la celebración de todo un país
que se unió en una hermosa causa
nacional. El fútbol, ese deporte
tan pasional en Colombia, le entregaba a
la patria uno de los momentos más
gloriosos.
El instante de emoción fue inolvidable.
Allí estuvimos para grabar las mejores
y más interesantes reacciones de
la gente, de los futbolistas, de los periodistas
para dejar por los años de los años
la felicidad que se instaló en Manizales.
La campaña comenzó en la
primera fase cuando dejó atrás
a Atlético Maracaibo de Venezuela,
Vélez Sarsfield de Argentina y a
Fénix de Uruguay. Once terminó
primero y viajó a Ecuador para enfrentar
a Barcelona luego eliminó a Santos
de Brasil. Ya estaba en semifinales y dejó
afuera al Sao Paulo. Dejó en el camino
a los dos más fuertes de Brasil y
se encaminó para superar a Boca,
una historia mágica ya conocida.
Luego, cinco meses después, enfrentó
a Oporto en Yokohama. Allí se disputaba
la última versión de la Copa
Intercontinental. Once se aferró
a un esquema muy defensivo, se jugó
por la suerte de los penales y perdió
en la definición
7-6.
En el camerino su entrenador, Luis Fernando
Montoya, dijo que se perdió con
dignidad y anunciaba que se
iba sin
ofertas concretas.
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