|

Sí, todo lo sucedido alrededor de Consuelo
Araujonoguera además de doloroso, es absolutamente
condenable. No tiene explicación la actitud
de las Farc a la marcha de Horacio Serpa. Mucho
menos la reacción demencial de quienes
argumentan como única posibilidad la guerra
total. La más alta tasa de homicidios,
78 por cada 100.000 habitantes, la tenemos en
Colombia. Diez puntos del PIB nos cuesta la guerra,
dos millones de desplazados llenos de incertidumbre;
masacres y secuestros como hechos cotidianos y
un alto grado de desesperanza en la población.
Sí, existe la guerra, pero profundizarla
es irresponsable, la única alternativa
es encontrar una salida negociada...
Todos
tendríamos justificaciones para odiarnos.
Amigos entrañables como Bernardo Jaramillo,
Leonardo Posada, Jaime Pardo Leal, ahora Manuel
Ruiz y muchos colombianos, todos valiosos, muertos
con violencia mientras buscaban una propuesta
alternativa al bipartidismo. Eso podría
darme argumentos para justificar la guerra y no
lo hago. El ojo por ojo y diente por diente no
es sino apostarle más a la espiral de la
muerte. Muchos me dicen: "¿Cómo
insistir en una propuesta alternativa con esos
antecedentes trágicos y donde las posibilidades
de tener éxito son limitadas y los riesgos
muchos?" Tercamente, conservo la esperanza
de una Colombia cuyos problemas no tengan que
resolverse a tiros.
Las
angustias electorales y las encuestas, no pueden
estar por encima del interés nacional.
Serpa ganó ocho puntos en la encuesta y
es posible que gracias a las Farc, hoy esté
con un porcentaje que le permita ganar en la primera
vuelta. Pero, radicalizó y tensionó
el país. La marcha hacia el Caguán
se produjo con un lenguaje retador, así
al final pareciese una jornada por la paz. Noemí
ha visto bajar 18 puntos de la encuesta y en su
angustia por posicionarse nuevamente, busca recuperar
terreno, asumiendo una actitud, como dice el común
de "macho pa' lavar". Uribe mantiene
su actitud flemática y autoritaria.
|
Sí,
existe la guerra, pero profundizarla es irresponsable,
la única alternativa es encontrar una salida
negociada.
Mi
campaña a duras penas clasifica como margen
de error en la encuesta, nunca voy a utilizar
el dolor que tiene el país para posicionarla
con un discurso que contemporice con la venganza
y con la rabia. El palo no está para hacer
cucharas, yo recojo, lo que en forma inexplicable
no se reprodujo oficialmente como acuerdo, y que
fue el consenso del Frente Común, al que
asistí como observador, en donde, a más
de condenar los hechos motivo de la reunión,
señalábamos que había hecho
crisis negociar en medio de la guerra, que el
documento de los Notables se asumía en
su totalidad, salvo una observación parcial
de Noemí sobre el carácter de la
tregua, y que el Gobierno les exigiría
a las Farc que adoptaran el documento en su integridad
para continuar el proceso.
Requerimos
tregua ya, con veeduría internacional y
observador de Naciones Unidas; unificar las dos
agendas y abrir el proceso con el Eln; respetar
todo lo que conduzca a garantizar el Derecho Internacional
Humanitario y buscar un acuerdo en el inmediato
plazo, pues la coyuntura internacional y nacional
hace que la negociación sea ahora.
Las
negociaciones en Tlaxcala se rompieron por el
asesinato de Argelino Durán, ex ministro
de Obras Públicas, costó 10 años
de guerra, 300.000 muertos y grandes dificultades
para restablecer conversaciones. La ruptura ahora,
¿cuántos implicará? Nos tocará
decir, si no es ahora... nos veremos dentro de
500.000 muertos. Un escenario dramático
y demoledor.
A
la guerra hay que responderle con iniciativa política
y no esperar hasta cuando se debilite el otro,
pues no creemos que el final sea ni de insurrección,
ni rendición. La guerrilla también
debe entender que sus posturas dejan sin argumentos
a quienes defendemos el diálogo y la negociación
política como única alternativa.
La guerrilla ya influyó para elegir este
presidente y ojalá que sus errores no conduzcan
a elegir otro representante del bipartidismo que
ellos tanto dicen combatir
|