PROPUESTA
EN POLÍTICA ECONÓMICA expuestas
por Luis Eduardo Garzón a la Revista Dinero,
en agosto 3 de 2001, N° 138
1.
La
economía colombiana enfrentará una
situación muy frágil en los próximos
3 años, dada la debilidad de la demanda
interna y externa. ¿Cuáles son sus
propuestas para reactivar el crecimiento económico?
Colombia
tiene un enorme potencial agrario. Se debe definir
una política que tenga como finalidad desarrollar
productos de acuerdo con la capacidad de las tierras
y de las necesidades de los mercados. Para eso,
se requieren microempresas, cooperativas y asociaciones
que reactiven el campo.
Para que el campo renazca, se requiere hacer un
replanteamiento de la propiedad de la tierra.
Unas 200 familias no pueden tener cientos de miles
de hectáreas, y como el ex presidente López
dice en el libro Palabras pendientes, "que
para qué se va a repartir la tierra, si
esta no sirve", pues que la regalen, a ver
si no sirve para nada.
2.
La
caída prevista (e inevitable) de los ingresos
del petróleo crea un escenario cambiario
y fiscal muy difícil a partir del año
entrante. Aunque tuviéramos suerte en encontrar
nuevos pozos, no producirían ingresos de
divisas durante el período 2002-2004. La
capacidad de endeudamiento del país está
prácticamente copada. ¿Cómo
piensa enfrentar la situación?
No
es posible hacer más recortes de personal
en el sector público. Desde 1991, el Estado
ha estado recortando. Han salido más de
150.000 empleados, la mayoría de las dependencias
se han reducido y las funciones del Estado se
han llevado a su mínima expresión.
Pero sí han aumentado la contratación
administrativa, las nóminas paralelas y
el aparato militar.
El país debe pensar seriamente en hacer
una reestructuración profunda sobre la
movilidad de capitales, de modo que haya un control
que reduzca la rápida salida de estos.
Un estudio de nuestra campaña ha encontrado
que solo el 1% de los capitales ahorrados permanece
un año en el país, y el promedio
es de 8 días. Se necesita un control al
movimiento de capitales, en el que el Banco de
la República sepa qué entra y sale
del país, y que no privilegie los capitales
que solo llegan a comprar activos, sino aquellos
que generan transferencia de tecnología,
nuevas empresas y nuevos empleos. Esta debe ser
la prioridad.
Además, creo que una forma de mejorar los
ingresos es desarrollar una verdadera política
contra la evasión. Nadie responde por los
$10 billones que han sido robados al Estado. Debemos
superar el que los desfalcos se paguen con cárcel
y buscar, mediante la extinción de dominio
u otras medidas, una recuperación de los
recursos.
3.
Esta
crisis ha tenido un impacto social enorme y cada
vez son más los colombianos que se quedan
sin empleo, educación y los servicios básicos
que permiten llevar una vida digna. ¿Cuál
es su propuesta para resolver la situación
de la población que queda expuesta a los
efectos más duros de la crisis?
Un
caso grave que está ocurriendo es la crisis
cafetera. Sabemos que el café está
en serias dificultades, pero no podemos, por orden
de las entidades multilaterales, cambiar de un
momento a otro una historia, una cultura y una
tradición de muchas décadas. Para
evitar la catástrofe social que significaría
la quiebra del sector cafetero, el Estado debe
entrar a subsidiar hasta que cambien las condiciones
mundiales, o hasta que se encuentren salidas viables,
reales, no programas de sustitución de
cultivos improvisados o impuestos a la fuerza.
4.
¿Cuál es su
propuesta para resolver la bomba pensional? ¿Su
gobierno introducirá una reforma laboral?
Si
fuera cierto que la mayor flexibilidad laboral
incrementa la competitividad, Estados Unidos y
Europa habrían reducido los salarios de
los trabajadores. Si usted habla con los industriales,
sus mayores problemas han surgido del enorme costo
de los créditos, de la inseguridad o de
la incertidumbre jurídica. Al contrario
de lo que algunos piensan, creo que se debe fomentar
el ingreso de los colombianos para que así
puedan crecer la demanda y el consumo. Estamos
en un ciclo vicioso que no debe ser roto, como
de costumbre, a costa de los más pobres.
En cuanto a las pensiones, estoy de acuerdo con
la mayoría de los analistas en que este
problema es sumamente grave, pero no creo que
deban ser los trabajadores los únicos que
paguen. Si la expectativa de vida del país
es de 67 años y se quiere subir la edad
de jubilación a 65 ó 62 años,
le estamos ofreciendo un incentivo de 2 ó
5 años para que las personas ahorren y
piensen en su futuro. Eso no es serio. Estoy de
acuerdo en que se toque el tema, que se aumente
la población y la cobertura, pero siempre
y cuando se toquen los aspectos macroeconómicos
del país.