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El lanzamiento
Los cartageneros empezaron a llegar a las tres
de la tarde al Centro de Convenciones. Tres horas
después apareció la candidata.
Y así como el discurso de Sanín
se caracterizó por lo extenso, los de sus
antecesores en la palabra batieron récord
de brevedad. No fueron los políticos veteranos,
los líderes de mil batallas los encargados
de presentar a la candidata o proclamar su aspiración,
sino que el actor Manolo Cardona, la indígena
Remedios Fajardo, Apolinar Salcedo y la dirigente
Judith Pinedo (María Mulata), asumieron
esa tarea.
Junto a ellos, el ex gobernador de Antioquia Juan
Gómez Martínez y Fabio Villegas,
jefe de debate de Sanín, explicaron las
razones por las cuales están vinculados
con esa campaña, diciendo que como conservador
-el primero- y liberal -Villegas- representan
a sectores progresistas de sus partidos, que están
dispuestos a apoyar una alternativa distinta a
los candidatos de la vieja clase política.
Y fue entonces cuando vino la primera sorpresa
del día. El representante conservador Roberto
Camacho, de quien hace apenas un mes se decía
que iría a la campaña de Álvaro
Uribe Vélez, apareció ante el público
para proclamar a Sanín como el camino hacia
la paz y la abolición de la corrupción
en el país.
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Cuatro
mil almas reunidas en el centro de Convenciones
Cartagena de Indias la vieron caer. En pleno lanzamiento
de su campaña presidencial y en medio de
los vivas y aplausos por su discurso contra la
corrupción, Noemí Sanín,
candidata de Sí Colombia, sufrió
ayer un momentáneo desmayo, que sembró
el susto en las huestes de su campaña.
La imponente ceremonia, preparada con cuidado
desde hacía más de un mes, había
salido a pedir de boca. Artistas de la televisión,
congresistas, dirigentes de la Costa y delegaciones
de todos los rincones del país llegaron
hasta La Heroica para declarar su respaldo a Sanín,
quien apareció ante sus ojos a las seis
de la tarde, en un helicóptero particular.
Incluso las puyas a Horacio Serpa y Álvaro
Uribe eran la delicia de los asistentes al certamen.
Nada podía fallar. Incluso el extenso discurso
-mucho más largo, sin duda, que el pronunciado
por Horacio Serpa en su lanzamiento de campaña-
le había arrancado más de una docena
de aplausos a la concurrencia.
Sólo una baja en la presión arterial,
al parecer a causa del sofoco por el calor y la
cantidad de gente reunida, dieron al traste con
el libreto preparado, obligando a sus asesores
a una rápida improvisación para
disimular la situación.
"Seguramente me quedé sin oxígeno
porque fueron muchos los abrazos que recibí.
Pero qué bueno que sean el amor de un pueblo
el que me haya hecho recuperar, porque así
de rápido como me recuperé, así
debemos recuperar el país", explicó
Sanín a la prensa.
Sanín recuperó el conocimiento rápidamente
y luego de aspirar alcohol por algunos segundos
y un rápido chequeo de su presión
arterial volvió a la tarima, en la que
Luis Fernando Rosas y Fabio Villegas habían
tomado las riendas para agitar a la muchedumbre
en señal de solidaridad con la candidata.
Puyas
y propuestas
Afuera, en el parque central del Centro de Convenciones,
locutores y periodistas locales agitaron durante
tres horas a los asistentes, quienes uniformados
con camisetas que recibieron a la entrada coreaban
casi sin ritmo los vivas a su candidata.
Adentro, las sorpresas volvieron a aflorar. Apenas
después de saludar al auditorio, Noemí
inició su discurso, que dedicó en
buena parte a echar puyas a Horacio Serpa y Álvaro
Uribe Vélez.
"No
sé si ustedes vieron a esos señores
verdugos del pasado y culpables del presente,
señalándonos ahora cuál debe
ser el futuro de Colombia", dijo refiriéndose
a los dirigentes liberales que proclamaron la
semana pasada la candidatura de Serpa en nombre
del liberalismo oficialista.
Luego, volvió a hacer énfasis en
su veto para los dirigentes que tengan problemas
con la justicia, a quienes dijo no admitir en
su campaña. "No ando buscando socios
electorales para alcanzar el poder, sino partícipes
convencidos de una esperanza para acabar con los
vicios de la política tradicional",
enfatizó.
En materia económica, Sanín se comprometió
a conseguir "las mejores tasas de empleo
de los últimos 30 años (combinando
inversión, creación de nuevas empresas
y fortalecimiento de las exportaciones)"
y dijo que reducirá impuestos y creará
incentivos "para que los colombianos tripliquen
las inversiones y creen con menos trámites,
con financiación y con apoyo técnico
250 mil nuevas empresas, sobre todo pequeñas
y medianas".
Sanín planteó una revolución
del crédito y del comercio internacional,
y aseguró que "voy a convencer a todo
el mundo de que la mejor forma de luchar contra
el terrorismo y el narcotráfico es comprando
productos colombianos. Productos que le den empleo
a nuestra gente".
"Voy a meter en cintura a las empresas prestadoras
de servicios públicos... recuperaré
el campo... llevaré a cabo la más
ambiciosa reforma agraria. Pero no sólo
de tierras. Haré de los campesinos y agricultores
unos empresarios", también se le oyó
decir.
Luego se comprometió a realizar cambios
fundamentales en tres sectores: la masificación
de la educación, la creación de
un seguro de desempleo y la multiplicación
del número de propietarios.
En materia de paz dijo que la solución
al conflicto armado es una estrategia de firmeza
que combine negociación y fuerza. "No
creemos en las soluciones facilistas. No creemos
ni en la entrega débil que propone Horacio
Serpa, ni en la solución guerrerista que
defiende Álvaro Uribe. La opción
no es guerra sin cuartel o negociación
sin rumbo".
Justo cuando estaba hablando de su firmeza frente
al tema de la paz, Sanín cayó en
el letargo momentáneo que asustó
a un auditorio jocoso, que ya había visto
en iguales circunstancias a unas treinta personas,
también por causa del calor y el sofoco
en la reunión.
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