"Ni
paras ni Guerrilla"
El
candidato presidencial, Álvaro Uribe Vélez
habló con la Revista CAMBIO sobre la guerra,
la paz, la economía y su ascenso en las
encuestas. Reproducimos a continuación
la entrevista completa por considerar que recoge
sus ideas y propuestas más importantes.
Por
MARIA ELVIRA SAMPER y MAURICIO VARGAS
Editora y director de CAMBIO
Parece una ametralladora de ideas. Metido ya de
lleno en su campaña presidencial, el ex
gobernador Álvaro Uribe Vélez habló
casi sin parar con los periodistas de CAMBIO sobre
las propuestas que les está haciendo a
los colombianos y que, a pesar de la percepción
que tienen de él amplios sectores de opinión,
no se limitan a los temas de guerra y paz. El
acelere ha sido desde hace años una de
las características de su personalidad.
Pero parece haberse acrecentado desde cuando su
aspiración se convirtió en una opción
viable y dejó de ser una tercería
sin mayores posibilidades en una elección
en la que Horacio Serpa y Noemí Sanín
lucían como los únicos capaces de
pasar a la segunda vuelta. En menos de un semestre,
Uribe pasó la raya del 20% de intención
de voto en las encuestas de Gallup y del Centro
Nacional de Consultoría, las dos firmas
más prestigiosas del país en este
campo, y se acercó a la segunda en contienda,
la ex cancillera Sanín. Y la semana pasada,
en una encuesta con menos tradición, pero
con una metodología técnicamente
adecuada, el Opinómetro que publican El
Tiempo y La FM, Uribe se puso por primera vez
en el primer lugar de las preferencias, por encima
tanto de Serpa como de Noemí.
No hay duda de que como consecuencia de los abusos
sistemáticos de la guerrilla tanto en la
paz como en la guerra, muchos colombianos han
endurecido su postura frente al tema de la paz,
y eso ha favorecido a Uribe. Él a su vez
está tratando de ampliar su perfil a otros
campos en los que ha tenido experiencia, como
los asuntos laborales y de salud, y la lucha contra
el clientelismo que él asegura llevó
a cabo en Antioquia cuando ocupó la Gobernación.
El y sus asesores saben que si bien su planteamiento
de una "autoridad democrática"
es el que ha atraído a la mayoría
de quienes hoy lo apoyan, las posibilidades de
seguir creciendo en las preferencias electorales
dependen en buena medida de abrirse a otros temas
para captar votos en el centro del espectro político.
CAMBIO lo interrogó, en la primera de una
serie de entrevistas con los candidatos presidenciales
de la campaña que está arrancando.
Respondió inquietudes sobre el tema de
la guerra y la paz y aclaró su postura
frente a los paramilitares, así como frente
a diferentes asuntos como la reforma política,
la situación económica y social,
la fumigación y la legalización
de las drogas prohibidas. También definió,
con una palabra para cada uno, a sus seis contendores
y él mismo se bautizó como "un
disidente liberal".
CAMBIO: En las últimas semanas su candidatura,
que durante meses había dado la impresión
de no ser suficientemente viable, parece haber
ganado terreno. Mientras en unas encuestas usted
asciende y se aproxima a Noemí, en otras
como el Opinómetro de La FM y El Tiempo,
ocupa ya un claro primer lugar. ¿A qué
atribuye esta evolución?
ALVARO URIBE V: Estoy jugado a introducirle cambios
de fondo a nuestro país en seguridad y
en lucha contra la corrupción y la politiquería.
A promover la creación de empleo y a emprender
una profunda revolución educativa. Esto
se logra eliminando un Estado corrupto y despilfarrador
e invirtiendo los ahorros en la creación
de empleos y en educación. Esto no es cosa
fácil. Requiere decisión, firmeza
y liderazgo. No calculo las encuestas. Creo que
esta campaña se trata de pensar en la gente,
de pensar en su bien general. Se trata de prometer
menos y de actuar más.
Tradicionalmente, las candidaturas que representaban
opciones de mano dura, que hablaban de fortalecer
las Fuerzas Armadas y de ejercer la autoridad
no tenían mucha acogida en el país.
¿Qué ha cambiado?
La ciudadanía está hastiada de la
violencia y del desorden. Comprende cada día
más y mejor mi concepto de orden y ejercicio
de autoridad democrática. La gente está
entendiendo la diferencia, porque estamos pensando
en ellos, en lo que están viviendo y sufriendo
a causa de la violencia.
¿Cuál es en concreto su propuesta
en materia de guerra y paz? ¿Cómo
enfocaría una negociación con la
guerrilla?
No acepto el diálogo claudicante. Sin embargo,
jamás he hablado de guerra. Mi propuesta
siempre ha sido de orden y autoridad democrática.
Para las FARC, un plan: cesación razonable
de hostilidades, veeduría internacional,
que evite acciones delictivas en la zona de distensión,
plazo flexible para acuerdos de entrega de armas
y desmovilización, reinserción generosa
y construcción de seguridad democrática
del Estado para evitar que asesinen a los ex guerrilleros.
Así continuaríamos con el despeje,
de lo contrario el Estado y su Ejército
deben reasumir el control del área. Por
intermedio de Naciones Unidas buscaríamos
reactivar el diálogo. Reitero que mi propuesta
está pensada en lo que la gente necesita:
orden y autoridad democrática transparente.
En mi gobierno se mostrará en seis meses
resultados de mejoramiento social y económico.
"No acepto el diálogo claudicante.
Sin embargo, jamás he hablado de guerra.
Mi propuesta es de orden y autoridad democrática".
¿Qué piensa del fracaso de las gestiones
de paz con el ELN? ¿No cree usted que los
paramilitares sabotearon esa opción en
el Sur de Bolívar?
Soy partidario de dialogar con el ELN sin zona
de despeje, en un sitio de encuentro. Nadie puede
ocultar que en el sur de Bolívar hay paramilitares,
FARC y ELN, pero lo sustancial es el derecho de
la ciudadanía, víctima de la violencia
durante 40 años, a rechazar una zona de
despeje.
¿Qué opina de las últimas
revelaciones sobre las actividades de las FARC
en el Caguán, en particular el caso de
los tres integrantes del Ira?
Qué tristeza que utilicen el Caguán
para entrenamiento terrorista y no para hacer
la paz.
Pero a la vez la zona de despeje es moni toreada
por las Fuerzas Militares y eso permite operaciones
como la del Guaviare.
Los éxitos del Ejército en el Guaviare
no se pueden justificar por la existencia de la
zona de despeje. Al contrario, el despeje ha facilitado
secuestros como el de Neiva.
Entre muchos colombianos que no se convencen de
sus planteamientos existe la impresión
de que usted habla muy duro sobre la guerrilla,
pero no así sobre los paramilitares. ¿Cree
usted en verdad que éstos son un mal menos
grave?
Yo digo: ni guerrilla ni paramilitares. La pacificación
paramilitar es incierta e inaceptable, profundiza
heridas, dificulta la reconciliación y
crea un problema con la comunidad internacional
que tomaría generaciones en superarse.
Defiendo la cooperación transparente de
la ciudadanía con la Fuerza Pública,
que es totalmente diferente del paramilitarismo.
¿Cómo enfrentaría usted el
problema paramilitar? ¿Abriría un
frente de diálogo y de negociación?
El Estado tiene que contener a todos los grupos
violentos. Si los paramilitares aceptan no asesinar
un colombiano más, mi gobierno negociaría
con ellos. Con acuerdos serios, ofrecería
reinserción generosa a los guerrilleros,
que son 21.000 campesinos, y a los paramilitares,
que son otros 8.000 campesinos.
En algunos departamentos de la Costa cuentan que
las autodefensas están haciendo campaña
por su nombre y que empujan a los políticos
locales a apoyarlo a usted. ¿Qué
opina de eso?
No acepto proselitismo armado a favor, ni me intimida
cuando es en contra. Pero, cuidado con el error
de pensar que un congresista que apoya a la Dirección
Liberal es bueno, pero se convierte en malo cuando
respalda mis tesis.
"La pacificación paramilitar profundiza
heridas, dificulta la reconciliación y
crea un problema con la comunidad internacional".
Tanto la guerrilla como las autodefensas están
estrechamente vinculadas al narcotráfico.
Se financian con él y promueven los narcocultivos
en sus zonas de influencia. ¿Cree que aún
así es posible algún tipo de salida
negociada con esos grupos?
Una condición para negociar con los grupos
armados es su desvinculación de la droga.
Si ellos no abandonan la droga, la comunidad internacional
perderá el interés por el proceso
de negociación.
La guerra es el gran problema de Colombia, pero
no es el único. En los meses recientes
usted ha tratado de hablar de otros asuntos. ¿Cuáles
son en su opinión los problemas más
críticos, diferentes de la guerra, que
Colombia debe resolver?
En los talleres democráticos de construcción
de nuestro movimiento Visión de Colombia,
las cuatro mayores preocupaciones son: seguridad
ciudadana, empleo, anticorrupción y revolución
educativa. Nuestras propuestas son concretas,
transformadoras y se elaboran en diálogo
con la comunidad. Están pensadas con la
gente y para ella. En la Gobernación de
Antioquia hablé y realicé mucho
más en educación, pero la prensa
se dedicaba a hablar de las Convivir.
El año pasado, cuando se planteó
el duelo de referendos entre el presidente Andrés
Pastrana y la oposición liberal, usted
respaldó la idea de una reforma política
que cambiara las costumbres clientelistas. ¿Qué
cree que es lo más importante de reformar
y cómo lo haría?
La reforma que planteo se basa en aplicar ocho
medidas contra la corrupción. Debemos derrotar
los gastos politiqueros y reinvertir los recursos
que ahorremos en inversión social. Para
dar ejemplo, empezaremos por eliminar los privilegios
pensionales y salariales del Congreso, reducir
el número de congresistas y suprimir una
cámara. Menos embajadas y consulados y
más vivienda social. Eliminar el edificio
burocrático y adelantar la revolución
educativa. Que los departamentos, sin perder su
identidad ni su representación, se agrupen
en regiones administrativas, que disminuyan gobernaciones
y asambleas y que ganen autonomía.
Usted habla con frecuencia contra esas prácticas
que han ensuciado la política, pero a la
vez se sabe que a usted lo apoyan algunos caciques
regionales como Tiberio Villarreal en Santander
o los herederos de Alberto Santofimio en Tolima.
¿Cómo puede ser compatible ese discurso
con esos apoyos?
Tenemos que pensar más en la gente y menos
en los políticos. Con la clase política
no negocio prebendas ni principios. Tampoco soy
partidario de dividir al país entre buenos
y malos. En la crisis colombiana nadie está
autorizado para lanzar la primera piedra. Todos
tenemos que rectificar. Los políticos que
me apoyen deben saber de mis compromisos con la
ciudadanía, en los cuales no fallo. En
la Gobernación de Antioquia me apoyaron
políticos y, sin embargo, no me tembló
la mano para derrotar el clientelismo. Mantengo
el mismo discurso para buscar el apoyo de personas
como Claudia Blum o de dirigentes de diferente
perfil.
Como senador, usted jugó un papel clave
en importantes reformas económicas y sociales,
como la Ley 100. ¿Qué balance hace
hoy de esta norma que tanta polémica sigue
suscitando, en especial entre el cuerpo médico?
La Ley 100 tiene opciones para que los ciudadanos
escojan entre el ISS y las EPS, o entre un Fondo
de Pensiones y el ISS, y mecanismos de solidaridad
y ahorro. Hay buenos resultados, pero también
problemas de desarrollo que deben ser corregidos.
Para depurar las administradoras de régimen
subsidiado no descarto llegar a una exclusividad
con las Cajas de Compensación. Propongo
un manejo unificado de recursos y agilización
de pagos, reglamentos que garanticen equidad a
los médicos y humanización de la
medicina, así como eliminación de
la politiquería en el Sisben. Además,
que la Superintendencia realice convenios con
universidades para mejorar la vigilancia y el
control, acelerar el reaseguro de enfermedades
de alto costo a los pobres que todavía
no tienen régimen subsidiado y salvar el
Seguro Social para evitar monopolios.
"Necesitamos un Plan Colombia II para generar
empleo y construir vivienda social sin intermediarios,
sin Inurbe, con las Cajas de Compensación".
¿Qué opina de la reforma pensional
que está planteada en la agenda económica
del Gobierno?
La bomba pensional requiere eliminar pensiones
privilegiadas del Congreso, las altas cortes y
la Presidencia. No obstante la acertada creación
del fondo de reservas de ECOPETROL, debe revisarse
su fórmula pensional. En Telecom, el pasivo
pensional puede devorar los activos muy pronto.
En la educación pública, para desmontar
la doble pensión de los maestros, éstos
deben tener una compensación en capacitación.
Debemos cuidar los fondos de pensiones porque
son una esperanza real de ahorro. La reforma de
las futuras pensiones de asalariados del común
necesita criterio de responsabilidad presupuestaria
y corazón. Finalmente, propongo dedicar
los recursos del Fondo de Solidaridad a subsidiar
a los ancianos pobres.
¿Qué le parece la propuesta de los
ministros de Hacienda y Trabajo de una reforma
pensional por Decreto y por dos años, para
flexibilizar la contratación?
Necesitamos un Plan Colombia II para generar empleo.
Necesitamos generar demanda y devolver capacidad
adquisitiva a miles de personas que necesitan
empleo urgente. Propongo la construcción
de vivienda social masiva, sin intermediarios,
sin Inurbe, por medio de las cajas de compensación.
La construcción de sistemas Transmilenio
en Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena,
para activar la economía de esas ciudades.
Hay industrias atrancadas que requieren un fondo
de capitalización. Propongo dos años
de importación de bienes de capital y maquinaria
sin impuestos, y exenciones tributarias selectivas
y serias. Hablar de empleo y dejar morir la caficultura
es absurdo, por eso creo que requerimos un subsidio
para los productores. Las nuevas normas laborales
no deben perjudicar al empleador ni al trabajador.
Propongo que por contratar jóvenes entre
18 y 25 años y adultos mayores de 50, el
empleador no cotice al Sena, el ICBF ni las cajas
de compensación. Para desmontar recargos,
propongo que reduzcamos la jornada de trabajo.
Y para disminuir la indemnización en contratos
de largo plazo, creémosla en los contratos
de corta duración.
Hace un par de semanas en CAMBIO, usted y los
demás candidatos presidenciales evaluaron
a Pastrana. Hubo coincidencia en que ha manejado
bien las relaciones exteriores tanto en lo político
como en lo económico, y que por ello ha
cambiado la imagen de la guerrilla en el extranjero,
a la vez que les ha dado un impulso significativo
a las exportaciones. ¿Qué hará
usted para darles continuidad a esas políticas?
Creo en líneas estratégicas de continuidad.
Continuaré el Plan de Exportaciones. Incluiré
en él, con mayor énfasis, la ingeniería
y el turismo. Buscaré todo el apoyo internacional
a nuestra política de seguridad democrática
con dos garantías: eficacia y transparencia.
Está claro que el apoyo de los Estados
Unidos pasa por seguir adelante con las fumigaciones
aéreas de los narcocultivos. ¿Las
mantendría usted? ¿Qué piensa
de ellas?
Hay que derrotar la droga no por complacer a los
Estados Unidos, sino por el futuro de nuestra
juventud. Apoyo el Plan Colombia. Digo sí
a la fumigación de grandes áreas
de cultivos de coca y amapola. Pero digo no a
la fumigación de pequeñas parcelas
campesinas.
Por cierto, por primera vez hay una propuesta
legislativa de un congresista colombiano, la senadora
Vivian Morales, para legalizar las drogas, entregándole
al Estado el control de cultivos, producción
y distribución. ¿Qué opina?
La legalización incrementaría el
consumo, que ha crecido bastante desde que se
despenalizó la dosis personal. Los grupos
armados continuarían con el negocio, ya
sin obstáculos, y habría mayores
riesgos para el Estado de Derecho. La legalización
amenaza acabar, al menos durante años,
con la economía productiva. No a la legalización,
porque la droga destruye a nuestra juventud, además
de destruir nuestra ecología.
"Mi candidatura es liberal y multipartidista.
Hoy encarno la disidencia liberal que será
triunfante".
¿Y qué opina de la propuesta de
Rafael Ordaz y Juan Manuel Espina de legalizar
los pequeños cultivos?
En lugar de legalizar los pequeños cultivos,
lo que planteo es ofrecer alternativas prácticas
de sustitución de ingresos. Propongo pagarles
una suma fija a 50.000 familias campesinas por
erradicar la droga y cuidar el bosque.
Hablemos un poco de sus contendores...
Me parece bien. Yo quiero asumir un compromiso
para esta campaña: hay que enaltecer la
política, con firmeza con las ideas y respeto
con las personas.
Va uno por uno. Horacio Serpa...
Lucha.
Noemí Sanín...
Carisma.
General Rozo J. Serrano...
Familiaridad.
Augusto Ramírez...
Consecuencia.
Ingrid Betancourt...
Arrestos.
Luis Eduardo Garzón...
Dialéctica.
¿Por qué cree que usted es mejor
que todos ellos o que sus propuestas pueden tener
acogida?
No me comparo, defiendo mi producto sin desacreditar
el ajeno.
Usted se confiesa liberal, pero sus propuestas
tienen mucha acogida entre los conservadores.
Inclusive el ex presidente Alfonso López,
en una entrevista con CAMBIO dijo que usted era
el mejor candidato para los conservadores...
Profeso los principios liberales de la experimentación,
la crítica, la rectificación, el
pluralismo. Colombia necesita el orden, que ha
sido un valor conservador. Pero a la vez, comparto
con los independientes la lucha contra la politiquería.
Creo en la firmeza contra el crimen y en el espacio
para los reinsertados. He trabajado en políticas
sociales con indígenas y negritudes.
Pero su candidatura qué es, ¿liberal?
¿Independiente?
Mi candidatura es liberal y multipartidista. La
disidencia liberal es una necesidad nacional.
Hoy encarno la disidencia liberal que será
triunfante.
¿Cuál cree usted que es su principal
fortaleza?
La constancia.
¿Y su principal debilidad?
Soy muy evidente y comunicativo.
A ver, trate de sintetizar en tres palabras las
tres principales razones por las cuales cree que
la gente debe votar por usted...
En la Colombia de hoy, donde todo el mundo habla,
pero no hace, se necesitan: Hechos, Credibilidad
y Autoridad Democrática. He prometido y
cumplido. Dos testimonios recientes: mi paso por
el Congreso y por la Gobernación de Antioquia.
|
'Yo
propongo autoridad': Uribe Vélez
Por: Cecilia Orozco
El
matrimonio de Alvaro Uribe Vélez es indisoluble:
él y su Destino. Si un curioso le pregunta
a su subconsciente y este le pudiera responder,
con certeza diría que vinimos al mundo
a cumplir una misión que no se elude, aún
si es superior a sus propias fuerzas.
Ver
a este personaje por primera vez es impactante.
Uno podría suponer por sus discursos, por
sus propuestas, por sus gestos, en fin, por su
posición en asuntos de orden público,
que tendría figura de guerrero y corazón
de león.
En
cambio encontramos a un hombre bajo de estatura,
suave de maneras. Pese al trasiego político
se revelan sus emociones. Va rápido de
la prevención, a la confianza; de ella,
a la irritación y sin fórmula de
juicio, a algo que se asemeja a la melancolía.
Es impactante si, porque no tiene la piel dura.
"Rambo"
no existe. Frente a nosotros tenemos la estampa
viva de un estudiante aplicado, estampa que por
cierto refleja su verdadera personalidad. La hoja
de vida delata el lado bueno de su pasado: Mejor
bachiller, Matricula Universitaria de Honor, Senador
"Estrella", "Mejor" Senador.
A nadie le extrañe entonces que por encima
de todo, quiera calificación de excelencia,
ni que la entrevista se tome como un examen final.
Por eso escribe las respuestas en el computador,
haciendo caso omiso de las grabadoras y minimizando
la conversación con su interlocutora de
turno.
Pero,
un momento ... ¿cómo encaja este
"alumno intenso" con la percepción
que el país tiene de él? Las razones
a la contradicción aparente entre el discurso
firme y la personalidad nerviosa, podrían
estar en su lado triste y en el que según
sus enemigos, es el lado malo.
Lado triste como el de miles de colombianos, por
el asesinato de su padre, presuntamente bajo responsabilidad
de las Farc; por los intentos de extorsión,
las persecusiones a sus hermanos, las amenazas.
Lado
malo, porque de acuerdo incluso a alguno de sus
amigos, permitió que controvertidos nombres
de pendencieros se camuflaran junto a él,
durante un largo trecho de su carrera. Esa marca
de todas maneras lo acompaña, para bien
o para mal.
Quién sabe si por ese o por cualquier otro
motivo, Álvaro Uribe Vélez se molesta
cuando le tocan el tema que lo define, el de la
seguridad. Quien sabe si por ese o por cualquier
otro motivo, se le presiente como alguien que
va por un sendero muy difícil que tal vez
quisiera desandar. O quién sabe si este
candidato presidencial al final de cuentas, es
el hombre que a pesar de sus dudas, sea el que
le gusta a una buena porción del país.
El
Disidente
Dr.
Uribe, UD es ambiguo cuando le preguntan si está
por fuera del Liberalismo. Hoy no acepta las reglas
internas de su partido, pero en el pasado las
apoyó, ¿por qué?
Jamás renunciaré a mi adhesión
al libre examen, al disenso, a la experimentación
y a la crítica, por lo tanto jamás
renunciaré a mi condición de liberal.
Colombia vive hoy un drama de violencia, corrupción,
politiquería y crisis social, que exige
un compromiso muy superior a las reglas de la
mecánica.
Hay quienes piensan que, en el fondo, a usted
no le gustaría medirse con Serpa. De todas
maneras me encontraré con los competidores
en la elección presidencial.
Los
partidos políticos están de capa
caída y aparentemente da más frutos
figurar como independiente. ¿No es un poco
oportunista salirse ahora del Liberalismo?
Mi
carrera política ha sido de riesgo y controversia
en razón de aquello que considero útil
para la patria. No he conocido el oportunismo.
Soy una voz disidente frente al manejo del proceso
de paz. La política formal compra indulgencias,
pero no enfrenta los problemas de fondo.
Horacio Serpa se ha jugado parte de su prestigio
apoyando el proceso de paz con las Farc. Si Serpa
fuera presidente, ¿cree que el manejo del
proceso sería igual, mejor o peor que con
Pastrana?
No juzgo al doctor Serpa ni a alguno otro de los
candidatos. Simplemente ofrezco mi esquema y mi
compromiso al examen de los colombianos.
¿Por
qué sus discursos son tan categóricos
y sus respuestas tan diplomáticas?. ¿Por
qué no decirle a sus electores lo que piensa
de Serpa o de otros personajes?
Mi
profesor de negociación de conflictos siempre
me enseñó a ser firme frente a los
problemas y respetuoso con las personas.
Los analistas dicen que sus electores están
entre los más conservadores. Y que a ellos
se los disputan UD, Noemí y el candidato
del Conservatismo. ¿Está de acuerdo?
Estoy
en desacuerdo. El drama colombiano por la inseguridad
y el desempleo golpea a todos los estratos sociales
y a todos los sectores políticos. Finalmente
los colombianos más pobres que carecen
de dólares para irse al extranjero, serán
los grandes beneficiarios de mi propuesta y así
lo empiezan a entender.
Como
gobernador de su departamento utilizó los
fondos de cofinanciación que anteriormente
se llamaban auxilios parlamentarios. Pero cuando
Juan Manuel Santos los revivió UD los demandó
ante la Corte Constitucional. ¿Por qué
mientras los usó eran "buenos"
y hoy se opone a ellos?
Como
Gobernador de Antioquia acudí a la cofinanciación
nacional de cupos escolares, vías e infraestructura,
no a los auxilios parlamentarios para pagar votos
de congresistas. No compré votos de diputados
con auxilios. El año anterior su aprobación
tuvo relación con apoyos de congresistas
a proyectos oficiales.
En
consecuencia, ¿cree que el Presidente Pastrana
terminó haciendo lo mismo que tanto criticó
de gobiernos anteriores?
Sí.
Y eso afecta la credibilidad popular en la democracia.
Por lo menos el Ministro Santos planteó
claramente el tema. Discrepo pero no descalifico
su actitud. Me parece más grave que el
Gobierno haya repartido utilidades de instituciones
oficiales a través de partidas- auxilios-
entregadas por gestión de congresistas
amigos de la Administración.
El
"Soldado"
Como
les ocurre a muchísimos colombianos, su
vida debió quedar marcada por el asesinato
de su padre. ¿Cómo recuerda esos
hechos?
Mi
padre murió al enfrentar un intento de
secuestro de las Farc; uno de mis hermanos escapó
gravemente herido y mi hermana menor fue ocultada
por una maestra. Pero evitó dramatizar
lo familiar y personal. Mi familia hace parte
de ese 50 por ciento de las familias colombianas
enlutadas por esta violencia. El asesinato de
mi padre me dolió profundamente, sin embargo,
no me engendró rencor. Más tarde
participé con devoción en la Comisión
de Paz del Presidente Betancur en mi departamento.
Para aspirar al noble oficio de la Presidencia,
tengo compromisos firmes pero no sentimientos
innobles. He sido combatiente de ideas pero no
sembrador de mezquindad.
Algunos
antioqueños dicen que cuando usted era
gobernador, a veces ejercía como tal. Pero
en otras ocasiones ejercía como comandante
militar. ¿Qué imagen tiene de sí
mismo en aquella época?
Como
gobernador tuve obsesión por el orden público
y la educación, la salud, las cooperativas
campesinas, la enseñanza de negociación
de conflictos, las bandas musicales, la frase
" cuando un niño abraza un instrumento
musical jamás empuñará un
fusil contra los semejantes". La tradición
democrática de las Fuerzas Armadas obliga
a que los gobernantes de elección popular
asuman la responsabilidad del orden público.
Aspiro ser el primer Soldado de la Patria para
liderar el rescate de la tranquilidad de mis conciudadanos.
Terminó
activando las Convivir en Antioquia, en una de
las decisiones que parece haber marcado su imagen
pública. Usted ha admitido errores en el
funcionamiento de algunas de ellas. ¿No
cree que el error fue mas bien de la política
que escogió?
La
política de cooperación ciudadana
con la fuerza pública es fundamental para
obtener un aceptable nivel de seguridad y tranquilidad.
Es garantía de eficacia y transparencia
del accionar militar y policivo. En Antioquia
redujimos el secuestro en un 60 por ciento; en
él ultimo año los homicidios descendieron
en un 20 por ciento y las carreteras estaban transitables.
Claro que las organizaciones humanas deben administrarse
y corregirse. El error grave fue abandonar la
política de seguridad. De haberla mantenido,
mi departamento estaría hoy sin guerrilla
y sin paramilitares.
Entiendo
que las Convivir en su origen - Gobierno Gaviria,
Ministro de Defensa, Rafael Pardo-, estaban concebidas
como grupos de defensa privados, pero con responsabilidad
jurídica de las empresas que los contrataban.
Después se eliminó esa responsabilidad.
¿No le parece que otro error fue ponerlas
a funcionar sin que nadie respondiera por ellas
desde el punto de vista penal?
Había
plena responsabilidad jurídica que derivaba
del otorgamiento de la personería y la
licencia de funcionamiento. En Antioquia las reuníamos
frecuentemente con la Fiscalía, la Procuraduría,
la Defensoría del Pueblo y la Cruz Roja
Internacional. Acepté una propuesta de
veeduría comunitaria formulada por ONG
que me criticaban. Finalmente no quisieron. Nuestra
consigna era que fueran eficaces y limpias, respetaran
las normas y los derechos humanos. Es mas responsable
promover organizaciones legales y corregirlas,
que darle la espalda al orden público o
esperar a que agrupaciones ilegales adelanten
las fatídicas limpiezas sociales.
Cita
cifras de su gobernación para mostrar resultados
en la erradicación de la violencia y de
la guerrilla. Pero estadísticas del Ministerio
de Defensa indican que si bien la guerrilla salió
de Urabá y del Nordeste, en cambio se desplazó
hacia otras zonas.
Ejercimos
control del orden público en todo el departamento.
Pusimos transitable la carretera a Bogotá
que recorre el Oriente y con la captura de Mauss
en esta región, empezó la desvertebración
financiera del ELN. Acepto que un conflicto no
termina sin reconciliación. Pero sin determinación
gubernamental de enfrentar a los violentos, no
hay negociación sino claudicación
o prolongación de la violencia. Además,
el conflicto no es excusa para negarle a los ciudadanos
el valor democrático de la seguridad. Yo
propongo autoridad como elemento disuasivo de
la violencia que finalmente facilita la negociación.
La cooperación ciudadana es necesaria en
conflicto o en posconflicto. Esto no es paramilitarismo.
Una
persona muy cuestionada posteriormente por organismos
de derechos humanos y por la propia Fiscalia,
el General (r) Rito Alejo del Rio, era el comandante
de Urabá en su época. ¿Cómo
trazar la frontera entre el ejercicio de la Ley
y quiénes terminan tomándose la
justicia por propia mano?
Los
grupos irregulares todos, autodefensas o guerrillas,
a la postre nacen de la debilidad del Estado,
no de la cooperación ciudadana con la fuerza
pública, que es todo lo contrario, garantía
de transparencia y eficacia. Urabá llevaba
30 años de guerrilla y varios de paramilitares.
Se acusó al General Del Rio que se jugó
a favor de la paz. Aceptar la violencia no era
motivo para cuestionar gobernadores, pero enfrentarla,
como en mi caso, prendió el botón
crítico y también trajo apoyo. Sería
interesante preguntarle su opinión a los
ciudadanos de Urabá.
Su
propuesta de hoy es muy similar a la de entonces,
cuando afirma que un "millón de ciudadanos"
desarmados deben estar conectados con las fuerzas
de seguridad del Estado. Apoya también
la idea del presidente de Fedegan, de crear "milicias
ciudadanas". El tema es bastante polémico.
Mi
propuesta es la misma: Un sistema legal y transparente
de seguridad ciudadana. La cooperación
necesariamente no tiene que ser armada. Tuvimos
"Convivir" con armas y la mayoría
desarmadas. A medida que la fuerza publica sea
suficiente y bien dotada, la presión ciudadana
por armas disminuirá. En lugar de desacreditar
la idea del doctor Visbal, lo correcto es analizarla.
Hay 180.000 celadores de empresas urbanas de vigilancia;
algunas ofrecen reacción inmediata, incluso
mejor que las Convivir. Los empresarios tienen
alrededor de 9 mil guardaespaldas. No entiendo
que se les niegue al campo colombiano, a las carreteras,
un mecanismo de cooperación ciudadana con
la fuerza oficial. Lo ilegal lo produce la ausencia
de lo legal. Lo ilegal se evita con fortaleza
y eficacia de lo legal.
Doctor
Uribe, tengo la enorme curiosidad de preguntarle,
¿por qué tomó UD en su momento
la decisión de detener al ciudadano alemán
Werner Mauss, cuando él era el principal
contacto para negociaciones con el ELN en Alemania?
Se pudo haber frustrado un proceso de paz.
No
sabía del señor Mauss. Capturamos
un alemán que era intermediario de secuestros
con el ELN. También gestionaba contratos
corruptos con el Estado. Resulto ser el señor
Mauss. Es lamentable que al año, estuviera
por fuera de la cárcel oficiando como héroe.
¿Qué
opina de Carlos Castaño y de los grupos
de autodefensa?. ¿Permítame preguntarle
también si ha hablado alguna vez con Castaño?
No
lo conozco. Aspiro ser Presidente de la República
de la mano de la Constitución. Comunico
mis ideas a los colombianos víctimas de
la violencia, del desempleo. Tampoco he permitido
que me lleven a controvertir con la Farc por las
declaraciones que sobre mí hace esta organización.
A
la toma absoluta del poder que quieren las Farc,
según su análisis, usted propone
reinserción y subsidios. ¿No peca
por ingenuo?. Es indudable que las Farc son una
fuerza militar y política poderosa.
Si
el Gobierno del Presidente Pastrana logra un primer
acuerdo serio, pediré a los colombianos
que me den la oportunidad de dirigir la Nación
para garantizar la llegada a un acuerdo final
razonable, que ponga a salvo el Estado de Derecho,
por oposición a la dictadura de Partido;
la libertad de trabajo, por oposición al
proletariado gubernamental; la iniciativa privada,
por oposición al monopolio económico
de la burocracia; la fraternidad, por oposición
al odio de clases. Pero si hay un simple acuerdo
electoral, le pediré a los colombianos
que no caigan en el engaño.
En
sus discursos ha dicho que si algo bueno ha ocurrido
en Colombia en los últimos años
fue la "valerosa movilización de la
ciudadanía del Magdalena Medio". Es
obvio que tampoco le gustan los diálogos
con el ELN.
No,
al despeje en el Sur de Bolívar. Si, al
diálogo con el ELN sin zona de despeje,
en un sitio de concentración de guerrilleros
donde tengan las debidas garantías, a semejanza
de la negociación con el M19, en Santo
Domingo, Cauca. El Gobierno no defiende a la población.
Al contrario, la manipula para que acepte la zona
de despeje. Pero cuando la población rechaza
esa zona, entonces la señalan de paramilitar.
El
controvertido Plan Colombia, según su análisis,
es el mejor logro de la administración
Pastrana. Pero analistas opinan que el Plan va
a incentivar la guerra. ¿Cuál es
el tipo de ayuda internacional que necesita nuestro
país en su opinión?
He
apoyado desde un comienzo el Plan Colombia. Pero
debe persistirse en la búsqueda de aceptación
al Plan por parte de los países vecinos.
De otro lado, necesitamos cooperación internacional,
pero no protección de delincuentes. Un
país que proteja guerrilleros colombianos
termina como sucursal del conflicto, en vez de
contribuir a la solución. Nuestro gobierno
debe aclarar si ha sugerido todos los casos de
participación de Venezuela con la guerrilla.
El
Critico
Cambiando
de tema, usted ha repetido varias veces que hay
que quitarle el botín burocrático
a los clientelistas. ¿Cómo lo haría?
La
política clientelista se caracteriza por
sostener una votación con puestos públicos,
sin considerar la eficiencia y la productividad
del Estado. Con la suma que el Estado gasta en
un empleo clientelista, puede generar cuatro empleos
productivos. Hay que adelantar una reforma profunda
del Estado, que imponga austeridad para generar
ahorro y fortalecer la inversión social.
Esa reforma tiene que empezar en las altas esferas:
Por ejemplo, reducir el Congreso, disminuir embajadas
y consulados y eliminar las contralorías
en todo el país, ahorraría 700.000
millones de pesos.
Pero,
¿cómo rompería la cadena
del clientelismo?. Con los actuales actores políticos
no es posible, tal como está demostrado.
Hay
que proponerle al pueblo que se pronuncie sobre
una reforma en la elección del año
2002. A los políticos es necesario convencerlos
de la necesidad de este tipo de reformas y el
Presidente tiene que jugarse, así lo amenacen
con revocatoria.
Los
referendos tampoco han tenido buena suerte. Al
Gobierno Pastrana no le fue bien con este tema.
El Referendo Pastrana fracasó porque no
se discutió en la campaña de 1998.
El gobierno se estrenó con clientelismo
solamente cambiando los beneficiarios. No quiso
mejorar el temario propuesto para el referendo
y finalmente se asustó cuando la contraparte
propuso consultar la revocatoria del mandato Presidencial.
Yo buscaré corregir todos estos elementos
y apelar al referendo, a una pequeña Constituyente
de objeto especifico, o al mismo Congreso, si
está a la altura de las exigencias populares.
En
temas económicos sus discursos oscilan
entre el neoliberalismo y una posición
proteccionista. ¿En realidad cual es su
norte económico?
No
participo de la moda de querer ubicar a todo el
mundo en el Estado Burocrático o en el
Neoliberalismo. He propuesto y practicado un Estado
comunitario, que garantice que los recursos aseguren
igualdad de oportunidades para la gente. En servicios
públicos me opongo al manejo politiquero
de algunas empresas estatales y al abuso de algunos
operadores privados. El debate no es entre aperturismo
o economía cerrada, deber ser alrededor
de como lograr resultados justos del libre comercio
internacional, para lo cual se necesita una buena
dosis de administración de ese comercio.
Usted
fue ponente en el Congreso de la ley que amplio
la cobertura del Seguro Social, pero que la infartó
posteriormente y la hizo inviable desde el punto
de vista económico. ¿Cómo
analiza usted el desarrollo que tuvo esa ley y
las consecuencias?
El
infarto económico del ISS nada tiene que
ver con la ley 100. Cuando la aprobamos el Instituto
tenía una nómina total aproximada
de 25.000 personas y en lugar de racionalizarla
y aprovechar el aumento de cobertura para incrementar
productividad, casi duplicó la nomina.
Para salvar al ISS, en salud, propongo sustraerlo
de los directorios políticos, nivelar sus
costos laborales con las mejores clínicas
privadas, y mantener sus clínicas como
patrimonio público pero entregar su manejo
a las buenas cajas de compensación familiar.
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