Ponerle fin al conflicto armado
No podemos dejarnos encerrar en la falsa
disyuntiva de “bala o diálogo” como estrategia
para solucionar el conflicto.
Mi aspiración es que nuestra generación
pase a la historia como aquella que logró ponerle fin a la
guerra en Colombia.
Para ponerle fin a la guerra, propongo las
siguientes acciones y políticas concretas:
1. Apoyar a quienes han sufrido los efectos
del conflicto. Las víctimas deben ser la prioridad y, por
ello, una primera tarea es realizar un programa de reparación
colectiva a las víctimas del conflicto. Este debe entenderse
como la inclusión de estas personas en programas de protección
social y de reforma agraria y urbana.
2. Para una reparación justa es indispensable
un amplio y completo programa de restitución de bienes que
hayan sido obtenidos mediante violencia o amenaza. El instrumento
de extinción de dominio es adecuado, pero no suficiente.
Debe complementarse con un mecanismo regional que estimule la información
y el aporte de evidencias para restituir propiedades que fueron
tomadas por la fuerza o la intimidación. Mientras los jefes
de los grupos violentos mantengan, directamente o a través
de testaferros, inmensas riquezas, las víctimas no habrán
tenido adecuada reparación.
3. Una vez alcanzados los objetivos señalados
en el punto anterior, el gobierno debe impulsar programas sociales,
educativos y de apoyo financiero a esas personas y familias, para
asegurar su reasentamiento productivo en las diferentes regiones.
En este momento, se podrá convocar a la Comunidad Internacional
a que de su aporte mediante el mecanismo de canje por deuda externa
colombiana.
4. Mejorar los programas de reinserción
de paramilitares y guerrilleros en los que también se incluyan
oportunidades laborales y de capacitación para soldados,
infantes de marina y policías, al terminar su servicio militar
obligatorio. No es justo que al cabo de los años, los ex
combatientes ilegales queden en mejor situación que los miembros
de la base de nuestra Fuerza Pública.
5. Crear una Guardia Nacional Rural profesional
y capacitada, que consolide la seguridad de las zonas campesinas,
liberando así al Ejército para que ejerza adecuadamente
su función ofensiva. La Guardia Nacional llevará la
autoridad legítima del Estado a las zonas de antigua presencia
de guerrilla y paramilitares.
6. Impulsar políticas de seguridad
ciudadana, dándole prioridad a los programas de prevención,
aumentando el pie de fuerza de la Policía Nacional y dotando
a esta institución de las tecnologías de punta necesarias.
7. Impulsar políticas de seguridad
ciudadana, dándole prioridad a los programas de prevención,
aumentando el pie de fuerza de la Policía Nacional y dotando
a esta institución de las tecnologías de punta necesarias.
8. Intensificar el combate al consumo de
drogas ilícitas y ponerle fin a la dosis personal. Es un
contrasentido que mientras soldados y policías entregan su
vida en la lucha contra el narcotráfico, y el Estado invierte
millonarios recursos en esta lucha, los ciudadanos puedan consumir
legalmente esas mismas drogas, así sea en pequeñas
cantidades.
9. Ejercer un más estricto control
de armas en manos de civiles, mediante la implementación
de nuevas tecnologías como el registro balístico nacional
y la aplicación de fuertes sanciones a quienes, teniendo
permisos de porte, abusen de estos.
10. Impulsar el dialogo y la negociación
como la forma mas democrática y