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Disminución
del déficit del Estado. Con la transferencia y prestación
de servicios por parte de empresas con capital privado, los
ingresos del Estado serán previsiblemente mayores, en forma
de impuestos.
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La
eficiencia es un primer
factor en pro de privatizar
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Las privatizaciones no suponen sólo un ingreso puntual en
el erario público como fruto de la venta. Efectivamente, las
privatizaciones también reducen el déficit público al quedar
eliminados los déficits operativos (subvenciones) que las
empresas públicas con pérdidas suponen para las arcas del
Estado. Si además, y tal como se ha demostrado, las empresas
una vez privatizadas realizan una mejor gestión empresarial,
se podrán cobrar mayores impuestos por los beneficios mayores
que generan y sobre el valor añadido. Pero, además de ingresos
fiscales directos, las privatizaciones generan ingresos indirectos
ya que estimulan un flujo sostenido de riqueza suplementaria,
atrayendo mayores inversiones gracias a tal apertura. Este
efecto catalizador de las privatizaciones va a permitir aumentar
la actividad económica y, por tanto, los ingresos fiscales.
Siempre
que el costo de la deuda pública sea superior a la tasa de
rentabilidad que se obtiene de las empresas públicas, una
correcta privatización supondrá una mejora en términos de
financiación del sector público. O de forma más académica:
privatizar para reducir deuda pública sólo tiene sentido si
el ingreso obtenido por el Estado por la venta de la empresa
es igual (o mayor) que el valor de los flujos de caja futuros
actualizados de la empresa a privatizar, o más sencillo todavía,
si el producto de la venta supera positivamente la cantidad
de dinero que arrojaría tal empresa de seguir en su desempeño
para ese momento y en un consolidado temporal. Y, en principio,
los compradores sólo estarán dispuestos a pagar ese precio
si esperan que el cambio de propiedad se traduzca en una gestión
más eficiente de la empresa. Evidentemente, no se trata de
privatizar para hacer caja, sino de modernizar el tejido productivo
y mejorar la eficiencia empresarial.
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Rentabilidad
y reducción
de costos para el Estado
es otra razón.
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Las
privatizaciones pueden permitir extender el universo de población
propietaria de acciones (capitalismo popular) y aumentar la
participación de los empleados en la propiedad de la empresa.
En este sentido, las privatizaciones no pueden ser simplemente
un negocio entre el Estado, los sindicatos y los grandes grupos
empresariales. Hay que aprovechar la oportunidad que dan las
privatizaciones para que muchos ciudadanos se vuelvan dueños
(aunque sea en forma mínima) de las empresas que constituyen
su entorno.
Otra
consecuencia importante de las privatizaciones ha sido desarrollar
los mercados de capitales incrementando la cantidad y variedad
de emisiones de capital en el mercado, así como el valor de
las empresas. Y también hacer los mercados de capitales más
atractivos para los inversores nacionales, permitiendo el
aumento del ahorro nacional y la reducción de la excesiva
dependencia de la financiación exterior.
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