(Lima)
(dpa) - Poco o nada importa cómo le vaya a Uruguay en el partido por el tercer puesto, ante Colombia, el sábado: la selección "charrúa" ya completó en la Copa América su "resurrección" futbolística y anímica, de cara a su objetivo principal, las eliminatorias sudamericanas al Mundial 2006.
El entrenador Jorge Fossatti llegó en una situación "in extremis" a Perú, tras las dos derrotas consecutivas cosechadas después que asumió en reemplazo de Juan Ramón Carrasco, frente al conjunto "incaico" en Montevideo y a Colombia de visitante.
Ubicado en el octavo puesto en la clasificación para el Mundial de Alemania, y con voces críticas que amenazaban su continuidad en el cargo, Fossatti pudo cumplir en suelo peruano con la meta de "mejorar el funcionamiento de su equipo, y recuperar la garra que caracterizó al fútbol uruguayo", tal como mencionó tras el 2-2 del debut ante México.
Fortaleciéndose primero atrás, con la recuperación del capitán Paolo Montero y de Joe Bizera, y probando nuevas variantes en ataque, como situar a Diego Forlán como enganche y a Carlos Bueno y Darío Silva como atacantes, Uruguay venció a Ecuador por 2-1 y cerró el "Grupo de la Muerte" con una derrota por 4-2 ante el finalista Argentina, resuelta en los diez minutos finales, y con los "celestes" con un hombre menos.
Al bicampeón mundial de 1930 y 1950, le alcanzó para clasificar como mejor tercero y viajar a Tacna, donde dio vuelta el partido para vencer por 3-1 a una de las revelaciones del certamen, Paraguay. Finalmente, en Lima, en la noche del miércoles, lo tuvo en jaque a Brasil (1-1) y terminó perdiendo el pasaporte para el domingo en la definición por penales, por 5-3.
"Quería que nos devolviéramos el respeto a nosotros mismos y provocar el respeto de los demás, y cuando nos tocara irnos, en cualquier ronda que fuera, hubiéramos encontrado nuestra identidad y nuestro fútbol. Y creo que eso lo conseguimos", afirmó Fossatti.
El entrenador uruguayo admitió sin embargo que "un deportista no puede evitar querer ganar" y por eso su selección quería ganar ante Brasil y "darle una gran alegría al pueblo" de su país.
"Pero tengo la sensación de que por lo expuesto por Uruguay, no sólo hoy, sino durante toda la Copa América, nuestro país esta orgulloso de este plantel y mira con más optimismo lo que vendrá en las eliminatorias".
Frente al Brasil de Alex, Edu, Luis Fabiano y Adriano, Fossatti armó una línea de tres defensores atrás y cinco volantes de contención por delante. Y a pesar de que en los papeles sólo Bueno y Silva estaban destinados para atacar, el conjunto "charrúa" no sólo le quitó el dominio del balón al "scratch", sino que lo puso entre las cuerdas con la llegada de mucha gente para "lastimar".
"Hemos demostrado que un equipo ordenado no quiere decir un equipo no agresivo, por eso nuestro primer tiempo salió perfecto", explicó el ex técnico de Liga Deportiva Universitaria de Quito.
Con Javier Delgado, Marcelo Sosa y Carlos Diogo "copando" el mediojuego y con el portero Sebastián Viera, el preferido de Fossatti, dueño del arco, Brasil sólo pudo conquistar el pase para jugar la final ante Argentina cuando la decisión se trasladó al punto del penal.
Ahora vendrá el choque con Colombia en Cusco, y luego la próxima fecha de las eliminatorias, en septiembre, cuando Uruguay reciba al ahora jaqueado Ecuador de Hernán "Bolillo" Gómez.
"Para las eliminatorias éste será el plantel base, que es un grupo extraordinario, al que se le pueden ir mechando muchos que no han venido", dijo un satisfecho Fossatti, que se irá de Perú con una sonrisa de oreja a oreja, y un tema pendiente.
En palabras del propio ex arquero, "pasará raya" en una reunión con la cúpula de la Asociaciación del Fútbol Uruguayo (AUF) a la dificultosa relación entre dirigentes y jugadores, que por una cuestión salarial estuvo a punto de dejarlo sin el laboratorio fantástico que le supuso esta Copa América.