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Mario
Alberto Yepes
Zurdo
nato. Un genial "tiempista"
dirían los antiguos observadores
de fútbol. Notable defensor
con importantes virtudes al
momento de cabecear en defensa
y en ataque. Se desempeña
en el Nantes de Francia. Nació
en Cali y tiene 27 años.
Gran jugador y mejor persona.
Su
presentación en el fútbol
colombiano se dio cuando jugaba
para el Cortulua. Tenía
18 años. Fue campeón
de la divisional B y saltó
al profesionalismo para el Deportivo
Cali. Allí, estuvo en
el equipo de su infancia, empezó
a conocer el camino arduo de
la vida como profesional y,
enseguida, logró el título
de 1998 con los "azucareros"
bajo el mando de José
"Cheché" Hernández.
Los triunfos empezaban a adornar
su camino. Era un indicio de
lo que vendría en su
carrera.
Mario
Alberto Yepes nació el
13 de enero de 1976 y se ha
convertido en un bastión
de mando de la selección
Colombia de fútbol. Junto
a Óscar e Iván
Córdoba se han convertido
en los principales referentes
del fútbol nacional.
Los tres desde el fondo del
campo. Ordenando, gritando e
incluso yendo a cabecear, alguna
opción de ataque, se
han convertido en una de las
virtudes de Yepes consolidado,
con experiencia que ya triunfa
en el fútbol "galo".
En
1999 se escapó por primera
vez el sueño de volver
a obtener para el Deportivo
Cali la ansiada Copa Libertadores.
Aquél año, onceno
"azucarero" se paseó
por América obteniendo
buenos resultados. Seguridad
en defensa con Yepes y fútbol
con Candelo, Betancourt y Bonilla.
El título se escapó
por la loca lotería de
los pénales. Palmeiras
se quedó con el título
que pudo obtener el Cali. Yepes
fue nombrado el mejor defensor
del torneo y allí los
dirigentes de River Plate argentino
le echaron el ojo para reemplazar
a Eduardo Berrizo.
Allí
llegó, al equipo de la
"banda roja" bajo
la dirección técnica
de Ramón Díaz.
Allí se coronó
campeón en el Clausura
del 2000 y fue nombrado en el
once titular que escogen los
periodistas deportivos argentinos
por cada campeonato.
Volvió
a escena la Copa Libertadores.
Ahora, Mario Alberto estaba
con River y el rival era Boca
Juniors. Rivalidad pura, clásico
genuino, nato. La "banda"
fue eliminado y Yepes postergaría
el sueño del título
para otro momento. Su notable
momento hizo que los empresarios
europeos se fijaran en él.
Vinieron, le pusieron el contrato
encima de la mesa y ante semejante
oportunidad, el defensor colombiano
no lo pensó dos veces.
Estaba en juego su futuro y
el de su familia.
Nantes
fue por él y se lo llevó.
El sueño ya estaba consumado.
Llegar al fútbol europeo
y a uno de los grandes de Francia
fue el deseo del defensor colombiano.
Los "amarillos" buscaban
un defensor que reemplazara
en corto tiempo a un ídolo
de la ciudad; Néstor
Ariel Fabbri. Yepes llegó
para reemplazarlo y ya es una
opción fija del técnico
Loic Amisse.
Arribó
para la temporada 2001-2002.
Es figura y pieza clave de su
equipo. El año anterior
jugó 33 partidos de la
liga francesa y sólo
fue superado por el arquero
Michael Landreau quien atajó
en 36 juegos. Comenzó
su tercera temporada en el fútbol
de aquél país.
Esta vez tiene como compañeros
a Delhommeau, Gillet y Armand
en la zaga defensiva.
Con
la selección de Colombia,
Mario Alberto Yepes, jugó
con la categoría juvenil
en el suramericano de Chile
en 1995. Luego, en mayores hizo
parte del equipo de Javier Álvarez
en la Copa América de
Paraguay. Enseguida jugó
las eliminatorias anteriores
en las que Colombia fue eliminada
por diferencia de goles. Fue
dirigido por Luis Alberto García
y, ahora, se ganó un
puesto en el equipo de Francisco
Maturana.
Se
consagró campeón
de la Copa América 2001
que se realizó en Colombia
y en la que el combinado nacional
no recibió un solo gol
en contra marcando todo un récord
para el torneo. Actuó
en 37 partidos oficiales con
la camisa amarilla de Colombia.
Sus virtudes siguen siendo las
mismas. Ahora potenciadas por
la experiencia y las capacidades
ya confirmadas en el fútbol
del viejo continente.
Cabezazo
en ambas áreas. Rapidez
en los cierres que hace sobre
las bandas laterales de sus
compañeros. Remate de
media distancia. Quite deslizante
de balón con asombrosa
precisión. Liderazgo.
Seguridad. Confianza. Además,
como si fuera poco, sus notables
capacidades como persona lo
hacen ser un jugador distinto.
Diferente del resto. Y en ese
punto gana por goleada y con
un desempeño tan alto
como sus 188 centímetros.
Un baluarte colombiano.
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