El
fútbol se vuelve un deporte atractivo y con
gran resonancia social entre sus no protagonistas.
Esto lo marcan los ingleses y los no ingleses.
Cuando después de una primera etapa de varios
siglos, en que era un poco un amontonamiento
casual, sobre todo de varones jóvenes en fiestas
religiosas, empieza a tener cierto grado de
institucionalización, el antagonismo esencial
que es su atractivo surge cuando las agrupaciones
en pugna empiezan a tomar nombres, y empiezan
a tomar nombres de los condados feudales en
que esta dividido políticamente el mapa británico:
los clubes empezaron a ser representativos de
determinadas zonas. Y esa característica inglesa
va a ser la que se difunda por el mundo, particularmente
por Europa.
A
esta división de ciudades en Argentina permanece
en Rosario, Quilmes, La Plata, Santa Fe, Córdoba,
Tucumán y en alguna medida Mendoza. Buenos Aires
empieza a mostrar una nueva faceta del antagonismo
que es el enfrentamiento entre barrios, donde
el paradigma es San Lorenzo- Huracán.
Si hay cosas oscuras, una es el nacimiento del
fútbol por su contorno religioso. El otro nacimiento
del antagonismo Boca-River, dicen que fue por
allá, por los '30, porque River se va del barrio,
tuvo una tendencia a lo elitista, y a no mezclarse
con lo nacional y popular que sería Boca.
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