A partir de ahora, sustituye el café y la Coca-Cola por una infusión que encuentras fácilmente en supermercados y tiendas naturistas: el té verde.
Consumido principalmente en China y Japón, es la versión sin fermentar del té negro que conocemos en Occidente.
Gracias a su variada composición química, el té posee interesantes efectos terapéuticos.
El Té verde es un potente antioxidante. Al contener catequinas son más potentes para suprimir los radicales libres, que las vitaminas C o E.
Además diferentes estudios han comprobado que el té verde es anticancerígeno, siendo capaz de contrarrestar la aparición y desarrollo de diferentes tipos de cáncer.
En Oriente afirman que prolonga la vida y podría llegar a evitar la aparición o el crecimiento de ciertos cánceres de piel, pulmón y algunos órganos del aparato digestivo. En la medicina China se viene utilizando para luchar contra el dolor de cabeza, la disentería, la tos, la gastroenteritis e incluso la hepatitis.
Sin embargo...
Por su contenido en cafeína, el té verde puede provocar insomnio, nerviosismo y otros síntomas similares por lo que no se debe dar en grandes cantidades a los niños.
Además no se puede consumir en ayunas o demasiado concentradas pues, puede provocar náuseas y vómitos, aunque este efecto es más marcado en el té negro.