LA IMPORTANCIA DE UN BUEN ACEITE A LA HORA DE FREÍR
Hablar de aceites y de fritos nos lleva, por lo general a los alimentos grasos y pocos saludables. Sin embargo, la clave para poder disfrutar de estos alimentos está en un buen aceite y sus cuidados.
Para freír, el más adecuado es el aceite de oliva. Esto se debe a que resiste mejor temperaturas de hasta 180 y 200 ºC que los de semillas como el de girasol, sésamo, soya o el de maíz.
Además el aceite de oliva es más estable, se descompone más lentamente e impregna menos el alimento, por lo que el frito contendrá menos calorías y será más fácil de digerir.
Sin embargo, lo más importante para obtener unos buenos alimentos fritos son los cuidados. No se recomienda mezclar aceite nuevo con otro ya usado, ni mezclar aceite de oliva con aceites de semillas ya que sus puntos de humo son diferentes. Es decir, el aceite de oliva soporta temperaturas mayores que los de semillas, por lo que si se mezclan, el aceite de semillas se quemará antes haciendo que el de oliva también se queme y produciendo sustancias irritantes y potencialmente tóxicas.
A pesar de que la fritura aumenta la cantidad de grasa y por tanto de calorías, también tiene su aspecto positivo, ya que enriquece a los alimentos en grasas saludables.
Si se emplea aceite de oliva, se obtiene grasas monoinsaturadas que contribuyen a aumentar el llamado buen colesterol (HDL colesterol), mientras que disminuyen el mal colesterol (LDL colesterol).
Si el aceite empleado es de semillas, entonces el alimento se enriquece en ácidos grasos omega 6 (linoleico) y omega 3 (linolénico), que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol total en sangre así como los de triglicéridos.
Teniendo en cuenta estos consejos, no hay por qué desechar los fritos de la dieta siempre y cuando no sustituyan a otros platos y permitan que la dieta siga siendo equilibrada.