Comer mandarinas podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer hepático y otras enfermedades, sugiere una nueva investigación.
El estudio encontró una relación entre el consumo de mandarinas y la reducción de enfermedad hepática. Científicos japoneses descubrieron que la clave son unos compuestos de vitamina A llamados carotenoides, responsables de dar a la fruta su color anaranjado.
Tal como dijo a BBC Ciencia la doctora Victoria Chimpé, del Colegio Nutricionista de Perú, "los carotenoides no sólo se encuentran en la fruta, sino también en varios vegetales".
"Y estudios anteriores han encontrado que tienen un efecto antioxidante, que se sabe pueden tener una función anticancerígena", afirma.
Consumo diario
Los investigadores realizaron dos estudios. El primero, descubrió que comer mandarinas reduce el riesgo de enfermedad hepática, endurecimiento de las arterias y resistencia a la insulina. La segunda concluyó que tomar el jugo de la fruta ayuda a que los pacientes con hepatitis viral crónica no desarrollen cáncer de hígado.
Después de un año, el grupo no se desarrolló ningún cáncer hepático, comparado con una tasa de 8,9% entre un grupo de 45 pacientes con la misma enfermedad que no habían tomado la bebida.
Naturales
Los expertos subrayan, sin embargo, que con sólo 75 pacientes, el estudio es demasiado pequeño para ser concluyente sobre la relación entre las mandarinas y el cáncer.
Tal como señala la doctora Chimpé, del Colegio Nutricionista de Perú, "lo que la gente debe tener claro es que todos los antioxidantes, igual que los carotenoides, deben obtenerse de fuentes naturales".
"El efecto beneficioso de estos compuestos se ha encontrado en el alimento natural, más no en los suplementos vitamínicos que se compran".
"Así que la recomendación es consumir diversas frutas y vegetales ya que entre más tipos de estos alimentos se incluyan en la dieta, más beneficio se obtendrán para la salud", afirma.