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| I PARTE: Los superalimentos |
Colombia.com (8/6/2007): Son conocidos como superalimentos, aunque en realidad son un nombre de moda para las frutas, vegetales, pescados y aves que, hoy por hoy, son considerados fuentes de salud, calidad de vida, y longevidad.
La lista de superalimentos varía, pero la mayoría de los dietarios incluyen arándanos, frijoles, tomates, calabazas, avena, y salmón salvaje —todos de gran riqueza nutritiva—.
Asimismo, algunos gurúes de la salud consideran que las granadas, la canela, la cebolla, el dátil, y el pimiento rojo también son alimentos súper beneficiosos para el ser humano.
Muchos de estos alimentos han alcanzado el rango de “súper” porque poseen antioxidantes, que son vitaminas y otros compuestos que detienen el proceso de oxidación del cuerpo.
Además, estos hacen que disminuya la liberación de radicales libres —químicos altamente nocivos que dañan las células y ocasionan patologías cardíacas y cáncer—.
El chocolate negro, el vino tinto, y el café fueron recientemente ascendidos a la categoría de superalimentos, a raíz de su alto contenido de antioxidantes. No obstante, se presentan algunas polémicas en estos casos.
Muchos nutricionistas afirman que los nutrientes valiosos de las uvas rojas están en la cáscara de las mismas, de modo que no es posible encontrar sus beneficios en el jugo de uvas o el vino tinto.
Asimismo, advierten que el chocolate debe ser ingerido en pequeñas cantidades, dadas las grandes cantidades de grasas y calorías que contienen.
Finalmente, más allá de los beneficios que el café puede ofrecerte, tampoco debes tomar diez tazas al día.
Por otra parte, es importante no generar falsas expectativas ni prestar atención a quienes dicen que estos alimentos son capaces de curar el cáncer, la hipertensión, y la degeneración macular. Si bien son muy saludables, estos alimentos no pueden curarlo todo.
Sin embargo, deberían estar en tus platos de todos los días. Los superalimentos definitivamente debería formar parte de tu dieta cotidiana.
Las frutas y los vegetales —sobre todo los vegetales de hojas verdes—, son alimentos que nos proveen de vitaminas en forma natural, es decir, sin la necesidad de ingerir suplementos.
Asimismo, los granos y los alimentos que contienen fibras deben estar en tu menú. Esto no quiere decir que debas atiborrarte de superalimentos, sino que debes ingerirlos junto a otras comidas.
La palabra “superalimentos” fue creada por el
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| Avellanas |
doctor Steven G Pratt, un oftalmólogo californiano autor de “SuperFoods Rx” y “SuperFoods HealthStyle”. Pratt, que no es nutricionista, ha ganado notoriedad a través de la promoción de la alimentación saludable y de la utilización de ingredientes básicos.
Los estantes de las librerías y la Internet están abarrotados de listas de superalimentos, que son recomendados por toda clase de personas, profesionales e instituciones. Tomando varias de estas publicaciones, podemos ver que la mayoría coinciden en los siguientes superalimentos:
Arándanos: frescos o congelados, son súper ricos en antioxidantes que combaten enfermedades y, especialmente, preservan las células del cerebro. Asimismo, contienen vitaminas C y E, fibra, hierro, riboflavina y niacina.
Calabaza: lleno de beta-carotenos, alfa-carotenos, y otros carotenos —compuestos pigmentados que se convierten en vitamina A—. Este nutriente es esencial para el crecimiento de los huesos, a la vez que reduce los riesgos de enfermedades cardiovasculares, cáncer y artritis. La tarta de calabaza puede contener demasiadas calorías, pero puedes usar puré enlatado de calabaza para la preparación de sopas y otros platillos.
Yogurt: contiene una bacteria benéfica que combate las bacterias malas de tu intestino. Asimismo, asiste al proceso digestivo. Extra: es una buena fuente de calcio y proteínas.
Brócoli: está lleno de vitaminas C y K, fibra, beta-caroteno, y antioxidantes que fortalecen a tu sistema inmunológico contra las enfermedades.
Frijoles: todas las variedades son buenas, incluyendo judías, judías blancas, frijoles de lima, garbanzos, lentejas y guisantes. Son ricos en proteínas bajas en grasas, vitaminas B, hierro, ácido fólico, potasio y magnesio. Tienen tanta fibra para hacer descender tu colesterol como la avena.
Avellanas: todos los tipos contienen grasas monoinsaturadas, que tienen un efecto favorable sobre el colesterol alto y ayudan a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Un puñado de avellanas al natural o tostadas, y sin sal, a diario te aportan la cantidad de antioxidantes, vitaminas y fibra, y se cree que ayuda a prevenir diversas patologías, desde Alzheimer y asma hasta diabetes y cáncer. Advertencia: las avellanas son altas en calorías, así que procura que tu ración diaria no exceda los 45 gramos.
Con información de Enplentiud.com
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